icono-sumario Buen debut de Fernando Flores que saludó una ovación, como Marín

Resumen de la novillada del 1 de mayo I LAS VENTASlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Fue un debut agridulce. Porque acarició el triunfo con la yema de los dedos, pero se lo dejó ir con el acero. Sorprendió Fernando Flores en su presentación, dijo ser un novillero hecho pese a su poco rodaje (se intuye que ha hecho campo), con las ideas claras y el oficio aprendido. Pero vino a Madrid con una espada de juguete, y se dejó ir el triunfo. Se llevó el animal de más opciones de una muy toreable novillada de Dolores Aguirre, pues pese a su mansedumbre varios utreros se menearon y aunque esa movilidad no siempre fue enclasada, las embestidas sí tuvieron la emoción necesaria para que sus lidiadores, con más tablas y más novilladas en su haber, hubieran conseguido su propósito.

El tercero, más estrecho que sus hermanos, fue el novillo de la tarde. Fue protestado de salida, pero los mismos que vociferaron le aplaudieron con fuerza luego en el arrastre. Con ese punto de manso que tiene este encaste, el animal se movió, amagando con rajarse pero sin terminar de hacerlo, y ese modo de abrirse tras el embroque permitió al debutante Fernando Flores ligar varias series templadas, con la muleta por delante, que tuvieron criterio en su descripción y calado en el tendido. También por el izquierdo. En la última parte de su obra relajó más la figura, acompañando con cierta estética una embestida siempre obediente, y volvió a obtener quórum arriba. Hubiera cortado una oreja con fuerza, pero lo mató a la última y se tuvo que conformar con una fuerte ovación que recogió desde el tercio.

Despidió la tarde el animal más deslucido del conjunto, un astado corto de manos, bizco del derecho y reservón, que a pesar de la buena lidia que le dispensó Miguel Martín nunca rompió para delante, e incluso llegó a voltear de modo aparatoso al extremeño mediado el trasteo. Un feo metisaca ratificó que debe echar horas en el carretón.

Bien hecho también el segundo, novillo que tuvo nobleza y que pese a tardear en los embroques tuvo un viaje más que aceptable. Estuvo muy asentado Javier Marín, la mejor virtud de la actuación del navarro, que lanceó con temple al de Dolores y lo muleteó con buenas formas, sobre todo en un par de series estimables, aunque se echara en falta ver al novillo por el pitón zurdo. Se dejó llegar al animal de lejos en las manoletinas de cierre, lo mató por arriba y recogió una cerrada ovación desde el tercio.

De hechuras más avacadas, el quinto también tuvo voluntad de embestir, pero pareció lastimarse una mano tras salir del segundo puyazo y esa merma condicionó el resto de una lidia en la que midió varias veces la arena. El torero de Cintruénigo lo intentó con paciencia en medio de las protestas del público, que lo instaban a abreviar.

Bajo y serio el primero, ya dio muestras de su mansedumbre de salida, buscando la puerta de chiqueros tras finalizar el tercio de varas y apretando en banderillas a Julián Maestro, que se la jugó de veras en dos pares de gran exposición. En la muleta de Miguel Maestro se movió siempre a su aire, pero sin colocar la cara ni viajar metido en los vuelos, aunque esa embestida descompuesta tuvo emoción por lo incierto de la misma. El animal fue más pronto y respondió mejor cuando se sintió arropado en tablas que cuando el novillero lo sacó más allá del tercio como le aconsejó algún lumbreras desde el tendido. Trató el veterano novillero de canalizar esas acometidas sin ritmo, consiguió los muletazos más artísticos sobre la mano zurda dentro de una labor de más intención que estructura. La rúbrica con el acero no fue la más adecuada.

Salió de cuarto un melocotón con alzada, también estrecho, que resultó manejable. Miguel Maestro empezó en los medios con el ‘cartucho de pescao’ que prologó una muy entonada serie de naturales, a la postre la mejor de un conjunto de largo metraje, de muchos pases y poco eco arriba.

Hierro de Dolores Aguirre - España Plaza de toros de Las Ventas. Segunda de la Feria de la Comunidad. Un cuarto de entrada en los tendidos. Novillos de Dolores Aguirre, bien presentados dentro de su desigualdad de tipos, en su mayoría bajos, serios sin exageraciones, y salvo el deslucido sexto, muy manejables pese a su fondo de mansedumbre. El tercero fue el de mayores opciones. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Miguel Maestro, silencio y silencio;
Javier Marín, ovación y silencio;
Fernando Flores, ovación tras aviso y silencio.