Cuarta de la Feria de la Virgen de los Llanos I TAURINOMANCHEGAlinea-punteada-firma1

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Lo de menos es el resultado final. Una oreja más, una menos, aunque le faltara la foto de la Puerta Grande. Pero el toreo de Sergio Felipe en la segunda novillada de la Feria de Albacete tuvo peso específico. Y su modo de desenvolverse por el ruedo, personalidad propia. ¿Quien diría que ha estado tanto tiempo sin vestirse de luces?. Al torero manchego no se le ha olvidado torear y las cualidades que le hicieron sonar fugazmente en su escalafón, afloraron ahora si cabe con más rotundidad. Después de verle desenvolverse con una novillada bonita pero con teclas de El Cortijillo, que exigió cabeza, bragueta y precisión, sería de necios no apostar que este torero será uno de los nombres propios del próximo curso.

En el novillo de su regreso, noble pero de poca fuerza, afloraron las virtudes que en su día el hicieron llamar la atención de los aficionados. Quietud, verticalidad y parsimonia. Primero en un quite de nota, variado, por tafalleras, gaoneras y caleserinas, y más tarde en la muleta, donde el lucimiento surgió más a ráfagas porque el novillo soseó y no siempre repitió las embestidas. Gustó el modo de estar, de desenvolverse, y la madurez que transpiró en un torero que estaba sin torear. La estocada además fue soberbia.

El cuarto fue otro novillo que se guardó todo, no le sobró la raza y hubo que tomarlo muy en corto y llegarle mucho Sergio Felipe, que volvió a ratificar su imagen de torero de personalidad abrumadora. Con la muleta retrasada, muy próximo a los pitones, los muletazos del albaceteño surgieron casi de modo angustioso, con enorme verdad, por el aplomo de su figura, siempre vertical, el trazo sobrio, muy reunido con el animal. En las postrimerías surgió una voltereta espeluznante, porque el torero quedó suspendido del pitón del toro, por la corva del muslo derecho, durante varios segundos. Pero milagrosamente el pitón no hizo carne. Con el público estremecido se perfiló para darle muerte, pero hasta el tercer intento no entró la espada. Y se esfumó la Puerta Grande.

Salió de naja el tercero en varas y luego pesó mucho en el último tercio, donde tuvo un comportamiento reservón, guardándose todo, para embestir fuerte, con transmisión, una embestida seca, que exigió a Francisco de Manuel precisión y bagaje de matador de toros. Dio la cara el novillero afincado en Arganda, incluso hasta ser revolcado, afortunadamente sin consecuencias. Incluso, de modo intermitente, por la poca uniformidad del animal en sus embestidas, extrajo muletazos de buena factura. Y lo mató por arriba. Fue invitado a saludar.

El sexto, además de armonía en sus hechuras, fue el mejor del sexteto. De largo. Porque tuvo alegría, prontitud y movilidad, sobre todo en la primera parte del trasteo. Lanceó con gusto a la verónica Francisco de Manuel, echando la tela al hocico, cargando la suerte, ganando terreno. Luego la faena tuvo plasticidad, buen dibujo, fluidez y ligazón, aunque en ocasiones pecó de ligereza. La espada le privó, posiblemente, de pasear un trofeo.

Se despidió Toñete del escalafón de novilleros con un animal de Lozano Hermanos, de distintas hechuras que el resto de la novillada, más largo de viga, más suelto de carnes, que embistió descompuesto, sin colocar la cara en los engaños. No se desencajó el novillero, que trató de dar continuidad a su obra apretando al animal, pero el astado nunca aceptó la generosa propuesta de su lidiador.

Antes, hubo que llegar mucho al segundo en los primeros tercios, porque ya entonces se agarró mucho al piso y no pasó del embroque. Ni siquiera el paso por el piquero corrigió la condición del animal. Al contrario: acrecentó sus defectos. Toñete observó impotente como el toro se refugiaba en terrenos de tablas, punteaba las telas y no respondía a los cites. En la segunda tentativa, a toro absolutamente parado, consiguió un espadazo fulminante.

Hierro de El Cortijillo - España Plaza de toros de Albacete. Cuarta de la Feria de la Virgen de los Llanos. Casi media entrada. Novillos de El Cortijillo (5º de Lozano Hermanos), de armónicas hechuras, exigentes, con teclas. Segundo y quinto de menos opciones. El sexto fue el mejor. Logotipo mundotoro crónicas
Sergio Felipe, oreja y vuelta tras petición y aviso
Antonio Catalán Toñete, silencio y aplausos
Francisco de Manuel, ovación y ovación

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