La plaza de toros de El Bocho I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Muy fuerte el sexto, fino, agresivo por delante, veleto. Se empleó en varas, fue el que más castigo recibió. Toro tardo, con profundidad en la embestida, pero al que había que esperar para tirar de su embestida por el pitón zurdo. Estuvo cumbre Álvaro Lorenzo, con aplomo para esperar a que el animal se decidiera a tomar el engaño y luego para prolongar su embestida con naturales extraordinarios de trazo y hondura. Una pena que no pudiera ligarlos para que la faena hubiera calado con más rotundidad en la parroquia. Gran dimensión del toledano en su debut en El Bocho.

Largo, suelto de carnes, grande y con romana. Cumplió en dos varas y a la muleta llegó incierto, sin terminar de pasar nunca. También cogió a Fortes en los albores de la faena, y el pitón hizo carne en la corva de su pierna izquierda. Ni se miró, a pesar de que la sangre entintaba la taleguilla. Volvió a la cara del toro, y sereno, firme, sin vender nada, prosiguió faena con parsimonia. Incluso hasta extraer muletazos sueltos de gran valía. El público lo obligó a saludar antes de ingresar por su pie en la enfermería.

Volvió Escribano a irse a chiqueros a saludar al cuarto, al que luego cuajó un excelente saludo a la verónica, ganando terreno, y sometiendo la embestida. En corto, empujó y se empleó en el peto en el primer puyazo, la midieron más en el segundo encuentro. Espectacular el tercer par de banderillas, citando sentado en el estribo, aguantando al toro, que vino al paso, midiendo, y quebrando, casi sin espacio para salir, en un palmo de terreno. El par de la temporada. El toro embistió frenado, sin terminar de pasar, reponiendo, midiendo, y cogió feo a Escribano en los primeros compases de la faena. Estuvo mucho tiempo el sevillano a merced del Albaserrada, que lo tuvo a placer para hacerle mucho daño. Afortunadamente salió indemne. Esfuerzo titánico del torero, que por el pitón derecho metió al astado en cintura y lo sometió con criterio y acierto. Faena de nota, muy bien acogida por el público, consciente del esfuerzo que realizó el torero. De no mediar tres pinchazos antes de la estocada definitiva, hubiera paseado una oreja de mucho peso.

Más movilidad de salida que sus hermanos tuvo el tercero, largo de viga, serio, con la cara colocada. Desmontó al picador al entrar por dentro en la primera vara y se dejó pegar luego. Esperó y echó la cara arriba en banderillas, pero mantuvo la movilidad y a la muleta llegó con transmisión y más inercia que sus hermanos, esa que le hizo despegarse de los vuelos y permitió a Álvaro Lorenzo, debutante en Bilbao, ligar los muletazos sin rectificar terreno. Faena muy interesante del torero toledano, que tuvo mano baja, profundidad y ligazón. Obra perfecta técnicamente, porque entendió a la perfección cómo había que torear al animal. Los remates además tuvieron torería y regusto, y como además se fue detrás de la espada, nadie dudó en solicitar la oreja del primer ‘victorino’ que mataba en su vida.

Muy asaltillado el segundo, sin perfil, degollado de papada, hocico de rata, arrolló a Fortes en el saludo cuando trató de estirarse a la verónica en lugar de empujar al animal para delante como hizo después. Humilló el animal, con el hocico por la arena, y lo midieron en el caballo, que tomó en corto. Le cogió Fortes el sitio y la altura pronto con la muleta, sin adelantar el engaño, echando los vuelos con sutileza, toreando erguido, en muletazos de uno en uno, para no atosigar al animal, hubo composición, estética y aplomo. Mucha pureza en la colocación y el modo de echar las embestidas. Muy centrado el malagueño con un toro que pareció mejor en su manos. Una pena que el torero no pudiera ligar los muletazos porque su faena, notable, hubiera calado más hondo. Saludó tras una buena estocada.

Escribano se fue a portagayola a saludar al primero, que se abrió a la izquierda en su salida al ruedo en lugar de acometer al lidiador, que aguantó de rodillas a que el toro se fijara en él y llegara a su jurisdicción. Ya en el capote humilló con clase, gateando tras el engaño, y a pesar de blandear durante el tercio de varas, exhibió su calidad mientras le duró el empuje. El toro quiso emplearse por abajo siempre, pero no siempre se lo permitió su fortaleza. Cuando Escribano lo enganchó por delante con sutileza y lo empujó para delante el animal respondió mejor. Hubo algún muletazo suelto, sobre todo con la zurda, en una faena que nunca prendió. Lo mejor fue la estocada.

Hierro de Victorino Martín - España Plaza de toros de Vista Alegre, Bilbao. Segunda de las Corridas Generales. Más de un tercio de entrada. Toros de Victorino Martín, logo-mundotoro-fichas-crónicas
Manuel Escribano, silencio y vuelta al ruedo
Fortes, ovación y ovación
Álvaro Lorenzo, oreja y ovación