icono-sumario Tercera corrida del Corpus

Los toreros, consternados al abandonar la plaza I LANCES DE FUTUROlinea-punteada-firma1

C.R.V. > Granadalinea-pie-fotos-noticias

Cogía Fandi la muleta para torear al quinto de Salvador Domecq. Granada, a punto de dar las nueve. Una pareja de golondrinas sobrevolaron la plaza. No es literatura, sucedió de esta forma. El que escribe sabía ya de la muerte de Iván Fandiño, como lo sabían Pepín Liria, espectador a mi lado, junto a Toño Matilla. Como si de un homenaje se tratara, Fandi, sin saberlo, se jugó la piel con un toro de tanta canal como desabrido y de genio. La tarde entera había sido ese homenaje, a la espera de la pareja de golondrinas que trajeran esa noticia que fue pólvora a través de mundotoro. Jose Miguel Arruego, desde la redacción, por teléfono: un toro ha matado en Francia a Fandiño. La tarde era fiesta, alegría, toreo, merienda y vida. Tanta vida que la muerte no cabía en el aire.

Callada la información, no mentía el rostro, y en apenas minutos, unos cuantos profesionales ya conocían la noticia. Ponce se acercó para regalar un abrazo. Por debajo del traje de luces se le salía el corazón. Sin saberlo, al dar celo y poner la raza que le faltaba a un toro manso y de gran canal de Salvador Domecq, le hizo un guiño al de Orduña: en vez de entregar la cuchara, faenó bravo y erguido en homenaje a Fandiño. José María Garzón informó a José Antonio Campuzano, que miró a la arena como el náufrago mira el horizonte un año después de su soledad. Que no se entere Andrés (Roca Rey). Aun quedaba un toro, que fue deslucido, con la cara suelta, y con el que se apretó los machos el peruano. Era entonces la noticia una congeladera, una pesadilla, un bis, un tris de ese precio que ya cansa de ser pagado.

Quinto toro. En el callejón, Fandi rompió a llorar, Ponce se tragó las lágrimas que lloraría más tarde, y al llegar a la barrera, con una oreja concedida, Roca Rey no la paseó y los abrazos fueron abrazos de hermanos y los enhorabuena rutinarios de los finales rutinarios fueron los vivas de los vivos al que había muerto, y salieron de la plaza como salen de las guerras los vencedores, con paso lento, los pendones de paseo plegados en el brazo, la montera en la mano, mirada al frente, ojos rojos, saludando apenas al público que nada sabía porque leer el vuelo de luto de los vencejos que aparecieron cuando apenas eran las nueve, es asunto en clave de toreros.

Así se fueron y así fue este drama noticiado a cuenta gotas, despacio, hondo, como esas heridas profundas que tardan en sangrar y que, al rato, empapan el suelo y riegan los cuarenta grados del albero. Así ha sido y así será. A Ponce, que le había negado una oreja la presidenta de forma, más que absurda, estéril y fea, vulgar y déspota, le dije que ya no se si merece tanto la pena. Tanta vida en medio de tanta persecución, de tanto hartazgo, de tanto mal trato, de tanta infamia. No lo sé. Miré irse a los vencejos en su vuelo grácil de luto y no lo se. Ellos no me sacaron de duda. No me dijo tiempo a preguntarlo. Pensaba en que pensaría la mujer de Iván, su familia, Néstor, el apoderado fiel. Si soy sincero, ahora mismo no lo sé.

Si recuerdo el calor con que Ponce comenzó la tarde con un toro basto y bruto y el espectáculo enorme que dio Fandi con el capote y banderillas en el segundo, un toro de movilidad pero sin clase y no bueno por el lado izquierdo. Grande. Y la faena de seda y de pulso y por abajo de Roca Rey a un toro de gran pitón izquierdo. De lo mejor que haya hecho este año el torero. Lo recuerdo porque sucedió antes de esa hora. Antes de esa, unas nubes se vencían sobre la Monumental de Trascuelo desde el Albaicín, con olor a Alambra mora y barruntando hiel: un toro le ha pegado una cornada fea a Fandiño en Aire Sur L’Adour. Serian las ocho de la tarde.

Granada. Feria del Corpus. Sábado de gloria y luto en el costado derecho de Iván Fandiño.

Hierro de Salvador Domecq - España Monumental de Frascuelo. Tercera corrida del Corpus. Tres cuartos de entrada. Toros de Salvador Domecq, de juego dispar, el segundo premiado con la vuelta al ruedo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Enrique Ponce, palmas y oreja y petición unánime de la segunda;
El Fandi, dos orejas y oreja;
Roca Rey, dos orejas y oreja.