icono-sumario Castella, Manzanares y Roca Rey analizan el devenir de esta undécima de la Feria de Abril

Roca Rey pasea las dos orejas del tercero bis esta tarde en Sevilla I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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‘Veía que no me embestían los toros y que no entraba en Sevilla, me preocupaba’. Hasta hoy. Andrés Roca Rey ya puede estar tranquilo. Dos orejas y una faena excelsa al sobrero tercero de Toros de Cortés al que logró desorejar. ‘Es un sueño cumplido, pero queda el más grande… Esa Puerta del Príncipe’, fijó como objetivo inminente el torero peruano tras dar una vuelta al ruedo triunfal.

‘El toro se ha movido y cuando se mueven los toros, aunque sea para buscar las tablas, es donde hay emoción en la Fiesta, ha tenido mucha fiereza además de esa movilidad que hablamos, así que me ha permitido exponer y disfrutarlo al mismo tiempo’, comentó radiante. Y es que el peruano tenía ‘una espinita clavada con Sevilla’.

‘Estoy muy contento por esta faena, porque veía casi imposible cortarle las dos orejas a un toro en Sevilla, y, a pesar de que hacía bastante aire, por momentos, he toreado como yo quiero’, compartió en los micrófonos de ‘Toros‘.

Una satisfacción que contrastó con el desencanto al finalizar la lidia del sexto, ya que la Puerta del Príncipe quedó a un paso. ‘No es el final que uno quiere después de cortar las dos orejas al primer toro, es una pena y estoy triste por no salir por ahí hoy, pero esta plaza va a seguir estando en el mismo sitio’, concluyó orgulloso de su tarde pese a todo.

Por su parte, Sebastián Castella expuso sus agridulces sensaciones después de pinchar un triunfo grande al cuarto de la tarde. ‘No es fácil torear así, el de arriba sabrá porqué hace las cosas, porque lo he matado con un espadazo, pero no ha muerto’, lamentó dolido, tras una vuelta al ruedo de justicia.

‘Me quedo con lo que he podido disfrutar de esos olés y del sentir de esta plaza, soy francés y me siento muy orgulloso de mi país, pero vivo aquí desde hace muchos años y cada día me siento más sevillano’, comentó añadiendo sobre su faena que había podido torear ‘profundo y despacio’. ‘Como nos gusta a todos torear, ralentizar los toros, por eso me ha desarmado, porque iba prácticamente parado, es lo que todos buscamos y nos gusta a los toreros’, finalizó.

José María Manzanares lamentó que el segundo de la tarde se terminara rajando, porque además ‘ya desde el capote, se veía que podía abrir e irse para allá’. ‘Tenía esa tendencia desde que me abrí de capa, en cuanto le metía el muletazo para dentro, lo buscaba, además, era un poco infiel, porque luego tenía su emoción y transmisión, pero tenía también ese puntito de mansedumbre’, analizó.

En este sentido, el alicantino reconoció que ‘a veces no sabía muy bien por dónde me iba a venir’. ‘Ha sido una lástima que no haya aguantado esas dos últimas tandas, porque hay creo que se habría templado y lo podría haberlo ligado’, comentó un Manzanares que también habló de la buena estocada con la que lo pasaportó: ‘Me ha caído un pelín más bajita que otras, le he dado la salida al toro, por el lado que me podía ayudar y así me ha dado esas facilidades’.