ISRAEL VICENTE

MADRID (España).
La temporada de 2000 la comenzó con una ilusión tremenda. Tras mucho sufrimiento, muchísimo, tanto que sólo lo sabe él, este hombre consiguió que Juan Antonio Ruiz Román volviera a ser el mismo. Atrás quedaba Espartaco, la figura del toreo, el matador de toros, un recuerdo tan imborrable como imposible de retomar. Pero la constancia y la tenacidad pusieron a Espartaco de nuevo en los carteles y el milagro se reveló: el hombre consiguió volver a ser torero. Hoy, Espartaco afronta la que será su última temporada en activo, con la moral por las nubes después de participar en un festival el pasado domingo, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Un festival en el que triunfó, en el que volvió a sonreir al público después de un año pésimo, el de 2000, repleto de percances que no sólo calaron en las carnes del torero, sino que “me destrozaron los planes totalmente. El toro de Valencia me destrozó; no sólo pegándome la cornada en la pierna, sino también cortándome de raiz el planteamiento y la ilusión que tenía. Cogí el carro tarde y cuando volví a coger confianza me ocurrió lo de la mano… fue una temporada muy difícil. Pero yo tenía pensado irme este año, lo del año pasado no influyó en mis ideas iniciales. Tenía pensado irme en este 2001”.

Espartaco
se va cuando finalice esta temporada. Se va del toreo en activo, “pero no del toreo en sí. Seguiré participando en festivales y en todo aquello que suponga seguir en el mundo del toro y haciendo cosas por los demás”. Y que nadie piense que se va a ir cómodamente, no. Espartaco estará en las grandes plazas y en los grandes carteles. ¿Un ejemplo? El Domingo de Resurrección, en Sevilla, con José Tomás y El Juli: “Para sentirme como yo quiero sentirme, la campaña tiene que ser arriesgada, dando la cara en todos los sitios claves, en los sitios donde más miedo se puede pasar. Si empiezo con las dudas, que si aquí no que si aquí sí, no me sentiré capacitado para hacer lo que quiero hacer. ¿Tengo ilusión, preparación y decisión? Sí, pues la temporada debe ser dura, por convencimiento personal. Es lo único que me hace feliz”.

“Me siento mejor que cuando reaparecí”

A Espartacoes obligado preguntarle por el estado de su rodilla. Máxime cuando el año pasado, en Valencia,un toro le pegó la cornada en la zona y todos vimos de nuevo el fastasma de la desgracia. “No estoy como cuando tenía 25 años, pero me siento mucho mejor que cuando reaparecí y que el año pasado. El tiempo te añade confianza. Cuando llevas tantos años con una lesión, te viene a la mente que te va a fallar algo y tienes miedo en algunos movimientos. Pero ahora estoy más seguro, más rápido, más ágil. Mi pierna me permite entrenar con más fuerza, todo te da mayor seguridad y por eso me encuentro estupendamente. En el festival me vi muy bien; hombre, me falta matar más toros, con esto de las ´vacas locas´ no he podido hacerlo”.
Vuelve Espartacoa ser noticia en los portales taurinos, revistas especializadas y secciones taurinas, que siempre se acordaron de él en los malos momentos, pero tan acostumbrado como estaba a los otros medios, aquellos que unos llaman ´prensa rosa´ y otros del ´corazón´… Unos medios de comunicación “tan respetables como los demás. No me gusta salir en esa prensa, nunca me ha gustado, pero lo asumo y acabas llevándolo con relativa normalidad. Porque estoy muy agradecido al público, lo digo de todo corazón. Siempre le agradeceré el apoyo, el cariño y el respeto. Siento un cariño especial del público y parte de ese público quiere verme en esos medios”.

“Feliz por ver la satisfacción de mi padre”

Llegará el mes de octubre y hablaremos con Espartaco de nuevo. Nadie sabe de lo que hablaremos pero, pase lo que pase en este año 2001, “me gustaría que comentáramos que me he ido feliz, contento, que la temporada ha sido sensacional, claro, que he cuajado las faenas que quisiera cuajar pero, sobre todo, que estoy feliz. Porque no busco otra cosa que sentirme feliz con lo que hago y con lo que puedo hacer. No quiero ni ganar más, ni llegar más alto, ni nada, salvo ser feliz. Que se acuerden de mí como una figura del toreo que fue feliz; feliz por muchas cosas pero, sobre todo, porque consiguió darle la satisfacción a su padre, un hombre que ha visto cómo su hijo llegó donde él no pudo”.La búsqueda de la felicidad. Y lo dice un hombre feliz, querido por todos. Don Juan Antonio Ruiz Román, Espartaco, figura del toreo, busca la felicidad en esta temporada, la de su adiós.

FOTOGRAFÍAS: MAURICE BERHO.

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