Aunque nacido en Madrid, a Óscar Roberto Antolín, El Millonario, en Palencia se le considera torero de la tierra y esa baza influyó para que la empresa lo incluyera en los carteles de la feria. Tenía ante sí el reto de estar bien, con mayúsculas, si quería repetir el año próximo y su actuación queda inscrita en la página de la voluntariedad y los deseos de agradar pero… debió cuajar al sexto toro, un buen ejemplar de los Herederos de María Luisa Domínguez Pérez de Vargas. Lo toreó con gusto a la verónica, se lució colocando las banderillas y en la faena de muleta, no encontró acoplamiento. Se limitó a acompañar el viaje y sólo por el pitón derecho, codilleando, logró una tanda de buen corte. El remate, dos pinchazos y un bajonazo. Con un sablazo en el chaleco tumbó al tercero y aún así, al socaire de sus paisanos, cortó la oreja.

En esa faena, El Millonario trenzó un par de series por el pitón derecho y tampoco cogió el ritmo a la embestida
toreando al natural.
Esplá no se dio coba con el primero, toro errático, sin rumbo definido y resolvió no ponerse pesado aun a costa de una silbatina por la brevedad. Con el cuarto, cobarde y resevón, gastó el tiempo necesario hasta someterlo, pero lo mató mal.

El tercero salió de un desastrado tercio de banderillas con la testa alta y desmotivado. Manolo Sánchez, después de corta probatura, resolvió entrar a matar y de bajonazo infame lo dejó para las mulillas. No tuvo ritmo ni entrega en la muleta el quinto, obligando al vallisoletano a cogerlo en corto para robar algunos pases hacia el final de un trasteo tesonero que abrochó de tres pinchazos y estocada.