Video resumen del festejo de Aniversario I TAURO PLAZA MÉXICOlinea-punteada-firma1

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Tras el éxtasis de ayer en los sobreros de regalo, el embudo de Insurgentes -que registró una excepcional entrada- anunciaba una ‘corrida monstruo’ para completar el Aniversario. Un encierro de Jaral de Peñas, bien presentado, que, como 24 horas antes el de Teófilo Gómez, tampoco ofreció el juego deseo. En realidad, fue una cuestión de poder. Todo el del mundo le faltó a los toros. Cierto es que algunos tuvieron buen tranco en los primeros tercios, que tuvieron bondad, pero después fue un catálogo sin casta, que osciló del manso al desfondado pasando por toros que echaron la persiana en la segunda tanda o se atrincheraron en tablas.

Uno de estos fue el segundo. Mansurrón con el que Sebastián Castella anduvo muy inteligente para librar la batalla en sus terrenos y, allí, en sus querencias, dejarle la muleta muy puesta en el hocico para robarle las tandas en una labor que tuvo la ligazón y la economía de movimientos como grandes virtudes. Hierático concepto girando sobre los talones para calar en el tendido una faena que, de no ser por el acero muy caído, hubiera tenido doble premio en lugar de la única oreja de la tarde. Joselito Adame pudo pasear otra, pero su estocada recibiendo, cayó también abajo.

Más montado, aunque también cornidelantero, el segundo fue otro colorado que salió también distraído y sin demasiada fijeza en las telas. Corroboró su falta de celo en el caballo, pues salió despavorido al sentir la puya. Ajustadísimo el quite por saltilleras de Castella. Gran tercio de banderillas, de tremenda exposición, de Rafael Viotti. Castella, muy inteligente toda la faena, comenzó a pies juntos en el tercio, sin enmendarse, y ahí planteó el trasteo.

En un palmo de terreno, sin apenas perder pasos, tan sólo girando sobre sus talones, para ligar y ligar los muletazos, limpios, profundos y llegando mucho al tendido. Siempre la ligazón como principal virtud de una faena en la que dejó la muleta muy puesta, empapando al toro, que sacó ese fondo de nobleza clásico en algunos mansos, para que no dejara de repetir una y otra vez alargando los muletazos a base de medidos toques. Epílogo por manoletinas. Lástima que el acero cayera muy abajo, porque era faena de dos trofeos. Oreja.

El sexto, se partió un pitón en el encuentro del caballo, y salió en su lugar un sobrero del mismo hierro. Alto y muy montado, con mucha plaza, colorado claro, casi melocotón y tocadito de pitones. Tuvo movilidad y bríos, incluso nobleza en los engaños. Castella comenzó a pies juntos como en su primero, en el tercio, y le puso la pañosa por ambas manos, pero el toro pareció aplomarse y, cada vez más agarrado al piso, fue una quimera conseguir ligar tres muletazos consecutivos. Sin poder, el galo terminó por desistir y fue silenciado.

Saltó en séptimo lugar un ‘Bohemio‘ acapachado de cuerna, con cuajo y hondo. Lo saludó a la verónica Joselito Adame, que remató en la boca de riego con una media muy encajado. Aún mejor el quite por gaoneras. Derribó por los cuartos traseros el de Jaral de Peñas, que apretó en banderillas. Se desmonteraron Ángel González y Héctor Rojas, en banderillas.

Brindó a la concurrencia y, tras un comienzo volcánico, con dos cambiados por la espalda ceñidos y otros tantos pases del desdén de vertical figura, planteó la faena en los medios para aprovechar el ritmo del burel. Sin embargo, como pasó con varios de sus hermanos, le faltó casta y duración, y se aburrió en la tercera tanda. No escatimó en recursos El hidrocálido, valeroso, a base de recortar distancias, molinetes, desplantes, luquecinas… Puso lo que le faltó al toro. Dejó media en la suerte de recibir, que cayó en los blandos y la opción del trofeo se esfumó. Ovación.

