icono-sumario Escribano, dos orejas en su debut en Gijón

icono-sumario Fernando Robleño cortó una del quinto

icono-sumario Eugenio de Mora, buena tarde pero sin premio


Vídeo del triunfo de Escribano I JOSÉ MIGUEL ARRUEGOlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Gijónlinea-pie-fotos-noticias

 

Quizá su derroche de facultades, su versatilidad en todos los tercios y la determinación con la que afronta cada tarde oculten en parte el resto de virtudes. Porque es imposible acumular los éxitos de los que Manuel Escribano presume esta temporada tirando solo de actitud. Esta tarde en Gijón, además de sumar puntos en todos los tercios, el de Gerena ha demostrado con hechos que cuando un toro se lo permite, también es capaz de torear con temple y sutileza. Un Escribano con pulso de oro.

Sin ser tan completa con las de temporadas precedentes, la corrida de La Quinta tuvo calidad y nobleza. Le faltó un punto más de raza y pujanza para subir la nota final, esa que alcanzó el Santa Coloma que cerró plaza, el de más virtudes del envío. El tercero en cambio, además de deslucido fue el más complicado.

Ya se quedó el animal debajo en el capote, un comportamiento que luego trasladó al último tercio, donde tendió a reponer y quedarse corto. Escribano lo saludó con una larga en el tercio, puso cuatro pares de banderillas, inició faena en el centro del ruedo con ambas rodillas en la arena… por él no quedó, pero nunca encontró la complicidad colaboradora del de La Quinta.

El sexto en cambio fue el mejor, porque a la nobleza de sus hermanos añadió mayor dosis de casta. Se exhibió Escribano en el segundo tercio -destacó su par al quiebro pegado a tablas- y luego lo cuajó con autoridad, enganchando la embestida y empujándola para delante con mando y pulso, sin un solo tirón. No le sobró ni le faltó nada a la obra, que además fue coronada de un certero espadazo. Inmejorable debut del de Gerena en El Bibio.

Aunque suene a tópico y hasta exagerado, Eugenio de Mora y Robleño también pudieron acompañar al sevillano en volandas. Robleño cortó una y el presidente le hurtó otra mientras que Eugenio de Mora hubiera cortado una oreja del primero de haberse jugado en otro lugar mientras que en el cuarto fueron los fallos del puntillero los que se llevaron al trofeo.

Pese a su falta de celo, se dejó mucho el segundo. Robleño lo entendió muy bien, le dejó el trapo en la cara y tiró con limpieza de su embestida, con suavidad y tratando de no apretar al animal. Faena inteligente y resolutiva que, tras una estocada contundente, desembocó en una petición de oreja que el palco no quiso atender.

Le faltó raza al quinto, recortadito y veleto, sirvió aunque saliera desentendido del engaño, pero lo que le faltó al guiso lo añadió Robleño, que primero dio sitio al animal en un par de series aprovechando la inercia para acompañar la embestida con gusto, y luego redondeó su labor con recursos de torero puesto. Paseó la primera oreja de la tarde después volver A hacer gala de su solvencia con el acero.

El precioso cárdeno salpicado que partió plaza tuvo nobleza y fue obediente. Como tuvo más recorrido por el lado derecho Eugenio de Mora estructuró por ese pitón una faena con la ligazón y la limpieza como virtudes esenciales. Labor sobria y bien concluida a espadas que hubiera tenido mayor eco y valoración en otro orden durante la corrida, porque al toledano le pesó abrir plaza.

Volvió Eugenio de Mora a estar solvente con el cuarto. Se sintió de nuevo más agusto y confiado por el pitón derecho porque el viaje del toro fue más franco y por ahí edificó una labor sólida, con varias series que aunaron limpieza y asentamiento. No pudo haber igual lucimiento al natural porque el toro tendió a hacer hilo sin despegarse de los vuelos, pero resolvió con oficio el torero. No cayó el animal tras una estocada tendida y los repetidos fallos con la puntilla de Víctor Cañas le hicieron perder una oreja que la faena mereció.

 

Hierro La Quinta Plaza de toros de El Bibio. Segunda de la Feria de Begoña. Dos tercios de entrada. Toros de La Quinta,de modélicas hechuras, prototípicas de su encaste. Corrida muy pareja de tipos, nobles, medidos de raza. El sexto fue el más completo y el tercero el más complicado. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Eugenio de Mora, ovación y ovación tras aviso.
Fernando Robleño, ovación tras petición y oreja.
Manuel Escribano, ovación y dos orejas.