icono-sumario ‘Queremos realiza el mapa genético de la ganadería y conocer el ADN de “Abubillo”, porque pensamos que estamos ante algo único’

icono-sumario ‘Hasta ahora sólo hemos lidiado a puerta cerrada y en las calles, pero tenemos diez erales para dar en 2018 nuestra primera novillada sin picadores’

‘Abubillo’, a la derecha, junto a uno de sus hermanos I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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En la vida no destaca el que es diferente, sino el que es excepcional. Porque el ser humano necesita alimentar, creer, que algo extraordinario es posible, que puede suceder. Esa original singularidad nació el pasado mayo en una humilde ganadería -tan modesta que la finca es alquilada- en Espiel. A caballo entre Pozoblanco y Córdoba. Allí, en los cercados de la divisa de Justo Barba, nació ‘Abubillo‘. Un precioso becerro ensabanado. ‘Otro blanquito más’, pensó el ganadero que, tras comprobar que era macho, le echó tres fotos y se las envió a su amigo Salvador Giménez. Este, ‘una enciclopedia ganadera andante’, le devolvió la llamada al instante. ‘Justo, fijate en sus ojos y en las mucosas, las orejas, la lengua, el hocico… son rosadas, ese becerro es albino, no he visto nada igual en una res brava en mi vida’, le avisó muy soprendido.

Han pasado unos meses, desde entonces, pero ‘Abubillo‘ sigue siendo la sensación de la ganadería cordobesa de Justo Barba, donde pastan reses de Núñez y Veragua. Berrendos de todos los pelajes, ensabanados, jaboneros, colorados, salpicados, melocotones, chorreados… Un paraíso caleidoscópico casi perdido. Joya genética que compró en 2009 a Antonio Doblas Alcalá y que refrescó un año más tarde con cabezas de Javier Gallego. Ambos, separadas en el tiempo, pero con procedencia de José Enrique Calderón. ‘Ambas sangres, Núñez y vazqueña, estaban mezcladas, más o menos puro, pero mezclado, así que nosotros estamos tratando de separarlo a través de sus reatas, libros de familia, actas, morfología…’, explica Barba, que puso la primera piedra de su gran sueño en otoño de 2008.

‘Me aburría ver siempre toros negros y castaños, así que ese hierro de Doblas Alcalá me llamaba muchísimo la atención, un día acompañé a mi hermano menor a vender pienso allí y volvimos con los sacos… y una añoja jabonera para torear nosotros en casa en fiestas’, recuerda. ‘La vaca salió extraordinaria y, al cabo de un tiempo, compré otras cuatro más, cogimos confianza con el ganadero y me dijo que me llevara las vacas que quisiera, que ya le iría pagando, así acabé juntando 25 vacas y un novillo de semental: el sueño había empezado’, echa la vista atrás emocionado, porque ‘todo lo logrado ha sido poco a poco ahorrando’, porque no puede ‘hacer grandes inversiones’. ‘Estoy tieso’, asume.

Un precioso berrendo en jabonero de la ganadería de Justo Barba I MUNDOTORO

‘En 2010 pude ampliar y refrescar con más vacas de Javier Gallego, ahora mismo tenemos 61 vacas madre, 41 de Veragua y una veintena de Núñez, este año han nacido 38 reses más y, aunque hasta ahora sólo se han toreado a puerta cerrada o corrido en las calles, creo que podemos lidiar en 2018 nuestra primera novillada sin picadores: tenemos diez erales bien hechos y muy en el tipo de este encaste’.

Sin embargo, ‘Abubillo‘ sigue siendo la estrella. Ese interés creciente por su particular ‘becerro de oro’ del siglo XXI ha fluido por ese venoso entramado de redes sociales hasta fijar la atención incluso de algunos genetistas. Por ejemplo, de Rocío Pelayo, que ha animado al criador a realizar las pertinentes pruebas para corroborar que ese gen albino está en la peculiar res. ‘Nos insisten en que realicemos esos exámenes al animal, porque podemos estar ante algo único, más común en otras especies, pero apenas visto en las reses bravas, pero el problema es el alto precio de estas pruebas’, comenta Barba, que también ha escuchado varias voces que le aconsejan ‘confeccionar el mapa genético de la ganadería y conocer el ADN de cada animal’. 

‘Hablé hace poco con Tomás Prieto de la Cal y también durante el Simposium Taurino de Zafra me insistieron en llevar a cabo estos controles para conocer un poco más de dónde proviene mi ganado y confirmar que “Abubillo” es albino, porque también puede deberse a una cuestión de cosanguineidad’. No en vano, ‘la parte que entronca de lo de Gallego está muy manida, porque el padre -de la familia de los ‘Depredadores’- y la madre -de la de los ‘Pájaros’- del becerro proceden a su vez del mismo padre’.

Seriedad en una de las vacas junto a los añojos I MUNDOTORO

Para poder asumir los caros costes de esas pruebas y preservar el futuro de su hierro, Justo Barba puso en marcha un original proyecto de ‘crowdfunding‘ que sirviera para ‘autogestionar esos estudios genéticos y que la gente sintiera como suyos también los avances que se fueran descubriendo’. ‘Por ahora, no estamos encontrando mucha respuesta de la gente, esperemos que a través de las redes sociales y del interés que ‘Abubillo’ ha despertado en los medios, la gente se anime y colabore en esta idea que me sugirió el mismo Salvador Giménez que descubrió a nuestro becerro albino’, agradece Barba, al que el veneno taurino se le inyectó en su día como novillero sin caballos.

‘Estuve en activo entre 1996 y 2000, entrenaba en la zona de Pozoblanco y Córdoba con el maestro José Luis Moreno y con Alberto Luna, que también llegó a tomar la alternativa, pero viendo las dificultades me quité, en 2007, toreé cuatro tardes más, pero comprendí que perseguía algo imposible, así que supongo que con la ganadería encontré la manera perfecta de seguir ligado a este mundo tan maravilloso’, reflexiona en voz alta.

¿Y qué busca como ganadero Justo Barba? ‘Pues un toro fiero, encastado, pero que se pueda estar delante de él disfrutando con embestidas por derecho porque tenga transmisión, que el que vaya a la plaza no se pase la tarde hablando con el de al lado o comiendo pipas, porque sepa que es consciente de que tiene delante a una persona jugándose la vida con un toro que exige y que emociona’, desglosa al tiempo que añade que ‘el toro de Veragua, su lidia, tiene otra repercusión en los tendidos, veinte o treinta muletazos buenos tienen un calado mayor que otros hierros, porque son animales muy exigentes’. 

En este sentido, Barba tiene claro que detrás de su divisa, ‘no hay un interés económico’. ‘Vamos a ser claros, si lo hubiera o tuviera el aliciente de aspirar a entrar en las ferias, no habría escogido este encaste, habría comprado un toro mucho más comercial, si escoges este origen, tiene que haber detrás un toque de romanticismo, de conocer la extensísima historia que hay detrás de estos toros y, por supuesto, su belleza cromática que, en mi caso, fue lo que me conquistó‘. El triunfo de lo original. Como el albino ‘Abubillo‘. Lo insólito mudado en excepcional.

Dos berrendas en la ganadería cordobesa que aglutina sangre de Veragua y Núñez I MUNDOTORO