icono-sumario El encierro tuvo una duración de 2’15”

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MARIBEL PÉREZ > Pamplonalinea-pie-fotos-noticias

Ultrasónicos. Como centellas. Volando por las calles de Pamplona, los toros de Fuente Ymbro protagonizaron un velocísimo y limpio encierro -duró 2’15”-. Hermanada la manada hasta el final de Estafeta, bellas carreras con muchos huecos con menor afluencia de corredores, y algunas caídas en un casi impoluto parte de heridos: Tan sólo tres traslados al Hospital por contusiones en brazo.

Ya salieron como balas los Fuenteymbros de los corrales, sin que se produjera ningún retraso en su salida. Apenas ninguna caída ni tropiezo en los primeros metros de la Cuesta de Santo Domingo. Y curiosamente, con sólo unos pocos mozos corriendo entre las astas de los toros de San José del Valle. Sin resbalar los toros, galopando hacia adelante, sin miradas ni extraños a los corredores.

Así llegaron muy hermanados hasta cerca del final de la calle Estafeta, en donde uno de los toros resbaló y quedó unos metros retrasado de sus compañeros. Allí varias personas tropezaron cayendo al suelo, pasando los toros por encima de ellas, en uno de los escasos momentos de peligro del encierro. Más adelante, otro melocotón fue perdiendo comba de sus hermanos quedando también ligeramente rezagado.

Por Telefónica la manada viajó ya más disgregada, produciéndose caídas de los mozos, aunque aparentemente sin consecuencias. Cuatro toros por delante llegaron al coso pamplonica de la Misericordia, y escasos instantes después lo hicieron los otros dos en un encierro sin grandes sobresaltos. Los Fuenteymbros aguardan así en la plaza la lidia de sus matadores: Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y López Simón.