Es más fácil que la UNESCO declare Bien Cultural Inmaterial de la Humanidada las corridas de toros, que el toreo pueda abrirse fronteras y mercados. Lo primero es una entelequia, lo segundo una quimera. Pedir a los de afuera que reconozcan lo que no se reconoce dentro es una ocurrencia. Tratar de exportar toros y fiesta hacia otros países, algo que jamás contó con el apoyo de las administraciones, un imposible. Desde hace unos años,  sectores privados emergentes de China se interesaron en los toros.  Este espectáculo llegó a tener un 15% de índice de audiencia en la televisión de Tianjin, que transmite toros en diferido desde hace diez años. El sector no lo sabe, pero se dan toros en diferido en China. Tampoco sabe el sector que hay un interés alentado por manos privadas en Huairou, cerca de Pekín y la Gran Murallapor tener un coso, criar toros, formar toreros y promover unos 20 espectáculos anuales.

El sector taurino prefiera debatir cuestiones domésticas y hasta pueriles año tras año. Pero su falta de estructura le incapacita para generar riqueza y negocio. Sobre la imagen sólo interesa el cobro y los supuestos derechos. No importa que este espectáculo tenga un mercado potencial más que posible en países como China y Brasil, en donde el dueño de las cervezas Brahma, fanático del rejoneo y una de las fortunas más potentes de Suramérica con  acciones en varias cadenas de TV, se interesó por la posibilidad de  espectáculo en el que, sin la muerte del toro, se lograran cotas similares al actual rejoneo en España. Pero estas cosas pasan desapercibidas. Cada vez que hay una posibilidad, un deseo o un interés por el toreo, los de afuera no  saben a quien acudir,  a que estructura, organismo, institución española  llamar.  Acuden a las embajadas, pero allí no saben hacia donde dirigirlos. Si los mandan a cultura, nadie sabe nada del toro, si los mandan a exteriores, menos. Y en el toreo no encuentran ningún organismo para llamar a la puerta.

La construcción de llamado Pueblo de España, cerca de Pekín, trajo a Madrid hace unos años,  a empresarios chinos que se fueron sin entender nada: en las administraciones nadie les hacía caso sobre el tema toros. Cultura les decía no saber, no entender. Y en el toreo nadie sabía que estaban por aquí. Vieron una corrida de toros en  Valladolidy se acercaron a Manolo Sánchez: querían construir un ruedo, llevar cien vacas y cien toros, crear una especie de escuela de toreros y dar corridas. Este ilusionante proyecto no tiene apoyo de las administraciones. La embajada Española dice que no sabe nada. Aquí nadie sabe nada porque se trata de algo que ni siquiera en casa sabemos quien o qué  es. Administrativamente e institucionalmente no tenemos ni idea de lo que es el toreo. Y, desde afuera, se les hace raro hablar con un Ministerio, el del Interior, que no tiene capacidad para negociar nada sobre espectáculos, turismo, cultura, exportación, empresa privada, etc… Un absurdo. Una incoherencia que nos está matando.

Cada vez hay menos credibilidad en este sector, tan dedicado a taurinear, a sablearse y a pasarse la gorra. De la tele y los toros sabemos lo que piden los banderilleros, pero no sabemos lo que interesa fuera.En el mundo hay decenas de miles de canales temáticos. Cientos de  ellos  emiten toros e forma aleatoria o periódica,  sin que el toreo se gane  un solo euro y sin explotar su potencial de imagen. Varias televisiones de países como Japón, Chinao la India,  ofrecen  este espectáculo con asiduidad. Pero el toreo, como estructura u organismo es fantasmagórico. Si un empresario de China quiere comprar naranjas sabe muy bien a qué puerta llamar. Si quiere toros, se hace el harakiri.

¿Qué sucede? Pues que, una vez más las asociaciones de animalistas han reaccionado y están poniendo el grito en el cielo para que Huairou no pueda  construir la plaza,  ni se puedan llevar toros ni nada de nada. Huairou, Tianjin, Chengdu, Daxing,…poblaciones que, sumando sus habitantes resultan un escalofriante  potencial, con sus televisiones. Pero aquí nos suena a Chino. Y a los chinos les suena a locura: para exportar toros, llame a Rubalcaba. El jefe  de todas  las policías de España. No se lo creen.  Hace cinco años Exteriores y Economía encargaron un estudio sobre el negocio de la alimentación de mascotas…en Turkía. Se gastaron 3 millones de euros para abrir el camino a los empresarios españoles. En este sector se pega fuego a la madre por la mitad. Y por menos.