Video resumen de la tarde de El Juli, en la plaza de toros pontevedresa I MARIBEL PÉREZlinea-punteada-firma1

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Es evidente que se tienen (y hay ganas). Tensión y amperios a revientacalderas. A ver quién puede más. La rivalidad por bandera. En un pique constante, El Juli y Roca Rey compitieron en un duelo de rivales acérrimos en el arranque de la Feria de la Peregrina de Pontevedra, que sigue aguantando imbatible a las negras y oscuras Mareas antis de Galicia, que no derribaron el último bastión taurino de la ‘terra de las meigas’. Porque las peñas inundaron un año más casi en su totalidad los tendidos del coso de San Roque.

No hubo foto finish con salida en volandas porque unas romas espadas birlaron los trofeos. De no haber sido así, la la terna hubiera salido en hombros en una tarde de tensión entre los dos titanes y se hubiera liado una gorda. Tres orejas hubiera cortado Roca Rey, que formó un auténtico lío al encastado tercero. Y al menos dos El Juli, que finalmente paseó una en una tarde de figura y de importancia. Todo, en una variada corrida de Alcurrucén de la que estacaron un encastado tercero con transmisión, el encastado cuarto y un quinto con motor.

Bajo, estrecho de sienes y cuesta arriba, pero de bonitas hechuras, al colorado tercero lo toreó con expresión y temple a la verónica Roca Rey, en mecidos y estéticos lances jugando perfectamente los brazos. Siguió echando leña al fuego a la ya de por si tórrida tarde el peruano en un candente y variado quite por ajustadas chicuelinas y gaoneras, de gran belleza y corazón.

Brindó a la afición taurina gallega en el centro del ruedo para continuar caldeando el ambiente con unos escalofriantes pases cambiados en la boca de riego. Loca la plaza, llegaron tres series de largo trazo, temple y mano baja, la última al natural, de excelente factura. Todo ante un ‘Alcurrucén‘ pronto y con transmisión. Supo darle los tiempos justos, entre tanda y tanda, y así, cuando el astado fue bajando el diapasón, llegaron molinetes y auténticas virguerías: circulares de espaldas, e incluso se despojó de la ayuda para concatenar incontables ‘luquecinas’. En fin, un verdadero lío con el público pontevedrés enloquecido. Dos pinchazos y media estocada hicieron esfumarse a las dos orejas, que cambió por una fuerte ovación. 

Algo cuesta arriba y armónico, al sexto lo saludó a pies juntos a la verónica y por chicuelinas Roca Rey. Fue el ‘garbanzo negro’ del encierro, porque fue difícil de banderillear, y después no viajaba metido en la muleta, saliendo desentendido a veces y otras soltando la cara. Roca Rey supo plantarle cara, logrando series de mérito importantes e incluso cuando se le metió por dentro en una ocasión afortunadamente saliendo indemne. Esfuerzo del peruano que fue recompensado con una oreja tras una estocada caída.

Más fuerte, ensillado, algo cuesta arriba y engatillado de pitones, el castaño lucero que hizo cuarto no se desplazó de salida. El Juli brilló en el quite por chicuelinas. Sangró y recibió el justo castigo en el caballo. Fue encastado el ‘Alcurrucén‘ y encastado fue también Julián, que le instrumentó una importante faena de mando y temple por ambas manos, de principio a fin. Tras una estocada caída, fue premiado con una oreja de ley.

Bajo, armónico y de lomo recto, el primero adoleció de fuerza de salida y no permitió brillar en el saludo de recibo a El Juli, que sí pudo dejar una bonita media de remate. Con buen criterio, midieron el castigo en varas. A base de mucho pulso y no menos suavidad, El Juli fue consintiéndolo en una faena de temple y mando en la que terminó sometiendo a un toro que tuvo una gran nobleza extrayendo series de largo trazo y temple por ambos pitones. Dejó media estocada y eso hizo que todo quedara en silencio tras aviso.

Algo más fino de cabos, el armónico colorado que hizo segundo se desplazó largo y con clase en el capote de Manzanares, que firmó un bello ramillete de verónicas a compás, con gran temple y mucho gusto, que desató el júbilo en los tendidos. Esperó el toro en banderillas, algo distraído quizás. Manzanares lo templó mucho en una labor intermitente, con buenos momentos por ambas manos, pero en la que le faltó ajuste. Tras un pinchazo, dejó una estocada caída. Ovación tras petición.

Zancudo, más alto y más terciado que sus hermanos, el quinto tuvo motor y transmisión. Manzanares volvió a firmar una labor de estética y temple, aunque le faltó de nuevo mayor ajuste. Estocada tendida. Tardó en doblar y todo quedó en ovación.

Hierro de Alcurrucén - España Plaza de toros de Pontevedra. Primera de la Feria de La Peregrina. Más de tres cuartos de entrada en una tarde de calor africano. Toros de Alcurrucén, bien presentados, de desigual tipología y condición. Destacó sobre todo el encastado tercero, con transmisión. Encastado el cuarto y con movilidad y motor el quinto. Blando, pero noble y con clase el primero; noble y falto de chispa el segundo; complicado el sexto, que viajó incierto. logo-mundotoro-fichas-crónicas
El Juli, silencio tras aviso y oreja.
José María Manzanares, ovación tras petición y ovación.
Roca Rey, fuerte ovación y oreja.