Los abogados se van a dedicar a la vendimia, los obreros de la construcción jugarán la Champions League, las monjas de todos los conventos del estado dirán misa y las gestoras pro amnistía formarán una nueva bandera de La Legión. La cabra de la misma se dedicará a las carreras de caballos y los caballos de las carreras de caballos a las carreras de galgos, que es su lugar natural. Y las cucarachas cantarán lo de “ya no puede caminar” en Las Ventas, en un concierto patrocinado por un producto matabichos. Este país de Nunca Jamás es capaz de eso y de más. Ayer mismo, en el Senado, una representante del Ministerio del Interior y consejeros que no son de las consejerías de cultura de las comunidades autónomas, han firmado un documento para tramitar que el toreo sea declarado bien cultural inmaterial de la humanidad, aquí y en la UNESCO. Interiorpidiendo que se pida algo suyo como bien inmaterial.  Interior diciendo a Cultura lo que tiene que hacer.

 
Rubalcabalo tiene muy claro. Entre col y col, lechuga. Una ración de gambitas braseadas a lo etarra, cuarto y mitad de pijotas del narco, ali oli de Al-Quaeda, y el toro que lo bendiga. Cultura. Desde Interior. No dicen que el toro no está en su ubicación lógica, no. Dicen que algo que es de Interior lo declare bien cultural inmaterial de la Humanidad otro ministerio, el de Cultura. La mafia llamando a la policía. Más o menos. Sucedió ayer en este país de Nunca Jamás, en presencia de la secretaria general técnica de este ministerio que fue prudente: no preguntó por el número de cuernos que tiene un toro. Tampoco le preguntaron que si era posible que ella misma le llevara al Ministro Rubalcaba la siguiente reflexión: ‘Que, hombre, a ver si usted nos hace el favor de recapacitar. Que su Ministerio se dedica a los chorizos, etarras, criminales, mafias rusas, narcotráfico y espionaje, putas y chulos de ídem,  y que, hombre, no parece razonable que el toreo esté ahí, entre esa gente. Que todo se pega Que da mucha jinda estar al lado de esos tíos que ponen bombas y rebanan pescuezos.’

No. El toreo, ni los políticos adeptos, ni los representantes de las administraciones no le piden eso al Gobierno. Que va. Le piden la cuadratura del círculo, lo inverosímil, lo esperpéntico. Y la parte alícuota de la clase política que dice ser afín a los toros, apoya esta estrategia que concluye que en Lepe está la genética de la NASA y que los burros de Mijas son corceles árabes disfrazados de asnos. Pero que corren mucho. Este país ha perdido la vergüenza, la razón y el sentido común. Este país de Nunca Jamás es capaz de de recorrer cien metros en cien kilómetros. Por cierto. ¿ Se han parado a pensar quienes piden que se eleve el toreo a Bien Universal de la Humanidad,  que este bien puede ser prohibido en Cataluña? ¿Y quiénes lo quieren prohibir? Pues los compañeros de clase y hasta de partido político de quienes en Madrid dicen blanco y en Las Rambas negro. Viva España, la escopeta nacional. Que viva el país de Nunca Jamás.

Lo estamos viendo. Portada del telediario. Una pareja de policías llevando esposado a Bin Laden a la trena en un furgón oscuro. Y, aprovechando el viaje, que estamos en crisis, la misma pareja haciendo parada sin fonda en la puerta de Cultura para acompañar ¿esposado? a un torero. Buenas,   Que venimos a que lo hagan bien cultural inmaterial. Y rapidito, que hasta la UNESCO hay una pila de kilómetros.Ese chiste se lo hemos visto muchas veces. A Chiquito de la Calzada .