C.R.V.
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La mayoría de las personas solo tenemos de inteligente una cosa, el teléfono móvil. Podemos vivir sin mamá, ser solo onanistas comunicando, podemos  aislarnos del calor humano, pero el  móvil es el final de los dedos, el último rincón de la neurona. Somos lo que nos permite ser movistar. Somos ese mono que un día aprendió a partir cocos con un palo, la primera aplicación de la historia. Desde entonces somos el campo de pruebas de aplicaciones. Hemos regresado a la cueva, a comunicarnos con los dedos en una escritura involucionada. ¿Qué diferencia hay entre la pintura de Altamira y los emoticonos? Que la pintura era natural. Emocional. Creativa.

No somos naturales. Somos el final de las máquinas. Ya no somos usadores de las máquinas sino mercado de las máquinas . Lo natural es la máquina, nosotros sólo su mercado de uso y pruebas.Siendo esto así ¿ dónde podemos ubicar la naturalidad del toreo? Si el toreo es ese resto del humano que aún se comunica y se expresa a través de la emoción, a través de su expresión básica, creativa y litúrgica (hombre/animal), ¿Dónde ubicarlo en esta sociedad?. Cuando hemos logrado la libertad para hacer lo que queremos, resulta que usamos la libertad para imitarnos. Miremos alrededor: los mismos gestos, los mismos móviles, los mismos emoticonos, las mismas dependencias.

Un día escribí algo así como que era necesario meter al toreo dentro de la ‘naturalidad’ o la ‘normalidad’ de la vida. Ahora se lo escucho a mucha gente del toro. Lo dicen sin saber lo que dicen. Imitan, copian. Pero no lo entienden y, por tanto, se alejan de la necesidad de ser “normales”. Serlo no es entrar en el hábitat de imitadores, de desnaturalización del ser humano. No, qué va. A ver, podemos ser más maquimóviles que nadie, podemos ser más selfie(s) que nadie, podemos escribir ‘t kiero’ en lugar de ‘te quiero o te amo’, podemos ser cool, guay, modern… podemos ser la hostia. Pero sólo estaremos haciendo una cosa: imitar. Imitarnos. Somos imitadores. No somos comunicadores de nuestra ‘naturalidad’-

El toreo ya tiene herramientas, ya usa máquinas, ya emoticoniza, ya guasapea, twittea, hace galas galísimas, … el toreo ya usa y ya imita. Pregunto. ¿ Y que está comunicando? Miren. Si uno dice, para ser algo dentro la sociedad voy a pintar el Guernica. Hombre, si ya está pìntado. Pinte usted creando. Voy a hacer  la gala de los Oscar. Oiga, si ya existe.Estará usted copiando, no creando nada. Para ser algo dentro de la sociedad voy a hacer una web ultramoderna, un video carísimo…Ya. Y ¿Qué voy a comunicar? Porque la teoría de MacLuhan ( el medio es el mensaje’) ya está superada. No podemos pensar, ni por un momento, que por usar la máquina estamos comunicando algo. Como mucho, estamos imitando.

Ya casi somos el clan del emotitoro.Bien. ¿Y? Ya hacemos lo mismo que hacen los adolescentes cada día. ¿Y?  Pregunto: ¿Qué queremos comunicar? ¿Qué ideas esenciales son las del toreo? ¿Cuál es el mensaje que queremos dar a esos adolescentes a través de esas máquinas?Esa es la cuestión. Qué queremos comunicar. Qué queremos decir. Que no es lo mismo que usar lo mismo que usan todos cuando no quieren  decir nada.

Lo que pasa es que, de repente, todo el mundo sabe mucho de comunicación. Ya todos son expertosen comunicar. Como los monos, han encontrado el palo para partir el coco.

FOTOGRAFÍA: El supuesto primer ‘selfie’ de un mono / LA VANGUARDIA

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