icono-sumario ‘Decir soñar, no es soñar. Hacerlo, si. Hacer el sueño es inmenso. Y hacer soñar es ya la hostia’

icono-sumario ‘¿Por qué en un torero que se precie de ser artista, no han de caber todos esos toreros, todos esos pintores, todas esas pinturas, todas esas formas de torear?’

icono-sumario ‘El toreo hondo de poder y quebranto al toro de indulto que mostró la bravura de “Orgullito”, poco tiene que ver con la faena casi de ciencia variable en cada pase, al toro de Jandilla’

icono-sumario ‘Los toreros de mente y neurona flexible, de fondo nada rígido, capaces de llevar dentro un dragón que devora los tópicos, suelen ser esos toreros que, incluso a los que no gustan, terminan gustando’.

El sueño y el tópico I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

EDITORIAL MUNDOTORO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Terminada la feria de Sevilla, quedan sus ecos. Y quedan con una determinación tozuda para el resto de la temporada, ya a las puertas de Madrid. Ecos de lo que dejó el toro, que, cuanto más en tipo, más embistió. Ecos de toreros jóvenes a los que anunciar más y que sólo sea el público el que decida sobre ellos. Aguado, Garrido, lo poco que pudo hacer Marín… Se escucha aún el toreo cuajado de Pepe Moral. Las formas de Manzanares, ora con fondo, ora sin él. Talavante anda buscando el equilibrio dentro de un toreo comprometido,.., ecos. Roca Rey torea muy bien…Y uno superior en fondo y forma, de mayor calado porque hablamos de alguien que ya lleva 20 años de matador: El Juli. Porque Sevilla manifestó también, nadie se libra, que el toreo anda subyugado en sus propios tópicos.

El toreo cada vez se parece mas a aquello donde convive en falsa armonía, el tópico y lo real. Estamos preñados de lugares comunes que, mientras no superen el espacio de lo real, el resultado final no será una pervesión del toreo. Pero cuando el tópico llegue a desplazar a lo cierto, el toreo llegará a ser una suma de impostaciones nada sublimes. Instalamos el toreo en una narrativa donde el toro es el malo y el torero es el bueno. Una vez al día, al menos, alguien “se inventa un toro”. Magia. Instalamos el toreo en un concepto de arte melifluo, adocenado, donde lo superficial es superior a la esencia, cuando los propios toreros se engolosinan empachosos, mencionando diez veces al día la palabra “sueño”, o la palabra “expresarse”, “disfrutar”, u otras , que han de usarse de cuando en vez. Porque no toda rima es poesía, ni toda pintura es arte, como no toda faena es sueño ni es arte. Decir soñar, no es soñar. Hacerlo, si. Hacer el sueño es inmenso. Y hacer soñar es ya la hostia. Somos lo que hacemos, no lo que decimos que hacemos.

Decir el toreo es una cosa y hacerlo es otra. En Sevilla se ha dicho decenas de veces el verbo “soñar”. Pero hacer el sueño, no tantas. Indultar a un toro en Sevilla es hacer el sueño y hacer soñar. Las dos cosas. No por el hecho del indulto, sino por sacar al toreo del tópico. De tópicos como el que dice que uno de Velilla no puede ser torero de Sevilla. Un pareado que rima en falsa poesía que asumen muchos. Pero resulta que uno de Velilla ya igualó en principescas puertas a Curro Romero. De los tópicos como que Sevilla es el del “bien”, y no del “óle” ronco. Que el toreo de “figura descompuesta” no es toreo. También el tópico que afirma que el toreo mama sólo de Belmonte cuando los genios de hoy son más Gallistas que nunca (Juli y Morante). Observen la foto de Berho de El Juli, al lado de la Joselito y la armonía sobre brazos y piernas es tan semejante que sólo la brutal diferencia de la humillación de los toros, las separa, asunto que abordamos mañana.

Uno muy importante: el tópico que dice que la mano baja jamás alivia sino que siempre rompe y aflige y revienta al toro: pero resulta que hay toros que, por poder, piden mano baja, y otros de escaso poder cuya natural condición pide, si señor, también, la mano baja y, sin embargo, por arriba, se les quiebra. Porque su celo es abajo, su tiro que lo estabiliza es abajo, su temple es por abajo. Su bravura es por abajo.

El tópico que dice que “crecer” (otra palabra tan manoseada hoy y de boca en boca como rutina) es hacer lo mismo a mas toros. Crecer es intuir en alguien que su horizonte no está a la vista. Crecer es no es sólo que te quepan en tu tauromaquia más toros, sino que en la tauromaquia de uno, quepan más tauromaquias de más toreros geniales que las desarrollaron. Conservando una personalidad de personalidades. Si existe un Picasso juvenil, casi infantil, otro camino de la madurez, otro que buceó en los “ismos”, otro más complejo en el trazo, otro mas dúctil, sencillo e intuitivo, un Picasso cubista… siendo genial en cada fase, ¿por qué en un torero que se precie de ser artista, no han de caber todos esos toreros, todos esos pintores, todas esas pinturas, todas esas formas de torear?. Eso es crecer. Todos los grandes han crecido porque en su tauromaquia interior había espacio para mas tauromaquias geniales.. Dicho de otra forma, nadie grandioso ha sido sólo uno igual por siempre.

Abarcar las tauromaquias de figura mas erguida, la de compás más abierto, la del trazo mas reunido, la del trazo mas en curva, la del trazo ahora mas lineal, la del lance a compás, pero también la del lance sobre piernas y manos, el toreo rodilla en tierra, el de a dos manos, el de calma, el de pasión… pero siempre a favor y a compás de la condición del toro. Eso es crecer. El toreo hondo de poder y quebranto al toro de indulto que mostró la bravura de “Orgullito”, poco tiene que ver con la faena casi de ciencia variable en cada pase, al toro de Jandilla. Con dos apreciaciones. Una, que en la faena del indulto, en la fase de “pedir el perdón”, el toreo de El Juli fue mas seda que instantes antes, puro fuego y látigo. Mostró al toro din dañarlo, pero con un toreo por abajo y de trazo largo. Dos, que en la faena al toro de Jandilla hubo instantes de toreo grande de todos los tiempos, algunos magníficamente gallistas, como el de la fotografía que ilustra esta pieza. Como también intuimos a los grandes en otras tares y suertes de este torero.

Sevilla, que sin duda alguna está inscrita en la historia como esa plaza de belleza deslumbrante, no es plaza de pingüí. Sevilla es la plaza que mejor comprende la comunión perfecta del toreo: arte y valor van de la mano. Tan de la mano que hacer una separación no real sino tópica de estos espacios, es decir que Morante no tiene valor, y que el Juli no tiene arte. Un simplismo que reduce al toreo a las casillas de estereotipos. Los toreros de mente y neurona flexible, de fondo nada rígido, capaces de llevar dentro un dragón que devora los tópicos, suelen ser esos toreros que, incluso a los que no gustan, terminan gustando. Porque son genuinamente versátiles de forma natural, capaces de ser, al menos una vez, el torero de todos y cada uno de los ojos de quien los observa durante los años de su carrera, en plaza cualquiera y frente al toro cualquiera.