El toro de lidia, como valor medioambiental I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

JAVIER VILA > Barcelonalinea-pie-fotos-noticias

 

PI es un número que da lugar a un método. Sin PI no podríamos cerrar el círculo de lo que mide una plaza de toros, ni sabríamos el volumen ni el área que ocupa el mundo. Un mundo, que, por cierto, estamos engullendo. No lo digo yo, lo dice WWF (una de las mayores voces en la conservación del medio ambiente), que en un informe recientemente publicado, habla de que la humanidad consume un 60% mas de los recursos que el planeta genera cada año. O sea, que por cada plátano que se cultiva nos comemos uno y medio, y por cada dos árboles que crecen nos cargamos a esos dos, y a otro por el camino. No hay que ser ingeniero nuclear para entender que a este paso, un día no quedaran plátanos. Ni árboles. Parece también preocupante la lectura de otro estudio publicado también recientemente en la revista Science, en el que dice que si seguimos por el mismo camino, toda Andalucía puede ser un desierto a finales de siglo. Lo lees y dan ganas de emigrar a México, por ejemplo.

Y el toreo sigue en su endogámica idea de seguir peleándose con el mundo para defender su culturalidad…y se olvida del método PI. El toreo no es solo ni el ‘je’, ni el ‘¡picocrúzateya!’, ni siquiera el ‘ole’. Eso también. Pero el toro es ese número con nombre diminutivo que calcula extensiones de terreno en hectáreas.

Porque el sector debe de explicarle a la sociedad cual es su contribución a la sostenibilidad del planeta. Y no estoy hablando de algo POCO importante. Estoy hablando de LO MAS IMPORTANTE. Mucho mas que la libertad de ir a un espectáculo y desde luego mas que cualquier argumento de bienestarismo animal.

Y esa guerra no esta en Cataluña, ni con Anselmi ni con los de ERC. Ni con el PACMA ni con nadie que sea hoy beligerante con la tauromaquia. Esa batalla hay que tratarla con independencia de los ataques externos. Es esa una batalla que se debe ganar desde dentro. Pero con talento. Y el talento sería buscar aliados mas poderosos. Las directivas europeas obligan a los países miembros a definir políticas que ayuden a la sostenibilidad del planeta. Y en eso, desde Kyoto en el 92, están todos los políticos de acuerdo. En realidad es LO ÚNICO en lo que están de acuerdo.

Y ese debe de ser el objetivo estratégico del mundo entero del toro. Que la sociedad entienda el área que supone la ganadería brava. Y que los políticos se crean en la lealtad moral con mi hija Blanca y con los hijos de mi hija Ruth, y en la obligación legal con las directivas europeas de promover la importancia que tiene para nuestro país la conservación de la dehesa. En realidad más aún, el impacto que tendría perderla. A la vista de informes como los nombrados, honestamente, no creo que nos podamos permitir dehesas recalificadas en planos de construcción o abandonadas a su suerte.

Estoy seguro que la Fundación ha pensado en eso, pero hay que imaginar en grande y ejecutar los pequeños detalles. Eso es estrategia. Echo de menos un plan donde exista una línea clara de desarrollo de alianzas con los estamentos públicos y privados que tienen la obligación de proteger el medioambiente y la llamada sostenibilidad. Y esos estamentos son desde los gubernamentales (Europa y sus directivas) hasta los llamados ‘grupos verdes’.

¿Alguien se imagina a Greenpeace defendiendo el valor medioambiental del toro de lidia?. Parece utópico pero no lo es.

* Javier Vila fue auditor de Arthur Andersen y es experto en energía biológica

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