Rui Bento:
“Soy un luchador que lo ha dado todo por su profesión”

ÓSCAR ARANDA. Madrid

20/09/00. El 21 de septiembre será un día especial para uno de los toreros más importantes que ha dado Portugal. Después de veinte años de profesión, Rui Bento Vasques ha decidido colgar el traje de luces y lo hará en la plaza de La Glorieta de Salamanca, ciudad que desde sus inicios le acogió, en la que ha dado grandes tardes de toros, y a la que el torero se siente íntimamente ligado. ” Soy torero salmantino de sentimiento y portugués de nacimiento“, explica.

En todos estos años, Rui ha completado una carrera digna, no exenta de dureza. Carrera que tiene un antes y un después del 24 de julio de 1988, fecha en la que sufrió una gravísima cornada en la plaza francesa de Orthez que marcó el resto de su trayectoria. Sin antecedente taurino alguno, la afición a los toros le viene desde niño: ” Soy torero por vocación y yo diría que incluso por devoción. Pasé mi niñez en un pueblo muy cercano a Vilafranca de Xira, que es el pueblo más taurino de Portugal, y siempre hubo en mí una atracción irrefrenable hacia el mundo de los toros. Cuando tenía diez años, mi hermano comenzó a llevarme a las plazas, y fue aquí cuando surgió en mí la idea de ser torero“.

En 1981 se celebró en la plaza lisboeta de Campo Pequenho un concurso, ‘ En Busca de Nuevos Toreros‘: ” Para mí ese concurso fue muy importante porque marcó el inicio de mi carrera. Tuve la fortuna de poder concurrir y ser el triunfador, junto a José Luis Gonçalves. Fue a partir de aquí cuando me di a conocer“. Desde ese momento, el nombre de Rui Bento Vasquescomenzó a correr de boca en boca entre los aficionados portugueses traspasando la frontera a tierras españolas. Torearía después algunas novilladas sin caballos en el país lusitano, en las que apunta condiciones muy positivas para ser torero. Pronto abandonará su país de origen para afincarse en Salamanca y poder estar así más cerca de lo que ya comenzaba a ser su vida: el toro bravo. Comienza así su carrera como novillero en tierras españolas: ” Empecé toreando sin caballos y mi gran arma o virtud fue siempre demostrar las ganas de querer ser. Yo era un torero que quizás toreaba con cierta rapidez, algo tosco al principio, pero siempre dando mucho la cara, y ésa era mi principal virtud en aquellos tiempos.

La proyección del entonces novillero seguía un ritmo ascendente e imparable hacia las cotas más altas del toreo. En su debut en Madrid dejó un inmejorable sabor de boca, toreando más tarde en la Feria de Otoñodel 86 y en San Isidrodel 87, cerrando la temporada de ese año abriendo la puerta grande de la plaza de toros de Zaragoza. Con esta trayectoria, la alternativa no podía hacerse esperar más, y es el 25 de junio de 1988, en la plaza de Badajoz, cuando José María Manzanares le cede los trastos en presencia de Paco Ojeda para estoquear un toro del Marqués de Albayda. ” Tomé la alternativa con mucha fuerza, todo el mundo estaba depositando en mí grandes esperanzas. Ese día, a pesar de que tuve mala suerte con el descabello, volví a dejar constancia de que tenía posibilidades de ser gente en esto“.

Pero la mala suerte se hizo presente sólo un mes después, el 24 de julio en Orthez( Francia), tarde en la que resultó corneado de mucha gravedad. ” Mirando hacia atrás puedo decir que fue la cornada que rompió mi carrera, fue en ese momento cuando se rompieron todos los moldes. Me encontraba en un momento en el que estaba embalado para funcionar como torero de grandes ferias, especialmente entrando en los carteles de banderilleros que estaban muy de moda entonces. Esa cornada me dejó dos años y medio prácticamente sin poder torear. Creo que ahí se cortó la trayectoria de lo que podía haber sido Rui Bento Vasques y de lo que luego he sido.”

Sin embargo, antes del percance hubo éxitos importantes, ” como en Madrid, donde he demostrado muchas virtudes como novillero, y luego de matador. Salamanca ha sido clave para mí carrera. En La Glorieta he dado tardes muy buenas tardes, en las que unas veces he matado los toros y otras no. He tenido demasiada mala suerte con los aceros después de haber cuajado toros. En Madrid, los dos últimos años la espada me ha jugado malas pasadas. En Francia también tuve bastante buen ambiente; reaparecí en Orthez después de muchos años y logré un triunfo importante con una corrida del Conde de la Corte, pero ya matando corridas duras, con las que las cosas se ponían cada vez más complicadas“.

