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No nos gusta ‘Sálvame’. Eso no quiere decir que hagamos campaña para que se prohíba. Al parecer, las leyes de este país sobre contenidos y horarios infantiles en y para las televisiones, les señala para desaparecer de esa hora. Y Tele 5 no parece tener otro encaje horario. No nos gusta Sálvame porque no estamos interesados en ciertos aspectos de la vida de nadie. Nos importa muy poco la capacidad intelectual de los Kiko  y compañía. No nos aporta nada más que rechazo estético.
 
No reconocemos a Belén Esteban talento alguno profesional o moral o estético que no le naciera de la relación con un torero famoso. Miles y miles de españoles comienzan y terminan relaciones sin hacer uso de inicios y finales. Esas gentes que no salen si nos interesan, porque no están. Tampoco nos interesan bodas, rebodas, separaciones, ex de los ex, insultos o pleitos. Las grandes bodas son las menos grandes. Pero, independientemente de todo eso,no queremos que desaparezca. Si la ley les permite seguir en ese horario, bueno está. Es la ley.
 
Lo que provoca un gran desprecio es la piel de cordero tolerante, la ostentación de la palabra familia, la llamada a libertad de elección de JJ Vázquezen su sobreactuación. ‘Si nos vamos, que sea porque el público y no un despacho es quien lo decide’. Buena frase, coherente y lógica, si no fuera porque tiene la textura de una hipocresía de muy mala calidad.
 
No se pude ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Eso es hipocresía. Ver diccionario de la RAE por la letra ‘H’. Jamás un medio específico de toros o el propio toreo pidió la prohibición de nada ni de nadie. ‘Sálvame’ sí lo hizo. Negando la existencia de ‘familias’, negando la libre de elección de los públicos,  la mayoría de edad de las gentes para elegir. JJ Vázquez usó el toreo para su audiencia desde sus lecturas más cainitas y casi delictivas. Inhumanas y con ningún rigor periodístico.
 
‘Sálvame’, en nuestra opinión, ha aportado a la sociedad la forma zafia, sobreactuada y desleal con el ser humano de relacionarse unos con otros. No nos gusta esa oferta. No creemos en el éxito a costa de todo. No creemos en una única moral o ética. Siempre pedimos algo que no cuesta: respeto. El que se nos ha robado una y otra vez, el que jamás se nos va a devolver porque, lo único que no regresa cuando se te quita, es el respeto.
 
Quizá el respeto no significa audiencia.Quizá los dos millones de espectadores que tiene ‘Salvame’ tienen el mismo derecho a verlos que los dos o los tres que verían una corrida de toros en directo. El mismo derecho de libre elección. Y las familias que trabajan en la tauromaquia el mismo derecho a trabajar. A ser felices. A ganarse el pan sin que nadie en ‘Sálvame’ u otro espacio de TV, tenga por contenido profesional hacer mofa, burla, chanza, agresión y persecución de lo que no les gusta.
 
Las solemnes declaraciones de JJ Vázquez, serian argumentalmente impecables y de obligada suscripción si no tuvieran una falla: no son reales. Son sobreactuadas. Dramatizadas. Siempre habrá un hueco para los Kiko y las Belén. No hace tanto eran casi toda la tele. Ojalá se puedan ganar el pan. Pero que JJ Vázquez use ahora una argumentación calcada a la que una y otra vez le hemos pedido, a él y a otros como él, y que nos fue negada, es cobardía o incoherencia. Que nos eche la gente, no los despachos. La gente, que sea la que decida,  cuando ya no vaya a ver a un torero a la plaza.
 
En este uso de una hipocresía de pésima calidad, aconsejamos a JJ Vázquezy los suyos y a los que llevan décadas robando el respeto y el derecho de la tauromaquia, que lean, más allá de sus guiones, a las gentes de otros gustos. Si ‘Sálvame’ se salva, que JJ Vázquez escriba su odio sobre hielo. Y que espere a que salga el sol. No da audiencia. Se derrite.

 
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