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Estigmatizares una palabra griega que significa ‘marcar, hacer un agujero’. Dejar una señal imborrable en el cuerpo de un ser humano para identificarlo como esclavo, ladrón, hereje… como condenado… Para dejar claro que ha perdido su honra, su valor, su buena fama. El estigma fue una marca física. Hoy es una marca o etiqueta moral identificativa que se impone a alguien para señalarlo de por vida como portador de una deshonra, de una culpa, de un daño o de un mal. Por ejemplo, la tauromaquia. Con minúsculas. Con mayúsculas la tauromaquia  ya no existe.

Este miércoles, en el Boletín Oficial del Estado, los profesionales y los públicos próximos al Teatro, a la Danza, a la Música y al Circo (sí, por qué no, al Circo) estaban de enhorabuena. El Ministerio de Cultura había publicado un plan de ayudas económicas para fomentar su desarrollo y actividad. Y lo hacía, con buen criterio argumental, señalando el deber y la obligación Constitucional que tiene el  poder público y el Estado para con la Cultura. Uno de los trabajos del Gobierno es éste: ayudar a que lo cultural llegue a más españoles.

Es su trabajo. Su obligación. No un favor que se hace a uno u otro sector. Es su obligación. Lo reiteraremos por enésima vez hasta más allá de la afonía mental. Esperando que una de las dos partesde la ‘ foto Rubalcaba’, Gobierno y figuras del toreo, o que una de las dos partes de la ‘ foto del Pentauro’: gremios del toreo y Gobierno, sientan una ligera brisa en el rostro llamada vergüenza. Porque ninguna de las dos partes la tiene. Han dejado tirado al toreo, al público, al aficionado. Han abandonado a su suerte a la cultura de las gentes. Los dos partes de la foto, quede bien claro. Unos, Estado, por incumplir con una cultura de los españoles. El otro, los del toreo, por asumir con una cobardía impropia del toreo, el Estigma de Lázaro. El toreo como leproso.

Porque, la ‘foto Rubalcaba’ fue sólo una escenificación de la hipocesía. A Rubalcaba el toreo le interesaba tanto como al Presidente de Senegal. Pero los del otro lado de la foto andan buscando aún Senegal, y lo tenían al lado. En la foto. Lo de la declaración de Patrimonio Cultural de la tauromaquia, más de lo mismo. Lo del Pentauroproduce la frustración de la viuda a cuyo esposo se le diagnostica un mal mortal, se le dice cómo se le va a salvar, y,  llegada la operación, los médicos se van de tapas.

La sociedad española ha admitido como bueno el estigma con el que nos han marcado. Ya siente un prejuicio en cuanto escucha la palabra toreo, plaza de toros. En psicología moderna, se ha avanzado mucho al analizar los efectos del prejuicio por estigma social. El autoestigma. La ciencia de la mente dice que el estima crea el prejuicio social. El prejuicio crea  el rechazo de la sociedad. Y el rechazo, con el tiempo, el auto-estigma. Es decir, que la víctima del estigma asume que eso es irreversible, admitiendo los propios estereotipos como algo sin remedio. Ya no lucha. Llega al punto de admitir que lo injusto es cierto. Que la deshonra, la marca a fuego de esclavo, o de condenado o de bárbaro o de inmoral, tiene que asumirla.

Nosotros no la asumimos. Sentimos que el aficionado a los toros, todos, los llamados toristas o toreristas, los llamados radicales y los que no son, de un lado y de otro, los públicos, las decenas de miles de gentes que nos siguen día a día en esta web y nuestras redes, tienen derechos. El mismo que las gentes del cine, del teatro, del circo, de la danza. Si toreros, ganaderos y  empresarios no sienten vergüenza al ceder una y otra vez sus derechos constitucionales, si no son capaces de luchar por sus públicos y seguidores…¿por qué han de  ir a las plazas verlos?

Porque los sectores profesionales pueden asumir el estigma de la lepra para la tauromaquia, la Fiesta de Lázaro. Pero las gentes no. los públicos no. Los aficionados no. Y este medio va a estar al lado de todos ellos.De los que no quieren la Fiesta de Lázaro.
 

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