Video resumen del festejo I PLAZA1linea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Quizá suene exagerado, y más si nos atenemos al balance final, pero la faena que Ángel Téllez cinceló al tercero de la noche no resiste comparación con ninguna de las realizadas este temporada en el palenque venteño. Veinte muletazos de categoría, por expresión, por composición, por trazo, por ritmo. Una obra que de día, en San Isidro, con la plaza llena, es de consagración, y que por su deficiente remate con el acero corre el riesgo de quedar postergada al olvido. Desde luego no para quienes la presenciamos. Es difícil hoy en día ver torear así, y más a un novillero. Si no se lo creen, vean el vídeo.

Tomó antigüedad con éxito la ganadería de Los Maños, creada con simiente de Pablo Mayoral, y que echó en Las Ventas varios novillos de buena nota. Se dejó mucho el primero, el tercero embistió con clase y el cuarto también tuvo posibilidades. Incluso el sexto apuntó calidad, pero acusó el excesivo castigo recibido en el peto y se acabó echando antes incluso de que su matador cogiera la espada. Curiosamente los dos novillos menos aptos se juntaron en el lote del debutante Aquilino Girón, que dio la cara aún a costa de sufrir varias volteretas de órdago. El paso de Jesús Martínez por el coso venteño fue más gris.

Ya en el saludo capotero se notó a Ángel Téllez muy metido en el espectáculo. Menos frío, más enfibrado que de costumbre, pero sereno, sin atacarse. El inicio de faena fue delicioso, sacándose al novillo a los medios con compás. Luego le cogió pronto el sitio al novillo y acertó en la altura a la que presentó el engaño, porque ‘Barbatristes’ embistió con temple pero, por su constitución, sin terminar de descolgar. Presentándole la muleta por delante, enganchando las embestidas con sutileza, Téllez le sopló al santacoloma diez o doce muletazos de calidad superlativa. Cumbres por el modo de deslizar el engaño y cimbrear la cintura para acompañar cada pase.

Todo descrito al ralentí. Una faena medida, para recrearse, que sorpresivamente quiso cerrar entrando a matar sin muleta. Se echó encima del morrillo sin titubeos, pero la espada quedó atravesada, y en las dos tentativas siguientes pinchó, y lo que iba camino de un premio gordo se atascó aún más con el uso del descabello. Al sexto, que como quedó dicho el picador dejó maltrecho en varas, también le dibujó naturales, de uno en uno, dejando al toro que se oxigenara entre un pase y otro, porque era imposible apretar al animal, de mucha categoría, pero el de Los Maños, acobardado en tablas, se acabó echando desfondado ante el empuje del torero, y hubo de ser apuntillado. Ni el novillo, ni el conjunto de la novillada mereció ese final, ni la actuación de Téllez debe quedar en el olvido. En otra época, el boca a boca de los aficionados le hubiera permitido firmar una pila de contratos.

El lote de Jesús Martínez ofreció muchas posibilidades. Se lució a ráfagas en el primero de la noche el novillero serrano, sin la rotundidad que demandaban las condiciones del animal. El cuarto también sangró lo suyo (brava la novillada en el peto), pero tuvo fuelle y transmisión en la muleta. Pidió que le echaran los flecos al hocico y las veces que su lidiador acertó con la fórmula, el animal respondió. Menos opciones en cambio tuvo Aquilino Girón, pues su primero se puso imposible en el último tercio, donde se quedó debajo y repuso a las primeras de cambio, incluso hasta voltear al granadino, que mantuvo el tipo con arrestos y mucha serenidad, la misma de la que hizo gala para saludar a portagayola al quinto, otro novillo complejo que pidió vuelos y experiencia. Girón puso determinación, firmeza y un aplomo a prueba de volteretas. Casi media docena se llevó. Milagrosamente salió ileso y sin minar un ápice su moral.

Hierro de la ganadería de Los Maños Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Última novillada nocturna. Más de un cuarto de plaza. Novillos de Los Maños (divisa que adquiría antigüedad), serios, cortos de cuello, exageradamente astifinos, de variado comportamiento. Destacaron primero, tercero y cuarto. Más complicados segundo y quinto. El sexto, que apuntó buena clase, se desfondó por el excesivo castigo recibido en el caballo. Logotipo mundotoro crónicas
Jesús Martínez, silencio tras aviso en ambos
Aquilino Girón, silencio y ovación
Ángel Téllez, ovación tras dos avisos y palmas

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