Video resumen de Fortes, esta tarde, en la plaza de toros de El Bibio I JOSÉ MIGUEL ARRUEGOlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Gijónlinea-pie-fotos-noticias

Siempre cantaron su valor, pero con esa sólida base como fondo, Fortes ha crecido en su toreo. Y ahora, su manera de arrimarse es más un complemento que el pilar de su tauromaquia. También hay huevos, pero no son tan evidentes. El malagueño, aderezó la serenidad que exhibió siempre con un embroque sugerente, que parte de la naturalidad en sus ademanes, en el modo de echar la bamba del engaño para enganchar las embestidas y traérselas toreadas con la planta firme y erguida y la figura encajada, que no rígida. En época donde prima lo convencional, el de Fortes es un toreo con sello. Hoy se ganó a El Bibio con dos faenas de mucha mesura al mejor lote de una corrida muy toreable de Charro de Llen, línea Daniel Ruiz, en la que bajaron de nota los últimos dos ejemplares. Garrido paseó otra oreja tras otra faena de buena nota mientras Álvaro Lorenzo se fue de vacío fundamentalmente por sus fallos con el acero.

Se frenó de salida el primero, y luego en la muleta pese a su nobleza, careció de mecha y empuje. Fortes llegó al público en el final de la faena, cuando materialmente se metió entre los pitones, y templó la embestida en circulares de gran limpieza, incluso hasta dejarse rozar la taleguilla… pero antes ya le había pegado veinte pases relajado, vertical, con parsimonia y regusto. La pena, que la condición del toro no le permitió ligarlos. Faena serena, templada y medida, muy torera, rematada de una buena estocada.

El cuarto fue un gran toro, porque tuvo recorrido y humillación, y sobre todo se abrió tras los vuelos y permitió a Fortes, que comenzó faena en los medios de rodillas con la zurda, hilvanar una faena muy ligada, sin tiempos muertos, donde de nuevo sobresalió su aplomo y su naturalidad a la hora de interpretar el toreo, de trazo muy vertical. Se volvió a ir derecho tras el acero y sumó otra oreja importante.

Tampoco terminó de desplazarse de salida el castaño que hizo segundo, toro noble, un punto tardo, pero obediente y con clase en su embestida. Le buscó bien el fondo Garrido, sin atosigarlo, sin violentarlo, en muletazos extraídos de uno en uno, de buen dibujo, descritos con expresión y asentamiento, y rematados de modo certero con el acero.

Más deslucido el quinto, porque le faltó recorrido y nunca terminó de emplearse. Garrido le puso empeño a la faena, le buscó siempre el pitón contrario y trató de prolongarle la embestida, más allá de donde la raza del animal llegaba. El público le agradeció el esfuerzo.

Manseó el tercero en los primeros tercios y también en la muleta de Álvaro Lorenzo. Se dio la vuelta al revés después de cada muletazo y tendió a irse suelto en los primeros compases de la faena. Lo sujetó con pericia y técnica el toledano, le dejó la muleta en la cara, y presentándosela muy baja, logró encelar al animal, que como tenía buen cuello, acometió con humillación y transmisión. Le hubiera cortado una oreja con fuerza porque las tandas con la derecha esencialmente llegaron al público, pero no lo mató con tino.

El sexto fue el más fuerte del envío. Salió abanto y distraído pero pronto marcó querencia y apretó para dentro de lo lindo, poniendo en apuros a picadores y subalternos. Luego en la muleta embistió amagado, sin terminar nunca de soltarse, y derrotando al final de cada embroque. Álvaro Lorenzo puso carácter, incluso por el derecho consiguió hilvanar un par de series de mérito. Demasiado para las prestaciones que ofreció el animal.

Hierro de Charro de Llen - España Plaza de toros de El Bibio, Gijón. Cuarta de la Feria de Begoña. Cerca de media entrada. Toros de Charro de Llen, de excelentes hechuras, con más cuajo los tres últimos, nobles, medidos de raza, muy toreables salvo los dos últimos. El cuarto fue el más completo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Fortes, oreja tras aviso y oreja.
José Garrido, oreja tras aviso y ovación tras aviso.
Álvaro Lorenzo, palmas tras aviso y silencio tras aviso.