DANIEL VENTURA

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3 de mayo de 1970. Plaza de Las Ventas de Madrid. Seis toros de Victorino Martín. Andrés Vázquez: dos orejas.

En el caso de Andrés Vázquez, el tiempo no ha dulcificado la memoria. Podría haberlo hecho, porque fue el primero que se encerró con seis toros de Victorino Martín en Madrid y el primero que salió con éxito del trance. Pero no: el adjetivo que antes se le viene a la cabeza al torero de Villalpando para definir aquella tarde de mayo de 1970 es ‘ complicada‘. Salió en hombros por la Puerta Grande después de cortar dos orejas y refrendó así el período quizás mejor de su larga trayectoria, pero no hay ninguna complacencia en sus palabras. Sí hay, en cambio, orgullo.

Porque -‘ no lo he contado nunca‘, me dice- la encerrona estuvo a punto de no darse. Al hierro de Albaserradale rechazaron tres toros en Las Ventas y se preparó un remiendo de tres toros portugueses ‘ que no tenían ni carnet de identidad‘. Andrés Vázquez se plantó y dijo que era toda o nada. Hasta el Ministro de la Gobernación fue a verle para solucionar una papeleta que, con todo el papel vendido, podía derivar en desorden público. ‘ Me enfrenté a un Ministro de la Gobernación, en aquellos años‘, y lo hizo blandiendo el contrato, donde ponía sólo ‘ Victorino‘. De hecho, lo ponía desde la temporada anterior, pues ya entonces ‘ El Nono‘ se había ofrecido a lidiar la corrida entera, aunque la corrida finalmente no se diese.

Andrés Vázquez triunfó frente al Ministro y triunfó en el ruedo, pero también frente al escepticismo de muchos de sus compañeros de profesión. ‘ Me decían que aquello era una moruchada, y que no sé qué. Yo les dije que si no me dejaban comer en su mesa, iban ellos a tener que comer en la mía‘. Seguro que no se acordaba de nada de eso cuando enfilaba en volandas la calle de Alcalá; a lo mejor rumiaba ya entonces lo que, pasados treinta y tres años, más sigue recordando de aquella tarde: no haber acertado con la espada en el sexto. ‘ Le podía haber cortado hasta el rabo‘.

Se llamaba ‘Pajarero’ y entró cuatro veces al caballo de Agustín. Díaz-Cañabate escribió en ABC que ése fue el mejor de la corrida, ‘ pero yo estaba ya agotado de tanta lidia y no acerté con la espada‘. Tenía en el esportón las dos orejas del tercero, pero le reconcome todavía aquel fallo a espadas. Quizás por eso, porque recuerda bien lo agotador, lo extenuante de seis toros, el mensaje para Talavante es tan pragmático como simbólico: ‘ El éxito es lidiar al sexto‘.

Andrés Vázquez
mira la Fiesta con ojos críticos y cierto desencanto. Se jugó la vida, porta veinticuatro cornadas y tiene 81 años. En suma, no está para tonterías. Por eso su elogio de Talavante, que el día 18 afrontará en Las Ventas una gesta similar a la que él inauguró, tiene un valor especial: ‘ Tal y como está la Fiesta, lo que va a hacer tiene un mérito enorme y le deseo de corazón el mayor de los éxitos. Intentaré estar en la plaza ese día pero, de momento, me quito el sombrero y se lo arrojo‘.

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