icono-sumario El quinto utrero de Couto de Fornilhos cogió de manera espectacular al monosabio en la novillada celebrada este domingo en Parentis en Born

Instante de la fuerte voletereta del quinto al monosabio I ROLAND COSTEDOATlinea-punteada-firma1

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Fue un milagro. El enésimo. Porque cada tarde la vida está en juego en el ruedo y el peligro acecha en cualquier segundo. De la manera más insospechada, con el protagonista más inesperado. El riesgo se encarama para empozoñar los sueños. Ayer, asomó en el quinto novillo en Parentis en Born y se ensañó con uno de los monosabios del coqueto coso galo.

El utrero de Couto de Fornilhos había salido suelto de chiqueros. Carlos Aranda lo puso largo en el caballo y el astado apretó con fuerza a la montura, por lo que salió el monosabio a sujetar a caballo y picador de los cuartos traseros. El novillo buscó las vueltas al caballo y dio de bruces con el monosabio, que no pudo irse de la cara del toro.

Lo prendió seco por la cadera y lo llevó colgado diez, doce metros, enhebrado el pitón por la ropa hasta las tablas… Para reventarlo. Por fortuna, el pitón no encontró carne y el rápido quite de Juan Carlos Carballo logró evitar que terminara llegando la cornada. Una imagen sobrecogedora. Como decía una popular serie de la última década: ‘La verdad está ahí fuera’. La del toreo, claro.