El coso de El Bibio I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Seis Puertas Grandes en seis días. Quizá ese simple dato sirva para contar en una frase cómo fue la Feria de Begoña, un abono que Carlos Zúñiga ha convertido en referencia dentro de los ciclos del Norte, a pesar de competir en fechas con otros seriales incluso dentro de la propia cornisa cantábrica, y que cada año cuenta con mayor preponderancia en el circuito nacional de las grandes ferias.

El de este año no ha sido una excepción: ¿las claves? Primero, un toro en tipo, bien hecho, serio pero no exagerado, y reconocible en el genotipo de su encaste. Y claro, con estas premisas las posibilidades de embestir aumentan. La novillada de Zacarías Moreno fue de nota, Montalvo echó el toro de la feria, el astado con el que Padilla se despidió de El Bibio, que debió ser premiado con la vuelta al ruedo, Charro de Llen envió un conjunto muy toreable y Garcigrande propició una ‘guerra’ entre tres figuras del toreo, que parecieron dirimir una batalla esta tarde en el coso asturiano. Incluso el lote El Freixo, que dio menos juego, tuvo un animal con posibilidades que hubiera desorejado Perera de no haber fallado a espadas.

Luego las combinaciones, en las que tienen cabida desde las principales figuras (difícil encontrar carteles más rematados) hasta los más jóvenes. Por eso, cada tarde tiene sello propio y el conjunto, empaque y sentido. Y los resultados ahí están: Padilla se despidió con honores, el paso de Roca Rey fue el fiel reflejo de su año, arrollador, Morante, oreja y tres avisos, no dejó a nadie indiferente, El Juli, Manzanares y Talavante demostraron, por su actitud, sus gestos, sus miradas, y lo que hicieron luego en el ruedo, que la de Gijón no era una tarde más, los rejones, ya instaurados definitivamente en el ciclo, resultaron otro año más un rotundo éxito, incluso en la apuesta por los jóvenes emergió Fortes y en la novillada Manuel Diosleguarde, que se dio a conocer al mundo taurino con el aval de haber triunfado en el coso asturiano.

Después de casi una semana de festejos continuados, otro año más se constata el peso de este ciclo. Ejemplos de su importancia hay unos pocos, pero basta uno bien elocuente, que se repite año tras año con precisión matemática: A la hora de resumir la temporada nacional, siempre debes echar mano de tres o cuatro faenas que han tenido lugar en El Bibio.