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SALAMANCA Corta una oreja del cuarto
Este Gallo aún canta
Publicación: 11/09/2010 (20:34)
MÓNICA ALAEJOS
Salamanca (España). Eduardo Gallo paseó la única oreja del segundo festejo de la Feria, una corrida de toros muy justa de fuerzas de El Puerto de San Lorenzo cargada de matices. A favor tuvo la clase y la nobleza de algunos de sus ejemplares aderezada con la humillación y el buen tranco de otros. En contra, el punto de mansedumbre, el freno de mano y la búsqueda continua de toriles quizá acusando el desenjaule y el ir andando medio dormidos a parte de acabarse pronto de otros.
Eduardo Gallo sorteó en primer lugar un toro con calidad y nobleza pero justo de fuerzas de El Puerto de San Lorenzo. Gallo no abusó mucho en el capote e imprimió paciencia a raudales en los primeros tercios. Lo muleteó con templanza cuando vio que obedecía a los toques y construyó una faena inteligente hasta que el toro se apagó. La cosa se puso complicada en el momento en que si trataba de levantarle la mano se quebrantaba y si se la bajaba se caía. A partir de ahí poca historia más y momento en el que el torero acortó las distancias.
Saludó vistosamente de capote al cuarto, un toro cinqueño muy hondo que hizo cosas de manso ya de salida. Destacó un quite muy templado del salmantino. Trató de ayudarle mucho en el inicio confiado en que se iba a dejar y ayudando a que el toro se confiase a la par. El del Puerto iba dormido en la muleta y a la salida del muletazo cabeceaba. Gallo tiró del toro exponiendo mucho y tratando de alargar las embestidas, para estructurar un trasteo muy técnico. Dos estocadas enteras y de buena ejecución firmaron la obra del torero por encima de sus toros.
El Capea sorteó un segundo de la tarde que se empleó bien en el caballo que montaba Carlos Pérez y pareció cambiar de comportamiento a mejor y más suave pero tras tres muletazos de inicio con buen son se vino a menos, se aburrió de embestir y el Capea solo pudo poner la voluntad de moverlo y el buscar que el toreo accesorio tuviese eco en el tendido. Lo intentó con el quinto, un toro que obedeció a los capotes y tuvo la virtud de humillar pero en cuanto El Capea se dispuso a torear echó el freno de mano y se puso imposible, parado y reticente a embestir.
Juan Siro no mató ninguno de los dos toros titulares que se inutilizaron para la lidia al romperse los pitones en el ruedo. El tercero, también de El Puerto y lidiado como sobrero, fue un toro exigente con el que Juan Antonio Siro realizó un comienzo de faena vibrante que llegó mucho al tendido. No se dejó tropezar y le dio sitio al toro para desengañarlo aprovechando la inercia del animal en los primeros compases de la faena. El toro se puso problemático y deslució la faena por el pitón izquierdo. Lo mató muy mal.
El sexto, otro sobrero de El Puerto de San Lorenzo, fue un ejemplar de gran calidad que respondió con suavidad y buen son a los toques. Siro inició el trasteo en el tercio pasando al toro templado y ligado por el pitón derecho. A partir de ahí la labor del charro tuvo intermitencias, buenos pasajes con la diestra y otros más tropezados por el pitón izquierdo. Lo mejor el final, un trincherazo, una trincherilla y un cambio de mano con gusto. Volvió a fallar con los aceros y se marchó entre cariñosas palmas de su público.
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Plaza de toros de Salamanca. Segunda de Feria. Media plaza. Toros de Puerto de San Lorenzo, 3º y 6º como sobreros. Nobles pero justos de fuerza. Eduardo Gallo, ovación y oreja; El Capea, ovación y ovación y Juan Antonio Siro, silencio y silencio.
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· Vídeo de la tarde de Gallo en Salamanca
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