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Este niño no tiene amigos. Ninguno. Si lo que pretendía el redactor del pliego de Licitación por las Ventas era un pleno plebiscitario de rechazo, lo ha logrado. Nunca unas condiciones de gestión de la plaza más importante del Mundo, han logrado el rechazo más objetivo en el sector. No sólo del empresariado. Si varios miembros del Consejo no mienten, que no tienen razón para hacerlo, ellos no son los padres de la criatura,  que toma nombre y apellidos desde el Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos y que ha sido bautizado por la presidenta Cifuentes.

Despejado el rechazo que produce una primera lectura, es tan anti Tauromaquia este pliego que, una segunda, provoca la  frustración de comprobar que será difícil encontrar un involucionismo gestor de este tamaño, un intervencionismo soez y una angostura económica que impedirá que la Tauromaquia haga frente a los problemas económicos, sociales, de imagen y de futuro que vive en estos días. Todos los puntos de posible baremación se convierten en una subasta encubierta. Todos. Desde el canon hasta primar con puntos el milagro de panes y peces de rebajar aun más el precio de entradas de la plaza más barata del planeta, pasando por la esotérica idea del pago fraccionado del abono hasta después de la feria  (¿A cuántos miles de impagados se puede enfrentar la empresa una vez finalizado el ciclo de San Isidro? ¿No se dan cuenta de que esto da pie a la devolución si o si en cuanto haya una sustitución no deseada?) cuando el abono es, se sabe, menos en la Comunidad, una pauta económica obsoleta y en recesión (600 menos este año).

Deja el pliego en pecata minuta la obra de corrales, Tendido 2 y otras dependencias, menudencia que puede ascender a casi tres cuartos de un millón de la moneda común. Se prima dar más dinero para la/las escuelas, haciendo de la promesa de Cifuentes un disparo con pólvora del Rey: el apoyo a la escolástica la paga la empresa de Madrid. Anima al aventurerismo al dar más puntos a quien más festejos de en feria y fuera de feria. Con la que está cayendo, animar al gigantismo es una rocambolesca ayuda al toreo. Buscar la calidad en la cantidad es una fórmula esotérica propia de una esquizofrenia desconocida hasta ahora.

Este subasteo objetivo, será sin duda para primar a la Tauromaquia y dejarla crecer. No lo negamos. Pero los números de las ganancias de 2015 que adjunta la Comunidad dicen que se ganaron un millón y poco más de euros. En la plaza más importante del Mundo. Que los derechos de imagen de la mejor feria del mundo se pagan a poco más de tres millones, cantidad que sería el hazmerreír de un futbolista o cantante de no tanta élite. Causa aún más estupor que, siendo el Director economista, suspenda en primaria al equiparar solvencia económica y financiera con facturación. Cinco millones en cada uno de los tres últimos años, como mínimo. No se qué empresa los alcanza, pero, en cualquier caso, facturación jamás es igual a solvencia pues una empresa puede facturar cinco millones y sumar mayor cantidad en gastos y costes. Por otra parte, traducir  en facturación la solvencia técnica y profesional, es decir, el talento, la idea, el trabajo, es de matrícula cum laude. Objetivamente, la voracidad económica no tiene discusión.

Una fórmula muy original de apoyar al toreo cuando éste clama por una fortaleza económica que le ayude a autofinanciarse contra administraciones, partidos, grupos animalistas de saludable financiación económica. Hay un regreso al árbol del hombre hacia el simio: años y años luchando contra la sinrazón de administraciones que redactaban pliegos leoninos, y, logrado este objetivo en tantas plazas, el centro del Trono se pone estupendamente recolector. Da la impresión de que el pliego, con estos parámetros, se blinda de cualquier acusación de buen trato económico o idea de subvención por parte de opositores al PP. No hay nada más cierto que, con este pliego, el toreo dejará buenos dineros en las arcas. Ni nada más cierto que lo hará a costa de su definitiva enfermedad económica. 

Si Madrid no puede aportar desde sus beneficios una cantidad de dinero respetable para la lucha que está manteniendo el toreo, ¿qué plaza lo podrá hacer? No pedimos subvenciones, pero necesitamos un pliego que no ahogue la economía del toreo.

