icono-sumario Segunda corrida de la Feria del Corpus

Vídeo resumen de la segunda del Corpus I LANCES DE FUTUROlinea-punteada-firma1

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Sin ellos la tarde hubiera sido ‘de traca’. Porque Garrido y Ginés tiraron del carro con arrestos. Del duro carro de una tarde que llevó inyectado el ‘veneno antitaurino’. Una climatología a contraestilo: Con un bochorno insoportable. Un indomable viento. Y una molesta lluvia. Contra esos elementos tuvieron que capear ambos, y contra un deslucido encierro de El Torero muy desigual de presencia que a la postre resultó decepcionante. Por eso la segunda del Corpus de Granada llevó grabados a fuego sus nombres. Porque José Garrido se dio un arrimón de órdago con el emocionante hasta que duró quinto, al que de no tardar en doblar le hubiera arrancado las dos orejas. Idéntico premio hubiera cosechado un sobradísimo Ginés Marín del tercero, el toro de embestidas más claras de toda la corrida. El peor lote lo sorteó López Simón,  que además sufrió una fractura cervical y una contusión costal con el geniudo sobrero que saltó en primer lugar e incluso salió infiltrado a lidiar al imposible cuarto.

Tuvo ritmo, clase y calidad desde que salió al ruedo el tercero. Sobradísimo con capote y muleta, con la hierba en la boca, y con mucha frescura, Ginés Marín firmó una actuación completísima, ya desde que se abrió de capa, en el recibo y en el quite. Torerísimo el inicio de faena por alto en una labor de mucha naturalidad, sacando hacia afuera al toro, dándole ritmo y haciendole todo a favor siempre. Impresionante su facilidad. Sólo un pinchazo previo le privó de haber cortado las dos orejas, que hubiera merecido con creces. Por eso hubo de conformarse con una. No pudo redondear su tarde después, porque se estrelló literalmente con el sexto, más abierto de cara, sin llenar, muy rajado y manso que buscó la querencia a tablas siempre y no le dejó pegar apenas ni un pase.

El quinto fue un toro serio que tuvo transmisión pero le faltó ritmo y clase. Un toro con momentos de temperamento que dio emoción a una labor en la que Garrido le pudo extraer tres tandas ligadas con emoción. Pero cuando el torero quiso exigirle por debajo de la pala del pitón, ahí el toro se acabó. Fue así como literalmente el extremeño se montó encima, dándose un serio arrimón con circulares invertidos y cambiados. Remató de un espadazo, pero la tardanza del toro en doblar hizo que el premio se quedara en una oreja.

El segundo tuvo movilidad aunque tuvo genio defensivo, y esa movilidad hizo no transmitir al público el peligro de esas secas acometidas. No se arredró José Garrido ante esas dificultades, plantándole cara en una labor de firmeza en la que a punto estuvo de ser prendido. La estocada cayó baja, tuvo que hacer uso del descabello y eso hizo que todo quedara en palmas tras aviso.

Un lote infame tuvo López Simón. Arrollaba soltando la cara por arriba el sobrero primero del hierro titular, un toro sin canal, y terciado que embistió de manera informal ya de salida en el saludo a la verónica del madrileño. Entre las rachas de viento, López Simón inició por alto la faena rematando con pases de la firma y de pecho, antes de ser volteado en la primera tanda con la derecha, ante un toro incierto, y con una embestida muy cambiante. Firme López Simón, que fue atendido en la enfermería, de una contusión costal en el hemitórax izquierdo y de una fractura cervical.

Mermado, y aún con esas lesiones, López Simón salió infiltrado para lidiar al cuarto, un toro que salió con mucho celo y muchos pies, cariavacado suelto de carnes, y justo de fuerzas, que se dio una costalada al principio del trasteo. Complicado, arrollando por el izquierdo y pegando gañafones, no dio opción al madrileño.

Hierro de El Torero - España Plaza de toros de Granada. Segunda de la Feria del Corpus. Cielo entoldado y lluvia al comenzar el festejo. Toros de El Torero, (1º bis), muy desigual de hechuras y de poco juego a excepción del buen tercero, el de embestidas más claras, y del emocionante quinto, mientras duró. logo-mundotoro-fichas-crónicas
López Simón, ovación y silencio;
José Garrido
, palmas tras aviso y oreja;
Ginés Marín
, oreja y palmas de despedida.