Video resumen de la gran tarde de El Juli en la plaza de toros de Alicante I JOSÉ MIGUEL ARRUEGO
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Fue un triunfo más pero no un triunfo cualquiera. Tampoco la fecha lo era. El día después de la muerte de Gregorio Sánchez, El Juli rindió tributo en el ruedo al maestro de Santa Olalla, el primero que lo proclamó figura del toreo cuando aún toreaba sin caballos, con una tarde enorme, plena de capacidad, de autoridad y de dominio, esas virtudes que encandilaron al viejo maestro cuando su entonces alumno aún se tenía que subir a una silla para ver los toros desde el callejón.

El Juli además también triunfó como ganadero, pues envió a Alicante un encierro de excelentes hechuras y notable juego en conjunto -solo desentonó el sexto más correoso y exigente- frente al que también dejó una excelente impresión Paco Ureña, cuya sería tarde sólo frenó la espada. Rivera Ordóñez por su parte sustituyó a Roca Rey y se despidió de Alicante con una actuación correcta frente a un lote del que, seguramente hubieran sacado más tajada por ejemplo, toreros como Juan del Álamo o Antonio Ferrera, que acumulan más méritos en su hoja de servicios para haber ocupado el puesto del peruano.

Al precioso segundo, que embistió dormido y le costó romper para delante, El Juli el montó un taco. Ya con el capote lo bordó en un quite por chicuelinas rematado con un circular con el envés del capote para, después de brindar al cielo en recuerdo a su maestro aperturar faena de modo sublime, rodilla en tierra. La obra tuvo reunión, intensidad, ritmo y profundidad y estuvo coronada con una sucesión de circulares invertidos rematados con un cambio de mano que puso a la gente en pie. Obra de dos orejas indiscutibles, que se pidieron con fuerza y que el presidente no concedió, seguramente porque la espada hizo guardia mínimamente.

El quinto fue otro toro de nota, que tuvo recorrido y largura en sus embestidas, pero El Juli lo cuajó de cabo a rabo. Fue faena de mano baja, poder y sometimiento por los dos pitones, pero sobre todo emergió su mano zurda en series de naturales extraordinarias de profundidad y hondura. Hubo un conato de petición de indulto con el animal rajado después de la larga y exigente faena que el torero (y ganadero) ni contempló. Lo mató por arriba y le cortó las dos orejas mientras el toro recibía los honores de la vuelta al ruedo.

Sin la foto de la Puerta Grande, la tarde de Ureña tuvo importancia de verdad. Embistió con temple el tercero, noble pero medido de empuje, y el murciano le cuajó una gran faena. Ya con el capote hubo expresión y reunión a la verónica y un apretado quite por gaoneras y saltilleras rematado con una larga de rodillas que fueron el prólogo de una obra redonda, de mucho sentimiento, en la que tiró con despaciosidad de la embestida del animal, muy asentado y encajado, despatarrado en ocasiones. Al natural hubo pureza en los cites, angostura en los embroques y un final emocionante, dejándose acariciar la taleguilla con los pitones. Después de unas bernadinas apretadísimas y una estocada tendida, la tardanza del toro en doblar y los fallos del puntillero dejaron el premio en una solitaria oreja.

Cerró plaza un toro exigente, díscolo de carácter, al que ni siquiera bajó los humos un puyazo en toda regla de Pedro Iturralde. Tuvo el toro movilidad mezclada con aspereza pues tendió a soltar la cara al final de cada muletazo. Expuso con sinceridad Ureña porque el toro nunca vino metido en los vuelos, en una faena más expuesta que resolutiva, que sin embargo llegó al público por su emotividad. Le hubiera cortado otra oreja pero falló con el acero.

Rivera Ordóñez abrió plaza con un toro extraordinario de El Freixo, que tuvo fijeza, movilidad y recorrido y dejó estar a gusto al torero. Su faena, presidida por la ligazón y el temple, contó con guiños a la galería y resultó muy del agrado del cónclave que le pidió una cariñosa oreja después de una buena estocada. La faena al cuarto, toro alto y estrecho que tuvo nobleza y son, fue periférica, y esa falta de apreturas motivó que el público no terminara de entrar en la obra. Saludó tras despacharlo de pinchazo y estocada.

Hierro de El Freixo - España Plaza de toros de Alicante. Tercera de la Feria de Hogueras. Tres cuartos de entrada. Toros de El Freixo, bien presentados, de excelentes hechuras y notable juego en conjunto. Más áspero y exigente el sexto. El quinto, ‘Tirachinas‘, premiado con la vuelta al ruedo. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Gregorio Sánchez. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Rivera Ordóñez, oreja y ovación.
El Juli, oreja con fuerte petición de la segunda y dos orejas.
Paco Ureña, oreja tras aviso y ovación tras aviso.