Adame también lo probó y buscó las vueltas al tercero. Más largo, ofensivo y engatillado, amplio de sienes, que sus hermanos anteriores. Un castaño que tuvo movilidad en los primeros tercios, aunque le faltó mayor celo y codicia en los engaños. Buen quite por chicuelinas del azteca, que comenzó su labor muleteril por estatuarios. Trató de buscarle las vueltas, pero no logró conectar con los tendidos en una labor seria y con oficio. Silencio.

Había roto plaza un precioso y bien hecho colorado, de lomo recto, cornidelantero. Salió enterándose el de Jaral de Peñas,suelto y algo abanto, y, tras un entonado saludo capotero a la verónica de Jerónimo, comenzó a marcar una acentuada tendencia hacia las tablas. Le costaba salir al astado que apretó de veras en banderillas. Brindó al público y se lo sacó a los medios, pero el astado no quiso pelea y huyó despavorido al cobijo de las tablas. Allí debió plantear el azteca la faena, que careció de ligazón y toreo fundamental, pero fue rico en adornos y detalles repletos de torería. Gusto de Jerónimo con el mansurrón. Estocada entera. Ovación.

Ciruelo‘ completó un lote a contraestilo para Jerónimo. Alto y largo como un ferroviario, el colorado girón y calcetero -veleto y enseñando las palas- que hizo quinto volvió a corroborar los defectos de su primero y el resto del encierro. Manseó lo suyo y desparramó la vista, en cuanto vio la puerta abierta buscó la querencia. Jerónimo, todo tesón, quiso mucho y porfió en un trasteo en el que le pudo robar algún trincherazo con sello propio, pero a la faena le faltó el argumento de esa transmisión que da la ligazón. Faltó emoción. Silencio.

Apretado de carnes y con cuajo, el cuarto, negro de capa, fue otro toro bien presentado y serio, al que saludó Roca Rey con una larga cambiada de rodillas. También gazapón y sin parar un segundo, el de Jaral de Peñas tuvo movilidad, pero le faltó entrega en sus embestidas. Roca Rey brindó al respetable y comenzó en la boca de riego con dos cambiados por la espalda. Ajustados. Luego, le ofreció la pañosa adelantada con mando, pero el animal mantuvo una embestida descompuesta y sin raza, soltando la cara, que incomodó mucho al peruano. Lo intentó con ambas manos y, más pronto que tarde, fue a por la espada contrariado. Gran estocada. Silencio.

Cerró el Aniversario un castaño largo y algo acarnerado, altote, veleto, que enseñaba las palas. Lo saludó por delantales Roca Rey. Lances cadenciosos y muy templados, de mano baja, que remató con dos medias enroscándose la embestida del animal. Echó la cara arriba el burel en el caballo. El quite, por gaoneras y caleserinas, marca de la casa. Brindó a su madre el peruano y se colocó, muy cruzado, para comenzar un trasteo sin demasiada historia por la condición, a la defensiva, de su oponente. Escarbó lo suyo, reponiendo en su corto viaje y siempre tendió a puntear las telas. Lo probó por ambas manos y terminó por abreviar. Silencio en ambos.

Hierro de Jaral de Peñas (México) Monumental Plaza México. Segunda Corrida de Aniversario. Más de 25.000 espectadores. Toros de Jaral de Peñas, el 6º, sobrero del mismo hierro, desiguales de presentación, aunque bien presentados, en general. Tuvieron movilidad, nobleza y ritmo, alguno de ellos, como el 6º o el 7º, pero les faltó duración y, sobre todo, poder, casta. La excepción fue el 2º, manso noblón, que tuvo más motor. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Jerónimo, ovación y silencio.
Sebastián Castella, oreja y silencio.
Joselito Adame, silencio y ovación.
Roca Rey, silencio en ambos.
Incidencias: En el 2º, se desmonteró el banderillero Rafael Viotti; y en el 7º, Ángel González y Héctor Rojas hicieron lo propio.