icono-sumario David Berjillos es el primer mozo de espadas con Síndrome de Down

icono-sumario ‘Hace la silla, limpia los trastos… no nos deja hacer nada a los demás. Lo vive de una forma extraordinaria’, explica su hermano

icono-sumario ‘Cuando no hay toros entreno con mi hermano. Siempre le digo: Venga a entrenar y a machacar’

David, en el callejón de una portátil I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Madridlinea-pie-fotos-noticias

‘Espera que se está despidiendo de sus amigos’. David es un chaval muy querido. Acaba de terminar de jugar un partido de fútbol y, según puedo escuchar, todos quieren saludarle antes de marcharse a casa. Su madre, Teresa, por fin puede ponérmelo en suerte. ‘David tiene seis años menos que Javier -su hermano, novillero- y ha vivido todo desde el primer momento. Le acompaña a los tentaderos, le prepara los trastos e incluso le hace de toro en los entrenamientos. Todos le ven como uno más de la cuadrilla’.

La historia podría parecer la de un joven aficionado que quiere acompañar a su hermano pero lo que tenemos delante es una historia de superación, de amor propio, de tumbar barreras que parecían infranqueables. Fuerza. Un ejemplo de vida. David Berjillos es el primer mozo de espadas con Síndrome de Down. David, el Rey. ‘Desde pequeño me gustan los toros. A Javi le he acompañado siempre. Mi sueño es estar con mi hermano y acompañarle en esta aventura’, afirma emocionado.

David se encarga de todos los detalles  I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

No puede evitarlo. David siente admiración por su hermano y cuando habla de él el pulso se le acelera. Su madre siempre está al quite: ‘Tranquilo, no te pongas nervioso, cuéntale lo que haces’. Los toros son su verdadera pasión. ‘Debuté en Valtenaz echando una mano a mi padre. Voy de ayuda y tengo todo preparado. Me gusta ir por la mañana al sorteo, sacar el papel, ir al hotel, que la habitación esté preparada y montar la silla. También ayudo a los banderilleros’.

En cuanto cumplió los 16 años, David sabía que podía sacarse el carnet de mozo de espadas. En su casa aún estaban incrédulos. ‘Llevaba varios años que quería acompañar a su hermano -recuerda Teresa. Le llevé a la calle Madrazo, a Asuntos Taurinos donde hacen los carnets, y le dije al señor que le convenciera para que no se lo sacase’. Cuál fue la sorpresa cuando fue el propio funcionario el que le animó: ‘Si fuera sacarse el carnet de novillero o banderillero le diría que no pero David puede ser un gran mozo de espadas’, le dijo. Así fue como empezó esta aventura: ‘Fuimos para quitarle la idea y resultó que el señor le animó a él y a mí también’.

David, en las funciones de mozo de espadas I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

Javier Berjillos es su hermano, novillero. La Escuela de El Juli le sirvió de trampolín pero ya camina solo. Es el verdadero culpable de la historia de David: ‘Tiene más afición que yo’, espeta el joven novillero. Él también siente admiración por su hermano. Sabe que cada día es un reto y que ha derribado un tabú. ‘Está pendiente de todo. Hace la silla, limpia los trastos… no nos deja hacer nada a los demás. Lo vive de una forma extraordinaria, siempre atento de todos los banderilleros… Todos le quieren un montón’.

‘Me emociono y me pongo nervioso antes de la corrida pero cuando llego a la plaza ya estoy tranquilo’. Siempre tiene la toalla al hombro y la montera cuando Javier no está en el ruedo. Es su sombra en el callejón. ‘Lo que aún no le dejamos es que limpie los estoques -cuenta su madre- pero con el tiempo aprenderá ¡El resto lo hace todo!’.

David no quiso ser torero pero siempre tuvo la curiosidad de torear hasta que lo consiguió: ‘Desde pequeño siempre quiso torear, le llamaba mucho la atención todo lo que ocurría alrededor del toro’, recuerda su hermano, a lo que David añade: ‘Un día toreé al alimón con Javi pero me gusta más ayudar a mi padre en el callejón para que esté todo preparado’.

Le gustan las banderillas, por eso sus toreros favoritos son El Fandi y Sánchez Vara: ‘Ponen banderillas muy bien como mi hermano’. Tampoco se pierde una feria por televisión: ‘Me gusta ver todo y cuando no hay toros entreno con mi hermano. Siempre le digo: Venga a entrenar y a machacar. También entramos a matar en el carretón’.

‘Siempre he acompañado a mi hijo desde que empezó en la escuela. Es muy duro pero me tienen que ver fuerte. Ahora con David, con más motivo. Los cuatro estamos andando este camino juntos’, relata Teresa, orgullosa por la historia que por fin puede contar. David acaba de jugar al fútbol pero esta conversación le ha servido para decir a su hermano que mañana mismo hay que entrenar.

‘- Es bajito y en los callejones mi marido le coloca las maletas para que alcance a ver’
‘- ¡Me voy a comprar una silla para el año que viene llegar!’.

Feliz Navidad. Gracias por ser un ejemplo, David. Rey David.

 

 

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