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PorMIGUEL ANGEL GARCÍA

Lo complicado en Madridno es cortar orejas, sino que embista un toro; y con tantito que el de Bohórquez le fue al engaño del hijo del “Rey”, bastó para que este lo aprovechara de maravilla y reuniera detalles que a la larga compusieron una faena con el impacto como cereza. Qué bueno que San Pedro abrió la llave con el termostato hasta abajo, refresco puro para Diego, que sofocó incluso el aburrimiento del que San Isidro estaba siendo presa.

Refresco puro para México. Sí, acá también hace aire, cómo de que no. México ya cuenta con un grupo de coletas que están reivindicando la torería mexicana. Lejos ha quedado la sequía y el panorama desértico. Hoy más que nunca el futuro de la fiesta está más claro. Sí, señor: Españanecesita a México y México a España. Así de simple, así de claro. Llegó Silveti trece años después a Las Ventas; trece largos años pasaron en los que ningún mexicano siquiera asomó al tercio en San Isidro, luego del apéndice que “Zotoluco” paseó en el redondel venteño, en mayo de 2000.

El ayuno parecía interminable, el hambre de triunfo mucha. La fiesta de México casi en huesos. Mientras tanto, allá, en Salamanca, Guanajuato, el descendiente del “Meco”crecía entre las grandes historias de su tronco y a la par de aquella desgracia que protagonizó su padre, “el rey David”.

El destino de Diego ya estaba echado, pese a que por algunos momentos se dijo que lo suyo era el futbol. Y sí, Silveti también es bueno para la patada, y a decir verdad es bueno para muchas cosas, para la charla, para hacer amigos, para muchas cosas que la vida le ha regalado y que ha sabido valorar y aplicar en el momento exacto. Madridfue uno de esos momentos, era ahí el momento de emplearse a fondo, aunque a decir verdad se vio tan en sí, tan natural que ni pareció esforzarse tanto.

El hombre es torero, nació y morirá siendo torero. ‘Padre, he ahí a tu hijo’. Que busca y crea la ‘patética’ y ‘estética’ que le heredaste. Diego es un torero nato, aflora su felicidad en el ruedo y no era de extrañarse lo que sucedió. Y que bueno que sucedió, porque de lo contrario el repelo de la gran parte mediática que su administración ha manejado en torno al torero hubiera crecido, como hoy está creciendo la grandeza del apellido Silveti. Sí, que razón tenían: piensa en grande y en grande serán los beneficios.

En México, la publicidad del torero es tan amplia, selecta, exacta y efectiva que ha marcado una vertiente de cómo se debe promocionar a un matador de toros que de antemano se sabe que tiene las cualidades paras ser grande. La apuesta fue por algo seguro, la publicidad fue de acuerdo a sus alcances y ha funcionado, y seguirá funcionando. Gran ejemplo, el trabajo que el equipo de Diego Silveti ha realizado, menos no pudo haber sido tratándose además del continuador de una recia dinastía de toreros.

¿Qué viene después? No sé cómo, pero el resto de los mexicanos tiene una tarea dura por superar, el banderín lo dejó muy alto Silveti; me concentro en Joselito Adame, al que tampoco hay que perder de vista. El resto me preocupa, pero no me desanima. Más ahora que ya uno de los paisanos se fue por delante no habrá alguno de los que faltan que ya esté pensando en camilla o puerta grande. Y no es imposible, lo complicado es que embista un toro, porque bastará con que el bravo le camine unos cuantos pasos a los espadas mexicanos que restan para que, seguro, estemos hablando de otro triunfo para la fiesta de los toros. Para México, para España, para el taurinismo mundial.

Triunfó Guanajuato, triunfo para celebrar en grande. En Madridsu hijo prodigo levantó una oreja; en Guanajuato se decretaron los festejos taurinos como Patrimonio cultural inmaterial del estado, por iniciativa del gobernador Miguel Márquez Márquez. De fiesta y en regocijo, además, las plazas de toros La Luz, de León, y La Revolución, de Irapuato, que ven consolidados la generación de empleos y derrama económica para muchas familias de Guanajuato.

Diego se apunta hoy para ser la figura que México espera. No lo digo yo, lo dicen los hechos, que son absolutos. Se necesitan urgentemente las figuras universales, como hoy Juli o Hermoso; se necesitan figuras colombianas, venezolanas, francesas, españolas o mexicanas; se necesitan más gobernadores de todos lados que tomen la iniciativa para hacer decretos en pro de la fiesta brava; se necesitan ahora, y ya. Diego Silveti y Miguel Márquez ya han dado el primer paso.

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