CARLOS RUIZ VILLASUSO

MADRID (España). “Dios me ha dado la oportunidad de ganar dinero jugándome la vida…” Toda una perla esta declaración de Jesulín, un torero malversado por los medios de la prensa escatológica, dicen, de color rosa. Con su regreso al gran circo del toro, el de Ubrique abre dos interrogantes. Uno, si su tirón popular y su capacidad incontestable como torero no se han marchitado. Otra, si va a tener libertad de movimientos taurinos frente a caza y captura abierta por los ´paparazzi´. Dice el de Ubrique que es siempre ha sido un hombre “honesto”, dice (y es cierto como la luz) que “él ha dado y dará motivos suficientes para ser juzgado únicamente como torero” y considera a su profesión como “mi vida, mi ilusión, mi pasión, mi único negocio”. Adiós al ocio, vuelven a sonar los clarines.

 

Habla con una fuerza torrencial, a borbotones, sincero el trazo, seguro el tono, capaz de dejar claro que no le interesan los programas ni los medios de encelopatía espongiforme: es un toreo. Si le dejan, quiere mantener su vida privada al margen de la profesional y demostrar su capacidad en el ruedo y deja claro que éste, el del toro, es su mundo: “Gracias a Dios, tengo la posibilidad de ganar dinero jugándome la vida al mismo tiempo, con la espada y la muleta, frente a un toro. Para eso soy honrado. He procurado esquivar muchas cosas y si tengo que ganar dinero, lo ganaré como sé, con lo que ha sido mi pasión, mi negocio, mi vida, que ha sido torear. Si he tenido la oportunidad de ganar dinero de otra forma, lo he dejado pasar y he demostrado que no soy una persona pesetera y avariciosa. Si tengo que ganar dinero lo haré como sé hacerlo”.

Quiere poner “una pared” entre su vida privada y la profesional y conseguirlo lo considera como “como un reto mío, personal”. “Creo que dado motivos suficientes y voy a dar motivos para que el público me conozca y me juzgue como torero, por lo que yo pueda desarrollar en la plaza…. todo el mundo tiene problemas en su vida personal que tiene que saber solucionar y que se deben quedar en casa. Ésa es una cosa que no me va a quitar el sueño y el problema mío es responder a las expectativas que pueda haber y a las personas que han apostado por mí. Puedo garantizar que cuando yo salga a cualquier plaza vestido de luces, lo haré con los cinco sentidos puestos en lo que voy a hacer delante de los toros.”

¿Es cierto que experiencia es un grado? ¿Se torea como se es? Y, si es así, ¿cuál es el verdadero Jesús Janeiro? ¿Qué personalidad es la escrita tras esa sonrisa mitad de pillo, mitad impertinente, popular, sincero, sin esquinas? “Ahora soy más responsable que antes, pienso dos veces las cosas antes de hacerlas y eso ha influido en mi forma de torear. He cambiado como persona y también como torero. Quizá lo que a mí me ha perjudicado es mezclar un poco mi vida profesional con la personal… Cuando Jesulín de Ubrique se viste de torero, no tiene nada que ver con cómo es fuera de la plaza. Ahora mismo quiero darle mucha importancia a mi profesión, pero soy una persona que procura esquivar los problemas, que procura estar contento, y sobre todo, me gusta disfrutar la vida”.

 

Exprimirse como torero

 

2.001, una odisea taurina. El Jesulín recordado en la plaza es un torero capaz, con gran sentido de distancias, toques, cites, y…temple. Torero valorado por los aficionados, consentido por los públicos y denostado por los aficionados. En el regreso, quizá necesite de todos estos sectores para triunfar: “Quiero tener a favor al público que siempre tuve y también al aficionado. Soy consciente de las cualidades que he tenido para desarrollar delante de un toro y quizá abusé incluso de esas cualidades. Quiero exprimirme como torero, exhibir mis condiciones. Por supuesto, me gustaría tener siempre el respeto de los aficionados que han podido ver en mi otra clase de torero. Me estoy concienciando para convencer y exprimir mis cualidades”.

Dice que va a dar motivos para que hablen de él y está convencido de hacer una buena temporada, sin las urgencias de antes, pero sin aliviarse: “Donde sí voy a ir un poquito más cómodo es en el aspecto de torear menos que antes. El número de corridas en las que me voy a poner va a ser corto, andaremos entre las cuarenta y cinco y las cincuenta corridas, pero en ese número voy afrontar todos los compromisos en plazas de segunda y primera. Eso hay que sudarlo, la competencia y la rivalidad está asegurada”.

Habla de una docena de toreros que se están arrimando pero que nadie puede tirar sólo del escalafón y que la competencia es sana y necesaria para la Fiesta. Puesto en el brete de pensarse a final de año, le gustará no haber fallado a nadie: “Quiero hacer una campaña importante, llena de éxitos porque no se puede pensar en el fracaso. Siempre hay que pensar en positivo, en que se cumplan los objetivos. Cuando llegue Zaragoza y llegue Jaén me gustaría levantar una copa y brindar por haber hecho realidad la ilusión, mi sueño y el de las personas que vamos a sufrir juntas este año, la gente que va a luchar conmigo a mi lado, que podamos levantar una copa por haber logrado lo que tenemos en mente. Para eso hay que estar muy dispuesto, que Dios me ayude, evidentemente. Me gustaría que cuando llegue ese día(el final de la temporada) si tenemos ocasión de vernos, podamos brindar por que las cosas han salido como esperaba”.

 

FOTOGRAFÍAS: MAURICE BERHO.

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