Lo del intervencionismo nos lleva a una cuestión de afeitado sin navaja de afeitar. Porque el PP, del que compartimos preceptos de libre concurrencia, libertad de mercado, talento y esfuerzo en libertad, riesgo en empresa, al llegar al mundo del toro, opta por modelos de gestión nicaragüenses, venezolanos o castristas. Hasta el hecho de  poner  precio tasado a la botella de agua y al refresco. Esta actuación de vigilancia, sin duda, trata de argumentar  una filosofía arcaica y de soviet, de páter protector del “aficionado” frente al golfo apandador del taurino. No olvidemos que el Director del Centro tiene potestad de rechazar una programación en defensa del interés del aficionado. Erguirse en defensor frente a quien no agrede, sino que se juega sus cuartos, es demagogia de bajo precio. Eso sí, hay talento en obligar a anunciar sólo a toreros de corte de orejas determinadas, porque todos sabemos que la calidad de una faena se traduce en el corte de orejas. Rafael de Paula lo tendría difícil.

Recaudar a través del toreo cuando más necesitado está de buena economía frente a sus enemigos, negándole la posibilidad de autofinanciar  su defensa sabiendo que no existen presupuestos públicos para esta ayuda,  e intervenir la gestión hasta en precios y programación de un empresario que se juega su dinero, es un ejercicio de irresponsabilidad histórica. Insistimos en que no lo decimos nosotros, sino empresarios, toreros, ganaderos. Empresarios porque ven escapar una oportunidad de futuro. Toreros y ganaderos porque saben que van a ser los paganos de esta cena. Nadie dude de que se rebajarán los honorarios, pues en cuatro años la única forma de no perder o ganar algo, será reducir costes de producción.

Preguntamos al actual director del centro, economista, y a la presidenta Cifuentes: ¿qué actividad conocida en este país crece a través de la reducción de costes? Preguntamos al aficionado y al público: ¿Qué toros de calidad y qué toreros de calidad se logran pagando menos?¿Qué salvaguarda del interés del  público se basa en el abaratamiento?  ¿Qué futuro tiene un arte  que ha de pagar menos a un artista? ¿Qué futuro tiene el campo bravo, ya tan arruinado, si el precio del toro va a bajar aún más? 

Irrita, al mismo tiempo, el silencio del sector. Un silencio hacia fuera, porque en los comentarios de entre bastidores, el mejor calificativo del pliego ha sido que es antitaurino. Poco se pude hacer ya. No se entiende que el sector y sus hombres y mujeres no hubieran insistido en reuniones explicativas de cara a la redacción de este pliego. Es inaudito. Como lo es que en la Fundación se afirme que este asunto no es de su competencia cuando tratamos todos de buscar financiación. ¿Desde qué beneficios? Siempre será más decoroso que financiarse  sin pasar la gorra, acudir al primo de Zumosol (llámese toreros o José Tomás). Si, es más duro enfrentarse al poder, pero tiene un punto de coherencia y valentía que nos da más crédito cuando pidamos al público esfuerzo, movilidad, participación, dinero. Este medio cree que una agresión al interés general del toreo (público, aficionado, toreros, toros, empresarios) es competencia de todos. No sólo de este medio y de otros pocos.

Esperamos, al menos, que este pliego sirva para unir a quienes no se unen: los empresarios. Todos. Tienen la responsabilidad de lidiar con este toro y de decirle al público lo que piensan, lo que pueden o no decidir. Les urge, desde ANOET o desde cualquier asociación, una reunión de urgencia por el bien común, por la sensatez. Por decoro. Por su historial, por su trayectoria, por respeto a sus esfuerzos, trabajo, talento, dedicación. Por coherencia frente a tanto insulto, a tanta indefensión. Por memoria y respeto hacia los empresarios que les precedieron.

Si nos dejan solos ahora, están dejando solos a los lectores: al público. Al que paga. Y de esta reunión ha de salir en público lo que en privado piensan. Y si deciden no presentarse, la ovación que saldrá de este medio se escuchará en todo el tendido, gradas y andanadas de esta querida, amada, respetada y única plaza que es Las Ventas. Que es nuestra, de la historia pasada y reciente, del presente de públicos, aficionados,  toreros, ganaderos, empresarios, periodistas. Es nuestra: y nosotros somos, hoy, sólo nosotros y nosotros  solos, los que no pedimos subvenciones, sino el derecho de trabajar para lograr los recursos que necesitamos en lucha ante tanta infamia.