Video resumen de la novena corrida de la temporada grande I NTR TOROSlinea-punteada-firma1

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Con su sello. Fiel a su estilo, el diestro español José Garrido mostró una gran dimensión en su regreso al embudo de Insurgentes, un año después de su confirmación en este mismo escenario. El pacense gustó a la verónica, pero más aún en la faena a un tercero de ritmo balsámico, dentro de un encierro plúmbeo de Arroyo Zarco, que adoleció de casta. Con el único que se dejó, Garrido estuvo fantástico en tandas cortas, pero rotundas y de bella lámina. Destacaron dos al natural para relamerse. Menos suerte tuvieron Ignacio Garibay y el confirmante Diego Sánchez, que saludaron sendas ovaciones de lotes imposibles.

Enseñaba las palas ese bizco y castaño tercero, fino de cabos y bajo, de lomo recto. Buen saludo a la verónica de Garrido. Tuvo movilidad en los primeros tercios el de Arroyo Zarco, que se atemperó en el último tercio. Garrido lo vio claro y brindó al respetable. Una faena con sentido y gusto, en la que el español puso temple al ritmo y transmisión del toro. Importante. Echando siempre los vuelos al hocico del toro para ligar sus humilladas embestidas con buen trazo. Dos tandas al naturales superiores, sobre todo, la segunda. Limpia, profunda, con el pacense encajado y tirando del burel. El cambio de mano, primoroso. Mantuvo la intensidad con una tanda final en un palmo de terreno, sin enmendarse, con dos circulares invertidos. Epílogo por ceñidas bernadinas. Lástima de espada, que cayó trasera y caída. Pese a ello, justa oreja.

Más hondo y cuajado que el resto del encierro, el altote quinto dejó prácticamente inédito a Garrido con el capote. Fue un quinto sin un ápice de casta. Se atrincheró en las tablas tras el paso por el peto e incluso obligó a banderillearlo al sesgo. el extremeño no rehuyó la pelea y, tras intentar sacarlo primero al tercio en vano, se fajó junto a esa querencias. Esfuerzo de enorme mérito para robarle algunos muletazos, pero todo fue baldío, porque la faena no tomó vuelo. Además, pinchó con los aceros. Silencio.

Previamente, rompió plaza un toro bajo y corto, sin exageraciones por delante, pero bien hecho, de Arroyo Zarco. Tomó bien, humillando y repitiendo, el percal del confirmante Diego Sánchez, que se pudo estirar a la verónica con garbo. Buenos lances, templados, rematados con una torera larga cordobesa. Después, se volvió a dejar ver en un quite por chicuelinas. Breve parlamento de Garibay en la ceremonia y el hidrocálido brindó en los medios al público, antes de comenzar una faena en la que apostó por la corta distancia, puesto que al tardo astado le faltó casta. Pese a su parco recorrido, Sánchez dejó una grata imagen muy relajado y cómodo, a milímetros de los pitones. Tandas limpias siempre y de planta erguida, a las que sólo faltó mayor ligazón por su oponente. Pese a la estocada entera necesitó del descabello y todo quedó en ovación.

Alto y bastote de hechuras, tan cuajado como el anterior, cerró plaza un castaño veleto que saltó al callejón de salida. Esperó y midió en los primeros compases de su lidia. Muy mal picado, derribó al varilarguero en el primer encuentro y cortó lo suyo en banderillas. Diego Sánchez se lo sacó a los medios y allí pasó las de Caín con una alhaja, que corroboró lo que apuntó en los tercios iniciales. Muy corto, embistió a arreones y reponiendo siempre, rebañando al final del muletazo. Muy orientado, obligó a abreviar al de Aguascalientes. Silencio.

Más serio y engatillado, el zancudito segundo, lucero y calcetero, echó las manos por delante de salida y tuvo pies en los primeros compases de su lidia. Suelto, costó siempre sujetarlo en las telas. Se desmonteró Diego Martínez en banderillas. Tras la devolución de trastos, Garibay comenzó en el tercio con torería. Dos trincherazos de cartel de toros. Luego, costó sujetarlo en la franela, por lo que el azteca trató de dejársela muy puesta y a base de mando y toques logró robarle varios derechazos con hondura. Faltó continuidad por el gazapeo del toro que, además, en la cuarta tanda, se rajó y salió despavorido en busca de las tablas. Certero con el acero, saludó una ovación.

No tuvo suerte Garibay con el cuarto. Un colorado salpicado con menos cara que su primero, de nombre ‘Fernanditos‘. Trató de agradar a la verónica el veterano azteca, pero poco más se pudo ver de su toreo. El de Arroyo Zarco, que mostró enseguida su falta de raza, siempre ofreció embestidas de poco recorrido y a la defensiva. Ahora soltando la cara, ahora echando las manos por delante. Imposible. Garibay, sobrado de oficio, solventó con eficacia un trámite sin historia. Silencio.

Hierro de Arroyo Zarco - México Monumental Plaza México. Novena corrida de la Temporada Grande. Menos de un cuarto de entrada. Toros de Arroyo Zarco, muy desiguales de presentación. Les faltó casta a todos, con la única excepción del 3º, con ritmo y transmisión. Incidencias: Diego Martínez se desmonteró tras banderillear al segundo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Ignacio Garibay, ovación y silencio.
José Garrido, oreja y silencio.
Diego Sánchez, que confirmó alternativa, ovación y silencio.