CARLOS RUIZ VILLASUSO

MADRID (España). Hablar de toros con Ponce es mandar el tiempo a dar un paseo. Ágil de mente, verbo fácil y conceptos lúcidos, Ponce dice estar “disfrutando” porque la responsabilidad que tiene en el toreo “ya es muy compartida”… Esta situación le permite a Ponce hablar y reflexionar sobre el toreo, sobre la Fiesta, su estado actual, sobre el futuro, el suyo y el del toreo… Y el presente no le gusta demasiado. “Las cosas parecen estar al revés y vivimos una época en donde se le está dando mucho valor al ¡ay! en detrimento del ¡ole!”… pero pronto recapacita y da con la clave: “Son modas dentro de la evolución del toreo, las aguas siempre vuelven a su cauce”. Faltan cinco horas para hacer el paseo en el Palacio Vistalegre, media más para su cumbre con un toro de Matilla. Hablamos de toros, antes… y después del alboroto.

Antes de ir hacia el hotel Praga para hacer la capilla más densa y compleja de todos los toreros hablamos en el domicilio de Victoriano Valencia, en Madrid. Comenzamos con un repaso a la Feria de San Isidro, a sus claves, que, en definitiva, son las claves de una fiesta en la que el planteamiento inicial se localiza en un pequeño manicomio: “Sí, es como el toreo al revés, esa es la razón de anunciarme con una corrida de Dolores Aguirre… todas las figuras con corridas, duras, en fin… tendrá que ser así, al revés”.