Joselito Adame cortó los máximos trofeos del segundo I RAFAEL DEL OLMOlinea-punteada-firma1

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Joselito Adame lo volvió a hacer. La máxima figura del toreo en México lo es porque logra el compromiso y la exigencia máxima en cada tarde. Guadalajara no es una plaza más. Probablemente sea la plaza más exigente del país tanto por el tamaño del toro como por la exigencia del aficionado. Por eso se cuentan con los dedos de la mano los triunfos sonoros en la ciudad del estado de Jalisco. Aún así, eso no es problema para José que cortó el segundo rabo de su carrera en el Nuevo Progreso, algo solo reservado para los toreros de época. En la Puerta Grande le acompañó El Payo que se inspiró en una faena llena de encanto de uno de los mejores muleteros del país azteca.

Pocas cosas más difíciles que cortar un rabo en Guadalajara. La plaza más exigente de México por su afición, por el toro -el mayor de la república- lo convierte prácticamente una utopía. Palabras mayores. La exigencia fue máxima. Joselito Adame se abrió de capa ante un toro berrendo de Santa Fe del Campo que embistió con buen aire. La conexión con el público fue total, con enjundia desde el mismo comienzo. El público lo vivió en pie. Llovieron los sombreros. El apoteosis. Todo rematado, además, con un auténtico espadazo en la suerte de recibir que puso boca abajo el Nuevo Progreso. Los máximos trofeos para Adame que llega a México arrasando. Joselito Adame volvió a defender su condición de máxima figura del toreo con el quinto. El toro tuvo pocas condiciones pero lo suplió todo el torero hidrocálido que no quiso dejarse nada en el esportón en una tarde para la historia.

El Payo también contribuyó a convertir la tarde en el Nuevo Progreso en histórica. Esta vez fue en el sexto cuando el torero entendió a la perfección al toro al que lo cuajó con ese punto de torería que atesora. Verdad, pureza. Equilibrio entre el valor y el arte. El Payo cruzó la frontera para dejar el aroma del cante grande. Además, remató con un espadazo para cortar las dos orejas. Se vino a menos cuando mejor estaba toreando El Payo al tercero. Lástima que todo se diluyera porque la faena del joven torero apuntaba a grande.

Se sumó a esta tarde para el recuerdo Fermín Rivera que lo intentó hasta que consiguió que el sobrero de regalo embistiera por derecho. Ahí fue cuando pudo desplegar toda su tauromaquia basada en el pecho por delante. El mexicano logró compases importantes que valieron una oreja de las que cuentan.

Fermín Rivera demostró que tiene cualidades para ocupar un lugar destacado en el escalafón. Con un concepto clásico y la pureza de dar el pecho y cargar la suerte, toreó al primero de Santa Fe del Campo con mucho gusto. Expuso en un quite por gaoneras de buen aire, mientras que el comienzo a pies juntos fue para paladear. Una tanda sobre la mano izquierda tuvo un temple exquisito. Faena para aficionados. No ofreció el juego esperado el cuarto. Fermín Rivera estuvo solvente, firme y voluntarioso para imponerse a las embestidas de su oponente.

Hierro de Santa Fe del Campo - México Plaza de toros de Guadalajara. Tercera corrida de la temporada. Media plaza. Toros de Santa Fe del Campo, el segundo fue premiado con el arrastre lento, bien presentados y de juego desigual. Logotipo mundotoro crónicas
Fermín Rivera, ovación, palmas y oreja en el de regalo;
Joselito Adame
, dos orejas y rabo y palmas;
El Payo
, silencio y dos orejas.

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