MUNDOTORO

MADRID (España).Hace tan sólo unas semanas, en la amalgama informativa de los periódicos aparecía inserta la noticia de que la fiebre aftosa había sido erradicada. Era una buena nueva que, en otras circunstancias, habría sido acogida con satisfacción por los ganaderos, pero el gremio estaba y está afligido, preocupado y hasta desesperado por los defectos de la E.E.B. (Encefalopatía Espongiforme Bovina), una patología que vuelve locas a las vacas y trae de cabeza al sector.

No obstante, si alguien se aventuró a celebrar la desaparición de la glosopeda, poco le duró el contento, porque pasados unos días, nos enteramos de que en Gran Bretaña, la fiebre aftosa reapareció cebándose en el ganado porcino. Inmediatamente se encendieron las alarmas en los demás países de la U.E., y los gobiernos, ´sabedores de que la desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela´, cortaron de raiz las importaciones animales del Reino Unido y prohibieron el movimiento de ganado de unos países a otros. Demasiado tarde. Para entonces, varias partidas de cerdos habían sido trasladadas desde la isla británica a otros estados de la Unión, entre ellos España y, además, a la glosopeda no hay barreras que la contengan ya que puede utilizar para sus desplazamientos personas, objetos e incluso el aire. De hecho, el presidente de los veterinarios de Vizcaya( España), don Francisco Dehesa Santistebanopina que la epi
emia bien pudo llegar a Gran Bretaña alojada en un ser humano procedente de cualquier parte del mundo.

Por tanto, ya no era sólo cuestión de taparle la entrada a la enfermedad, sino de controlarla en el supuesto de que hubiese animales contagiados. De manera que a las iniciales medidas prohibitivas han seguido las preventivas y una orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación fechada el jueves 1 de marzo, prohibe la concentración de animales y su movimiento por todo el territorio español.

Al toro no se le ha aplicado este estricto rasero y es la excepción a la norma general que estará vigente hasta el próximo día 9. La exclusión ha sido criticada por algunas asociaciones de ganaderos y agricultores, molestos por lo que consideran un trato de favor a los ganaderos de bravo. Las quejas estarán fundadas, pero hay que agradecer a la Administración que haya sido consecuente con el Real Decreto 60/2001, de 26 de enero pasado y ha tenido en consideración las diferencias prototípicas raciales del toro de lidia. De manera, que este fin de semana se han dado un puñado de festejos aunque, eso sí, con el añadido de algunos inconvenientes. El más inmediato ha sido el cumplimiento de la exigencia reflejada en la orden que obliga a efectuar el traslado de las reses en camiones desinfectados. El resto no está descrito y tampoco se colige de la redacción de los artículos, pero se barrunta que los toros sobreros, la cuadra de picar, cabestros y mulillas, tengan que permanecer en laz
reto en los corrales de la plaza hasta que se cumpla el plazo marcado por el Ministerio.

¿Y después qué? Se preguntará la gente del toro. La respuesta de los expertos consultados coincide en señalar que, si no se registran casos de contagio, podrá recuperarse la normalidad. Si por el contrario se detectan focos de infección, habrá que proceder a la vacunación de toda la cabaña. La tesitura es delicada y no vendría mal que el cielo echara un capote.