icono-sumario La demostración palpable de que siempre aplicamos la misma receta (no se sabe muy bien qué receta) ante algo cambiante, es ésta. Innegable: estamos cruzando los dedos,  rogando por unas Elecciones 20-D que terminen con un Gobierno PP/ Ciudadanos

icono-sumario Toda acción conjunta que no se dirija a que el Estado defina de una vez qué es el toreo de forma institucional, será un fracaso

icono-sumario O despejamos institucional y concretamos  constitucionalmente qué es el toreo en España y para los españoles, o Nestlé Purina y Mars (70.000 millones de toneladas de alimentación animal en 2014, 15.000.000 millones de dólares de facturación) y sus campañas estructuradas de negocio, se nos comen

511‘La danza’ I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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La incapacidad permanente deriva de la impotencia que generamos al aplicar siempre la misma solución a un suceso que varía constantemente. Esta afirmación del filósofo griego, Cornelius Castoriadis, uno de los guías ideológicos de la nueva izquierda (Podemos) y uno de sus referentes más celosamente guardados, describe el histórico de acción social de la Tauromaquia. Incapacidad permanente. Impotencia. Aplicar lo mismo a algo que cambia de forma constante. No se trata, una vez más, de ahondar en la herida de nuestras carencias, algo que los gestores del toreo recriminan a este medio, sino de tratar de mostrar el bosque antes de describir el mismo árbol ya descrito. Una carencia en la que, por supuesto y para que nadie se sienta señalado, nos incluimos como cabeza de lista. 

La demostración palpable de que siempre aplicamos la misma receta (no se sabe muy bien qué receta) ante algo cambiante, es ésta. Innegable: estamos cruzando los dedos,  rogando por unas Elecciones 20-D que terminen con un Gobierno PP/ Ciudadanos. Eso es tanto como afirmar que nuestro futuro depende del pueblo español, dirán algunos. Y lo que diga el pueblo es sagrado. Se puede ver así. Pero con un matiz sociológico absolutamente negativo para la Tauromaquia: nosotros no entramos en estas Elecciones. La Tauromaquia y sus preceptos o contenidos no se inscriben en este litigio democrático. Jamás hemos entrado en unas elecciones. El toreo, democráticamente, vive de los efectos que él no causa. Somos esa bola de billar que se va por el agujero por el azar de una carambola no planificada. Unas veces con fortuna, otras, sin ella.

El 20-D el toreo se juega mucho, pero no está en programa alguno. Una afirmación poco cuestionable, aunque a algunos gestores les irrite las retinas leerla. Pues ahí va otra. Hay tres asuntos vitales para nuestro futuro que sí acuden a las Elecciones, pero sin nosotros. Innegable: Marco Constitucional, modificación de las leyes de bienestar animal, rebajas del tipo impositivo del IVA para las actividades culturales. Las tres se votan el 20-D. Las tres nos afectan de forma vital. Pero la Tauromaquia no forma parte de pre-acuerdo alguno en ninguno de los tres puntos. Si alguien afirma lo contrario, miente de forma objetiva, pues ningún partido político observa a la Tauromaquia en su programa. Ninguno.

 ¿Pero, no era que somos el segundo espectáculo de masas de este país? ¿No era que tenemos capacidad social? ¿No decimos que somos más del 1% del PIB?  ¿Somos o no somos Patrimonio Cultural de los españoles? ¿No decimos o argumentamos que somos la reserva ecológica de Europa? Si este potencial que afirmamos tener no acude a las Elecciones con las espaldas cubiertas… preguntamos a los gestores del toreo: ¿qué potencial ha de tener su toreo para acudir en los programas electorales de una elecciones democráticas? Por tanto, una de dos, o no somos esto, o, si lo somos, los gestores son de tarjeta roja. Si no somos esto, hemos mentido.  Si no mentimos, y ese es nuestro parecer, alguien debe de hacerse a un lado. Por incapacidad permanente derivada en impotencia. Sí. Cuesta leerlo. Pero, les aseguramos de corazón que cuesta mucho más tener que escribirlo.

Después de tanto historial y tanto debate y tanta agresión y tanta pérdida de masa social del toreo, estamos en manos del azar de una votación democrática que no vota pensando en el toreo. Depende de cómo se alineen los astros, podemos pensar en un futuro o en otro. Pero, vamos más allá. Ciertamente, un gobierno PP/Ciudadanos nos tratará mejor que uno de PSOE/Podemos. Pero opinamos que ni siquiera el mejor resultado nos deja despejado el camino hacia el futuro. Conseguiríamos una demora. Un período de carencia. ¿Por qué? Porque nada es igual a lo que lleva años cambiando sin que, al parecer, hayamos analizado ese cambio.  Ha cambiado esta sociedad. El español. Hay en la mesa de la sociedad una necesidad de reforma de Constitución y nosotros aún estamos esperando, desde 2010, una sentencia del Constitucional. La espera más larga de la democracia. Reflexionemos: mientras  esperamos una sentencia, el pueblo español habla de reformar lo que nos sentencia. Algo no cuadra.

Hay en todos los programas, más matizado en el del PP, una rebaja del IVA a las actividades culturales, en las que, por ejemplo, está la danza pero no la Tauromaquia.  Hay, lo que es peor, en todos los programas de partidos con posible chance de gobierno, el compromiso de modificación al alza del bienestar animal. Estas tres cuestiones que acuden a las elecciones sin nosotros, además, son cuestiones que bastantes gestores del toreo aún no relacionan con su Tauromaquia. ¿Qué tienen que ver, dicen? Todo. Es más, es lo único que tiene que ver. No hay más. Miren. Una reforma de la Constitución depende en qué sentido, otorgaría mas poder legislativo independiente a comunidades que desean prohibir los toros. Eso es objetivo.

