Carlos Ruiz-Villasuso

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Del de taquilla queda. Mucho. Del otro no hay ni medio rollo. De tanto usarlo, ya no hay. Se nos agotaron las reservas de papel higiénico, el que se usa para eso que, más por estética que por olfativa, no menciono. Da lástima que el toreo se vaya por las p (…) abajo sin que nadie tenga la sensatez, cordura y valentía de reclamar solución. Fortasec. Por ejemplo. Un par de euros el coste. El toreo naufraga en las mismas tormentas de siempre, como naufragó la fuerza estéril de Sísifo, llevando montaña arriba el peso de una piedra que siempre rueda de nuevo cuesta abajo. Hay una especie de miedo colectivo, de sumisión, de temor ancestral a la llamada “autoridad”, una diarrea de pánico al que manda.

Hay un toreo, hoy, cada vez más administrado y administrativo, una estrangulación reglamentista del arte, de la creatividad, de la libertad misma de expresión del autor, el  torero, y de la pasiónque provoca el arte en el púbico. Cada vez más la norma le dice al autor cómo ha de pintar, cada vez másla administración de un arte administrativo, ministerial y reglamentista, le dice al público hasta dónde se puede apasionar. Y me pregunto qué empeño en llamar arte a lo que no es libre en creatividad y pasión del pueblo,Señor Ministro Wert. Usted puede insistir que el toreo es arte. Yo le digo, le demuestro, que aquello administrado de forma tan articulada y con desprecio a libertad del pueblo, no es arte. Es mandato. Se lo demuestro de forma gráfica, coherente y lógica sabiendo que no va a leerlo.

Partiendo de una anécdota y tirando de su hilo, se puede llegar a la madeja. Partiendo de la actuación reiterada del presidente de Alicante (y otros), ése que no quiso las gafas que Morante le regaló el año pasado, ése que niega una y otra vez la segunda oreja o el rabo a Perera este año, dos más atrás a El Juli, llegamos a una conclusión: él es culpable de lo que es y de lo que no es, porque no da más de si. El culpable es quien lo pone, el político de turno. Y siguiendo el hilo, el que manda. Supuestamente el Ministro Wert.

Les pregunto a los electos por el pueblo por qué no aplican, a la pasión de sus votantes (pasión, querencia, convicción, lo que sea) la norma del toreo: un hombre, medio voto. Una mujer, medio voto. Un hombre sólo, voto entero. Miles de personas apasionadas por una creatividad que es juzgada por un ser superior cuya superioridad elitista llega del talento que le concede… ¡¡¡una administración!!!Es decir, aquello que es incompatible con la esencia de la definición del arte, de la creatividad, de la libertad de elección. ¿Y usted me dice que el toreo es Cultura?

¿Sabe usted el origen de que la segunda oreja sólo la concede el presidente?De esos tiempos donde la última palabra la tenía quien tenía desde la primera a la última. Sí. De los tiempos donde la libertad no existía sino como ese reflejo ansiado del artista que creaba escondido. España ha cambiado, afortunadamente, hacia una libertad que nos iguala sin tutela, sin padre padrone, sin seres superiores por la Gracia de Dios. Le digo al Ministro que, desde ese Reglamento franquista del 62, han llovido diez océanos. Sobre el toreo, mil llantos. Le digo que tenemos derecho a que el toreo sea una expresión de máxima libertad en donde las voces talibanistas que pretenden ser la reserva espiritual del toreo tengan el mismo derecho que la gran mayoría. Pero no nos impongan sustalibanismos. El toreo será lo que el pueblo decida que es. Lo que el público decida que es. El ser humano decide que es arte. Nadie más.

Hace tiempo, el mismo que el ministro Wert lleva en el cargo, me ocupé de cantar las intenciones de un político y una administración que, de comisión en comisión, de error en error moviendo peón, están dando jaque mate a la reina. Ahora es el tiempo de decir, basta. Tiempo de no tener miedo. Tiempo de tener papel. Tiempo, señores gestores del toreo, de exigir lo que este país tiene desde hace décadas. Libertad. Coherencia. Lógica. Por mi parte, renuncio al papel (higiénico). Este medio ya lo ha perdido.

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