icono-sumario El torero afronta su compromiso en la plaza de su tierra ‘con mucha motivación y responsabilidad’, siendo el encargado de recoger el testigo de Francisco Marco, último diestro navarro en hacer el paseíllo en las corridas de la Feria del Toro

Javier Marín, en Las Ventas I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1

JAVIER JIMÉNEZ > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Desde Francisco Marco ningún torero navarro había ocupado un puesto en las corridas de la Feria del Toro. Este año, La Casa de la Misericordia tuvo en cuenta al torero de la tierra Javier Marín, que ya dejó buenas sensaciones de novillero en este mismo coso, para convertirse en el abanderado, junto a la Ganadería de Pincha, de la Tauromaquia navarra.

A escasas horas del compromiso, el diestro navarro empieza a notar la responsabilidad de actuar en un escaparate como Pamplona. ‘Vivo la cita con mucha ilusión y responsabilidad, porque es la oportunidad que llevaba buscando hace tiempo’, asegura Javier Marín.

Cuando me llamó mi apoderado –relata con alegría- me llenó de ilusión, porque es un escaparate que goza de mucha repercusión. Además, soy navarro y ya se me ha dado bien en las dos veces que he estado como novillero’, afirma.

Es un hombre feliz. Se nota en la forma de hablar y tratar a la gente. Siempre con una sonrisa y con un tono amable. Agradable y servicial. Disfruta de lo que hace y de la oportunidad que está viviendo. ‘Estar anunciado en Pamplona es algo que no me impone, porque estoy encantado de hacer el paseíllo en la plaza de mi tierra. ¡Ojalá hiciera el paseíllo muchas veces en plazas de esta categoría!’, apunta el diestro.

Jugar en casa es un arma de doble fila. Nadie es profeta en su tierra. Pamplona para mí lo es todo como navarro y es un orgullo hacer el paseíllo en la Feria del Toro. Aquí está la gente con la que he reído, he llorado, me han hecho ser feliz, me han apoyado… Pamplona es una plaza especial’, asegura con cierto cariño, a la vez que orgullo de paisano.

Javier Marín ya ha hecho el paseíllo en el coso pamplonica como novillero. Sin embargo, el ambiente cambia con las corridas de toros. Las peñas están presentes y el silencio reinante en la víspera del chupinazo se convierte en un ruido incesante. ‘Espero que mis paisanos me arropen y me reciban con el calor que ellos saben. Realmente, ha caído muy bien en el aficionado pamplonés que un navarro vuelva a estar anunciado en las corridas’, confirma.

Javier Marín, dejó su sello en Madrid | JULIÁN LÓPEZ

UNA PREPARACIÓN CON LA MIRADA PUESTA EN PAMPLONA

Pamplona es un puerto de montaña fuerte para todos los toreros. Una cita clave e importante que Javier Marín afronta el paseíllo con siete corridas de toros. Sin lugar a dudas, un fuerte compromiso. ‘La preparación va siempre antes de anunciarse, no al contrario. He trabajado mucho durante todo el invierno, con la mirada puesta en Pamplona eso sí que es verdad, pero me he centrado en vivir en torero, hacer campo, torear de salón y mucho ejercicio físico’, apunta.

Entre esa preparación se encuentra la toma de contacto con los toros de La Palmosilla, que harán su debut también en la Feria del Toro. ‘Tuve la suerte de que Javier Núñez me abriera las puertas de su casa y pude disfrutar con las embestidas de varios toros bravos y con buena condición. Es una gran ganadería, en la que pueden saltar varios toros con opciones. Además, siendo una corrida seria, hay toros muy bajos y con buenas hechuras’, adelanta el diestro que no puede ocultar la buena sensación que la corrida le ha transmitido.

Como buen navarro que vive los sanfermines desde muy pequeño e impregnado por esta fiesta, Javier Marín se ha calzado varias veces las zapatillas para sentir y vivir el encierro en primera persona. ‘Al final todos los navarros creo que en algún momento tenemos que correr el encierro, pero este año no me lo planteo por lo menos hasta el último día’, bromea.

Su bagaje es corto. Él es consciente, pero no le asusta. Este año, ya se ha vestido de luces también en otra plaza de toros navarra con un resultado triunfal. ‘En marzo estuve anunciado en Fitero y corté tres orejas, que eso ayudó a entrar en Pamplona. Debido a las pocas corridas que he toreado, preparar la mente es fundamental, al igual que el físico, porque la mente juega un papel fundamental en estas citas tan importantes’, insiste.

La tranquilidad y sinceridad con la que habla busca traducirla en un concepto de torear de corte clásico. ‘Busco, sobre todo, torear despacio y ralentizar las embestidas, pero siempre con un corte clásico, erguido, con compás y ritmo. También busco la naturalidad, porque lo natural es lo que verdaderamente llega al público y es lo que se percibe más rápido’, concluye.


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