Miren. Todos los partidos abogan por una reforma del bienestar animal subidos al emergente poder social del animalismo (muy superior al discurso ecológico que nos podría haber reforzado hace décadas y no supimos hacerlo) y estas reformas siempre terminan debatiendo la existencia el toreo. Y, hasta ahora, el debate ha terminado con su fin. Cataluña. ¿Hasta qué día de qué año y de qué siglo los gestores del toreo van a admitir el suceso real de que la Tauromaquia en Cataluña finalizó en 2008 cuando modificaron la ley de Defensa de los Animales? Lo volvemos a recordar. Así: quedan prohibidos los espectáculos taurinos en Cataluña excepto ‘en las localidades donde, en la fecha de entrada en vigor de la Ley 3/1988, de 4 de marzo, de protección de los animales, hubiera plazas construidas para su celebración, a las que se debe prohibir el acceso a las personas menores de catorce años’. Es decir, prohíbo los toros menos en las plazas que ya existen. Las plazas que ya existen son propiedad pública y si las cierro no se dan toros. Sólo queda como propiedad privada, La Monumental, pues ‘convenzo’ a su propietaria, y la cierro.

¿Queda claro?. Pues esto es lo mismo que se está haciendo en las Baleares, y se tratará de hacer en Galicia y ya se hizo de facto en Asturias. Y será la estrategia en TODO EL PAÍS. No se prohíben los toros con la estrategia de la prohibición. Se les da la puntilla a través de las modificaciones de las leyes de bienestar animal,  que en este país hay 17. Diecisiete. Mas la nacional. Y TODOS los partidos políticos llevan en su programa modificarlas al alza y, tarde o temprano, chocarán con la Tauromaquia. Y lo hará porque, este problema esencial, el mas vital, la madre de las prohibiciones, aún no le ha entrado en la cabeza a algunos.

Y como es así de forma objetiva, el temor más objetivo es que, o despejamos institucionalmente y concretamos constitucionalmente qué es el toreo en España y para los españoles, o Nestlé Purina y Mars (70.000 millones de toneladas de alimentación animal en 2014, 15.000.000 millones de dólares de facturación) y sus campañas estructuradas de negocio, se nos comen. ¿Qué que tiene que ver eso con el toreo?. Miren ahí va: Este medio censó más de 23.000 webs y/o blogs animalistas en 2011… cuyas IPS eran controladas… de forma centralizada.  ¿Les dice salgo eso o es una teoría conspirativa de mundotoro.com? Nosotros lo vemos claro. El coste de esta estructura es muy grande. Y creemos saber quién paga. Desde hace años. El animalismo es el arma político social de un gran negocio. Y creemos honestamente que, no verlo o no querer verlo es sólo la certificación de la frase genial de uno de líderes ideológicos más celosamente guardados por Podemos y adláteres, Cornelius Castoriadis. Si el enemigo, nosotros, aplicamos siempre la misma solución con las mismas gentes a un problema que cambia de gentes y de estrategias, el enemigo, nosotros, pierde.

Toda acción conjunta que no implique una reforma casi radical en la comunicación para revertir la idea animalista en la sociedad española, será un fracaso. Ya será tarde para comunicar el toreo como prioridad uno. Cuidado con esto. Tauromaquia versus animalismo es fracaso ya certificado en regiones de España. Se trata de desmontar el sentimentalismo animalista con talento y paciencia, para ganar adeptos sociales. Si ellos mostraron morrillos de toros con banderillas, insistamos en los 60 millones gastados en arena para caca de gatos en las casas. Ya no es tiempo de vitorear al público nuestro ‘buenismo’. Esta estrategia comunicativa  reiterada por nosotros los del toro, a través de refuerzos exteriores (pintores, escultores, apegados, abanderados por mercenariado o similar) ha fracasado. El argumento del alquiler de la afición de Picasso o Vargas Llosa quizá fuera práctica hace años.

Hoy la sociedad, desafortunadamente, no lee a Llosa y apenas sabe algo de Picasso. No votan. Dejemos de alquilar talento y saquemos de dentro talento. Desde dentro. Como los animalistas. Que no alquilan a nadie. Como los del cine, que no alquilan a nadie. No es que lo diga mundotoro. Lo dicen unas nuevas elecciones (las más importantes desde el inicio de la democracia) en las que nos jugamos todo y no. No estamos. Los del cine sí están.  Los animalistas también. Sin Picasso y sin Llosa. Vota la sociedad civil, de la que forman parte los aficionados a los que no hemos sabido proteger con cuadros, poemas y esculturas. No los hemos protegido.

Toda acción conjunta que no se dirija a que el Estado defina de una vez qué es el toreo de forma institucional, será un fracaso. Todo recurso, esfuerzo, que no se dirija de forma juiciosa, bien estudiada, diagnosticada, estructurada y trabajada a estos tres problemas señalados, serán, en nuestro humilde juicio, un fracaso. No por falta de voluntad ni escasez de interés de quien fracase. Es decir, de todos nosotros. Este medio el primero. Sino porque, a fin de cuentas, nos faltó talento. Y el talento, en su rango más humilde, consiste en reconocer algo desde lo que todo es posible. Nuestra incapacidad permanente y nuestra impotencia. Las gentes de ese espectáculo masivo que es la danza, lo han hecho mejor que mundotoro. Los intereses de sus gentes acuden y cuentan en estas elecciones decisivas para el futuro de la sociedad en la que vivimos. Y sentimos sana envidia por su talento. Pedimos, los primeros, perdón por ello.