icono-sumario Desde hace más de 80 años, los toros son los únicos habitantes

icono-sumario La isla fluvial se encuentra entre Vinallop y Tortosa

Imagen por satélite de la Illa dels Bous I GOOGLE MAPSlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Madridlinea-pie-fotos-noticias

La vida humana parece que nunca llegó a la Illa dels Bous. Como en la sinopsis de una película de ciencia ficción, la historia de esta isla fluvial que media entre Vinallop y Tortosa está vertebrada por la presencia de reses bravas desde hace más de 80 años.

El Ebro camina hacia su enigmático delta. Va como no queriéndose ir. Se hace el remolón hasta trazar un circuito de curvas a veces sinuosas y a veces infinitas. En dos giros cambia lo baturro por la barretina. No se quiere ir pero cuando va, tampoco quiere volver. Ya en Tarragona, los recovecos se convierten en rápidos encarando la busca del inmenso Mediterraneo.

Dentro de la limpieza que acompaña a tan magno río, nos encontramos con un accidente. Una formación que corta el trascurso natural del agua que baña las llamadas Tierras del Ebro. El Bajo Ebro. Justo a su paso por Vinallop, dependiente administrativamente de Tortosa -a la otra orilla-, podemos contemplar una isla que jamás estuvo habitada por personas.

Los toros, saliendo de las aguas del Ebro I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

En 1940, el ganadero Pedro Fumadó llevó una punta de animales a la isla que ayudaron a conservar el hábitat, limpiar los pastos y aportar equilibrio a la biodiversidad de un lugar tan singular. Así, con el paso del tiempo los toros dieron identidad al lugar que pasó a denominarse la Illa dels Bous.

Fue hasta 1995 cuando la Generalidad de Cataluña enmarcó a la isla dentro del Plan Especial de Interés Natural, por lo que el propietario tuvo que abandonar el lugar junto con los animales. En el último momento se tomó la decisión de que varios toros y vacas permaneciesen en el lugar para la buena conservación del sotobosque.

El devenir de los acontecimientos, con la persecución antitaurina y de la prohibición de los toros en Cataluña, esta isla se convirtió en un reducto romántico y simbólico. Varias amenazas han concurrido en los últimos años para eliminar a las reses bravas de la isla, desde la separación de machos y hembras para controlar la natalidad hasta esta última bravuconada de sacrifinar a más de la mitad de los animales. ¿Casualidad, precaución o adoctrinamiento?

 

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