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La nueva ETA

El toreo no es más de lo que es porque vive bajo la amenaza, el chantaje, la violencia y la coacción. Nos han secuestrado los recursos, la capacidad de crecer a costa de nuestros própios méritos, de nuestro propio trabajo, de nuestra  propia consideración social. El toreo está así proque hay una nueva organizacion terrorista consentida por las instituciones, por el sector, por los aficionados y por el público de toros, incapaces de hacer frente ante la justicia quien les está, una y otra vez, extorsionando, secuestrando, privándonos de los recursos por cuestiones de una única moral, una única visión, la antitaurina. No tenemos lo que generamos porque hay una organización violenta que chantajea a las empresas y a los núcleos políticos de forma ilegal y éstos ceden de forma cobarde, pusilánime. Incluso en contra de sus propios intereses económicos. Un ejemplo. Este medio, con más de 37 millones de visitas en 2013, tiene un potencial para las marcas de publicidad superior a grandes webs generalistas, pero las marcas reconocen que no pueden poner la publicidad que desean porque reciben constantes amenazas. Es la nueva ETA.

Ahora, algo más actual, el caso Nautalia. Eres una agencia de viajes y sacas a la venta un paquete turístico: reserva de hotel y entrada para los toros. Vendes muchos, o bastantes o pocos. Y a las horas, lo retiras de la venta. ¿Lo haces porque eres una empresa, tu función es satisfacer necesidades, ganar dinero en el camino y ese producto no está funcionando bien? Perfecto, nada que añadir, que a usted le vaya bien. Pero Nautalia no: ellos dejan de vender un producto taurino porque los ‘antis’, desde luego muy bien organizados, les critican y amenazan. Es miedo, pero no lo reconocen: dicen que dejan de vender el paquete porque son muy buenos, muy modernos y muy moralmente superiores.

Nautalia dice en su comunicado que, al retirar el producto, ‘atienden a las peticiones de sus usuarios’. Siguiendo esa lógica aplastante del sufragio vía Twitter, sería de esperar que la agencia volviese a vender el paquete de hotel más entrada para los toros: desde ayer, les han llovido cientos de mensajes de crítica por su decisión. Pero no lo van a hacer; la cobardía pocas veces se retracta. La moral del que ha tomado la decisión en Nautalia nos es indiferente; lo importante es su falta de talento para hacer números: los toros son el elemento central de una cultura festiva que vive y se alimenta en España, Francia, Portugal, México, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela; une en todo el mundo a millones de personas que viajan, que cruzan países para ver un espectáculo que es diferente cada día. Poco interesante todo esto para una agencia de viajes, ¿no?

Los toros se han convertido en la víctima colateral de las ‘almas bellas’, en el blanco de aquellos que buscan un certificado de pureza ética. No es cuestión de olvidar la hipocresía de Nautalia, de Coca Cola, de Heineken, de Osborne o de todos esos directivos de empresas grandes que disfrutan los toros y sin embargo lo llevan en secreto, como las hemorroides. Pero tampoco hay que olvidar que esa circunstancia es hija de un silencio de muchos años. Un silencio torpe que desistió de disipar con números ciertos mentiras muchas veces repetidas. Un silencio destalentado que, durante mucho tiempo, no ha sabido contar este espectáculo y sus potencias. Un silencio que dejó que los toros se convirtieran en la víctima propiciatoria de los acomplejados morales.

Pero todo esto, nos lo ganamos a pulso. Nuestros artículos de este medio, reflexivo y plural, son tomados como un ataque cuando solo eran, son y serán, una vía para la reflexión. Una más que lanzamos ahora. Ellos no pelean entre ellos, ellos se organizan para hacer terrorismo de chantaje en una misma dirección. Aquí se espera a ver que que ha escrito este u otro medio para reirse, para mofarse, para hacer de su ombligo el mundo. Vivimos buscando la forma de herir, juzgar, condenar al otro. Así nos va.Somos lo que somos porque no somos capaces de hecer frente de una vez a esa nueva ETA.

Parece que ese silencio comienza a romperse. Que eso sirva para tener que escuchar cada vez menos que sobramos.

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