Faena de Joaquín Galdós en Bayona I MICA CRESSENTYlinea-punteada-firma1

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Fue un espectáculo de contrastes. Como La Tauromaquia. Como la vida. Esa que estuvo a un tris de perder Joubert en el primer toro de una variada corrida de Margé, que empezó con mal pie. Un tabaco así, seguramente el más grave del año, hubiera podido mermar la actitud de los toreros, que aunque alguien lo dude, son de carne y hueso. Pero ha sido todo lo contrario. Cada uno de los cinco actuantes restantes pusieron toda la carne ne el asador frente a un encierro serio, muy serio, de dispar condición, con el que cada aspirante sacó el máximo del potencial bovino.

Tomas Joubert fue cogido por el primero de la tarde, toro de buenas hechuras, agresivo de cara, que permitió al torero francés poner en liza su personal tauromaquia de corte vertical, tanto en el recibo como quite por tafalleras. Midió y se fue orientando de modo progresivo el astado. El torero francés ensayó una pedresina para iniciar faena, pero como el animal no se arrancó, derivó por estatuarios de modo vibrante y angustioso, antes de ser corneado en tercio medio del muslo izquierdo y ser conducido a la enfermería con profusa hemorragia. Las primeras informaciones hablan de que el percance afecta a la femoral. Fue evacuado al hospital de Bayona tras recibir las primeras atenciones en la enfermería. Se hizo cargo del toro Sergio Flores, que intentó ‘aprovechar’ la ‘oportunidad’ pero hubo de desistir porque en cuanto trató de atacar al toro el animal se rajó.

Después de media hora de parón salió otro cinqueño adelantado, muy agresivo de cara, con el que Flores estuvo hecho un tío. Con esa determinación el toro pareció otro. El mexicano siempre apostó en un toma y daca emocionante y sincero. Aunque lo intentó por el lado zurdo tuvo que desistir pronto por ahí porque el toro era un asesino. Así se viene a coger una oportunidad a Europa, una actuación que a buen seguro tendrá recompensa. Estocada en la yema y primera oreja.

El tercero tuvo mejor condición y lo aprovechó Tomás Campos. Aunque el animal le faltó repetición y continuidad en sus embestidas el extremeño ejecutó muletazos con mucha plasticidad y pellizco. Sin ser obra rotunda por la falta de repetición de su enemigo, su toreo llegó al público, que demandó la oreja tras pinchazo y estocada.

Buena imagen de Espada frente al toro de más seriedad de la tarde, con el que el torero fuenlabreño demostró que vino a Bayona a aprovechar la oportunidad. Aunque pecó de frialdad la primera parte de su trasteo, consiguió luego imponerse a base de querer mucho a su enemigo, al que recetó muletazos largos. Invadió los terrenos de cercanías al final de faena pero, lo que es una constante en él, falló con la espada.

Se cumplió el dicho y el quinto fue el toro de más brío del variado encierro de Margé. Se desplazó mucho en la muleta de Galdós, muy dispuesto, edificó una faena variada y entonada, iniciada de rodillas con mucha torería. El joven peruano ha sido capaz de embarcar sobre ambas manos con temple y expresión a un toro con gran vibración, circunstancia que motivó que la faena calara hondo en los tendidos. Gran bronca a la presidencia por no conceder la segunda oreja ni la vuelta al astado, y dos vueltas al ruedo para Galdós, que caló hondo en el coso francés.

El sexto fue el más deslucido, toro agarrado al piso con el que Pablo Aguado dejó entrever su concepto siempre intentando pasar la linea que hace que los animales acometan. Lo embarcó con mucha plasticidad sobre ambas manos y recibió una fuerte ovación desde el tercio.

Hierro Robert Marge Francia Plaza de toros de Arenas de Bayona (Francia). Segunda de la Feria del Atlántico. Menos de media entrada. Tarde fresca y ventosa. Toros de Robert Margé, muy serios, de agresiva presencia y variada condición. Destacó el emotivo quinto, para el que se pidió la vuelta al ruedo. Logotipo mundotoro crónicas
Thomas Joubert, herido
Sergio Flores, oreja
Tomás Campos, oreja
Francisco José Espada, silencio tras aviso
Joaquín Galdós, oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo, bronca al palco
Pablo Aguado, ovación