No decayeron, sin embargo, en esos dos años de inactividad las ganas de ser torero del portugués. ” Nunca pasó por mi cabeza la idea de abandonar, aunque tengo que decir que si no llega a ser por vivir en Salamanca y tener el apoyo de su gente, sí que hubiera sido fácil dejarlo; gracias a ganaderos, prensa y todo el mundo que me apoyó, nunca me vine abajo. Por mi forma de ser, mi personalidad y mi sentimiento he demostrado siempre tener la suficiente casta para remontar las circunstancias adversas. Soy un luchador y el afán de superarme día a día ha sido en mi carrera algo de lo que me siento orgulloso”.

Luego viene la recuperación, una fase inicial que era el querer y no poder: ” Yo quería estar ahí, quería volver de nuevo, pero es cierto que ha habido momentos y oportunidades claves en las que yo no he dado la respuesta que la carrera de un torero en mis circunstancias necesitaba. Ha habido toros en los que quizás tenía que haber acelerado más, otros momentos en los que, quizás la desconfianza interior que entra dentro de un torero que no está en activo, no me ha dejado romper con esa fuera y esa contundencia que un torero debe demostrar en la plaza. Volví a torear después de la cornada al año siguiente en Ávila, pero volví a cortar la temporada hasta mayo del 91, que reaparecí en Fuente de San Esteban( Salamanca) y ahí sí que comencé a romper de nuevo. Triunfé fuerte y toreé diez corridas de toros, pero ya con mucha dificultad para entrar en los carteles estrella. Ese año conseguí un triunfo en Salamanca que podía haber sido mayor de no haber pinchado a los toros. Tuve tardes importantes, pero no logré recuperar ese sitio que había tenido y creo que se debió a la falta de continuidad de torear y a que la espada no me ayudó en tardes claves”.

Rui Bento Vasques es, ante todo, una persona luchadora, como él mismo se define, y si tesón a puesto en su carrera como torero, no menos ímpetu ha puesto en la intentona de conseguir avanzar algún peldaño para que en su país se celebren corridas de toros a la española. ” He sido uno de los toreros que más ha toreado en Portugal, y siempre con muy buen ambiente, pero siento cierta decepción sobre todo con la parte administrativa. Creo que tenemos un gobierno que está totalmente en contra de la fiesta de los toros y la verdad es que ha habido momentos en los que me he derrumbado, que he creído que efectivamente iba a ser imposible que en Portugal la fiesta cambiara a mejor. En cierta ocasión incluso maté dos toros a puerta cerrada en una fiesta privada y fui condenado a cinco meses de prisión. No pisé la cárcel porque no tenía antecedentes penales, pero aún así tuve que pagar una multa de 2.500 escudos diarios. La experiencia fue muy desagradable, porque por defender mi actividad, y en ese caso preparándome, es muy frustrante no poder ejercer lo que es mi profesión. En cualquier caso, a pesar de que me da mucha pena, he respetado y he intentado dar la dimensión del toreo portugués que es posible y que es, al fin y al cabo, lo que han hecho todas las figuras del toreo en Portugal. Lo que más me entristece, aunque me cueste mucho reconocerlo, es que veo un futuro bastante oscuro para la fiesta de los toros en mi país.”

Rui Vento Vasquesha decidido poner fin a una carrera como profesional del toreo que él mismo define como ” la de un luchador y un torero que lo ha dado todo por su profesión, pero que en algunos momentos determinados, su estado de ansiedad le han traicionado, la carrera de un torero con mayor profundidad que realidad en mis ansias de triunfo.”Después de haberlo meditado, no titubea al afirmar que ha llegado el momento, ” la idea surgió el año pasado cuando después de pasar por Madrid y Salamanca no pude dar ese revulsivo que le hacía falta a mi carrera, y me di cuenta de que todo se ponía cada vez más cuesta arriba. Tengo la conciencia absolutamente tranquila porque me he dedicado a mi profesión como una auténtica figura del toreo, entregándome como el que más, por lo que me siento feliz y satisfecho con lo que he logrado y con el respeto y el cariño que me he ganado. A partir de ahora seguiré amando mi profesión, a la que estaré vinculado de alguna forma. Para mí será un día importante que afronto con bastante nerviosismo, ya que sé que se aunarán en dos horas todos los recuerdos y la nostalgia de una vida dedicada al toro y las ganas de no defraudar a quienes siempre han estado a mi lado, tanto en los momentos felices como en los difíciles. Es un día muy especial porque digo adiós a una profesión a la que amo profundamente y a la que tengo muchísimo que agradecer.”