icono-sumario ‘Me hace una tremenda ilusión el apoderamiento con Ignacio Zorita, es un profesional extraordinario’

icono-sumario‘Cuando la temporada de todos acababa, la mía empezaba’

jorge-isiegas-apoderado-interiorJorge Isiegas, junto a su flamante apoderado Ignacio Zorita I @JISIEGASlinea-punteada-firma1

ISMAEL DEL PRADO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

Apenas hace sólo un par de meses. Un chaval de mirada entre tímida y alegre, pero rebosante de vida, de ganas de comerse el mundo, y con alguna que otra imberbe peca aún asomándole por encima de unas mejillas inmaculadas de barba, se sentaba en el tendido bajo del ‘9’ de Madrid. En callado silencio. Casi de puntillas. Sólo como un oasis en pleno desierto de cemento. Las Ventas en verano. Semanas después, Jorge Isiegas, así se llama este maño que ha echado raíces en Madrid, rozaba la Puerta Grande en Zaragoza. Contundente respuesta. Apenas media docena de novilladas con picadores. Parco bagaje. Y la ilusión como paradoja. ‘Cuando todos estaban acabando, mi temporada estaba empezando, Zaragoza era todo o nada para mí, si quería que mi nombre empezara a sonar en este mundo… Ahí tenía que ser’.

Y sonó. ‘¡Cómo ha cambiado la película desde aquella tarde de verano en Madrid…!’, suspira en voz alta. Retumbó hasta el punto de llamar mucho la atención de aficionados y, sobre todo, profesionales. El apoderamiento no se ha hecho esperar. Ignacio Zorita, el elegido. ‘Es un taurino con una trayectoria larga, bien formado, y al que todo el mundo que he preguntado me ha definido como un profesional extraordinario’, describe sobre los motivos de su elección.

‘Estoy muy feliz, con una enorme ilusión, que al final es lo que me mueve a todos lados siempre, incluso cuando estaba parado sin torear, y eso es lo que le pido a mi apoderado… Que tenga la misma ilusión que yo’, ahonda un poco más antes de pensar en los objetivos a corto plazo.

‘Vamos a llamar a la puerta de las primeras ferias buscando ese arranque bonito con fechas: ¿Valdemorillo? ¿Valencia? No sé en cuál llegará la oportunidad, pero sí estoy convencido de que, como en Zaragoza, cuando llegue, tengo que estar preparado como si hubiera toreado otras quince antes’, asegura Isiegas, para el que ‘no ha cambiado nada por lo de la Feria del Pilar’.

‘Sí, estuve bien en una plaza de primera y hay algo más de luz, pero soy consciente de que sigue estando igual de complicado abrirme camino’, afirma a las puertas de un invierno en el que espera ‘crecer todavía más’. ‘Esos meses fueron la clave de esta temporada junto a una persona, que provocó mi irrupción, el maestro Alberto Aguilar, aprendí haciendo de tapia en todos sus tentaderos y nadie me ha sabido enseñar esta profesión como él’, recuerda agradecido.

jorge-isiegas-zaragoza-interiorJorge Isiegas, junto a su flamante apoderado Ignacio Zorita I @JISIEGASlinea-punteada-firma1

‘ALBERTO AGUILAR ES UN REFERENTE PARA MÍ’

Y es que el diestro madrileño ha sido ‘un referente’. ‘Mi gran espejo, me gustaría que siguiera guiando la dirección artística de mi carrera junto a Ignacio Zorita, estaría encantado de seguir acompañándole tanto en el campo como en sus paseíllos y viceversa para seguir fijándome en él, que me siga corrigiendo, porque me aportaría mucho’, reconoce echando la vista atrás ‘a todos esos días en los que tiraba la muleta frustrado y tanto él como mi mozo de espadas, la recogían y la volvían a poner en mi mano para que siguiera entrenando’.

Pero, ¿quién es Jorge Isiegas? ¿Cuál es su concepto? ‘Intento que haya un equilibrio entre torería y capacidad, ahí reside la virtud, porque sin capacidad no cuajas al 90% de los toros y la torería es fundamental para llegar al tendido, expresar lo que sientes’, desmenuza al tiempo que se detiene también en las formas: ‘Priorizo bastante una buena colocación, torear cruzado, ofreciendo los frentes al novillo… A partir de ahí, asentado y con profundidad’, repite con la lección bien aprendida.

De memoria, la cantó en Zaragoza. De notable alto. Un trofeo que pudieron ser dos. ‘Si no cae baja la espada al otro utrero también le cortó otra oreja, pero, por encima del premio, me quedo con la dimensión y mis sensaciones’, concluye Jorge Isiegas. Un alumno aventajado al que seguir la pista.