En la tercera de la feria de Arganda hubo calidad en las embestidas de los del hierro de Torrestrella, si bien, faltó ese punto de fiereza que hace que la emoción llegue a los tendidos.

Con el segundo de la tarde, Pedro Lázaro realizó una faena reposada a un ejemplar pronto y repetidor, basada en la mano derecha en la que templó en algunos pasajes, pero en la que hubo demasiados tiempos muertos, lo que provocó una respuesta fría del público, que no terminó de meterse en la faena. Al quinto lo recibió con una larga cambiada de rodillas, y de nuevo anduvo sereno y seguro con la muleta, dando algún muletazo bueno con la izquierda, pero sin conseguir la ligazón ante un animal que terminó aquerenciado en tablas.

Martín Antequera hizo las cosas bien al cuarto, un novillo noble que embestía con calidad, sobre todo por el pitón derecho, por el que consiguió muletazos largos, pero con algunos enganchones. El astado fue a menos y al final hubo que pisarle mucho los terrenos para conseguir su arrancada. Terminó con molinetes y manoletinas, seguidas de una soberbia estocada que le valió un trofeo. Nada pudo hacer en el primero, un novillo noble, pero muy justito de fuerzas que terminó reservón y revolviéndose.
A Javier Cerrato se le vio dispuesto y con ganas de agradar, pero nada pudo hacer ante el parado tercero y anduvo desbordado ante el sexto, un novillo encastado que repetía y no daba lugar al respiro.