icono-sumario Sebastián Castella salió en hombros de la duodécima de la Temporada Grande

Resumen de la duodécima de la Temporada Grande I PLAZA MÉXICOlinea-punteada-firma1

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Castella está cómodo. Se le ve a gusto, con la cabeza clara. Es capaz de hundirse en la arena antes de citar, relajarse con empaque y torear despacio. Muy despacio. Todo ligado, con cabeza y una ejecución perfecta. Así toreó en la México en esta segunda parte de la Temporada Grande que ha recuperado las buenas entradas en los tendidos. Dos orejas del quinto y una importante faena al natural al primero de su lote dejaron constancia de que el francés tiene mucho que decir en este 2017.

El encierro de Los Encinos tuvo en su presencia su gran valuarte. Varios, incluso, fueron aplaudidos de salida. Después, fueron evaporándose excepto el buen quinto que correspondió a Sebastián y fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Lástima que no les tocaran en suerte a El Payo -que toreó de forma sensacional sobre la mano izquierda al tercero- y Roca Rey que incluso pidió el primero sobrero de regalo de esta Temporada Grande. 

Volvió Castella a mostrar su condición de figura frente al quinto. Ajuste, relajación, temple, largura, mano baja. Faena grande del francés. Comenzó con un impasible quite por chiquilinas con el toro rompiendo con profundidad. Sobre la mano derecha, la faena se fue componiendo desde lo bueno a lo excelente. Muy quieto y siempre sobre los vuelos de la muleta, Castella forjó una faena que puso en pie a los tendidos después de varias tandas. El cambio de mano largo le siguió una tanda muy templada, con la mano que toreaba muy baja y la contraria, relajada como toda su figura. Hierático. Remató con un tres en uno perfecto antes de las manoletinas. Un estoconazo fue la rúbrica a unas incontestables dos orejas y el toro de Los Encinos fue premiado con el arrastre lento.

El respetable aplaudió de salida al bien presentado segundo, ofensivo por delante y cuajado. Castella meció el capote con buen son tanto de salida como en un quite providencial. Con la franela, el francés vio en el pitón izquierdo un dechado de virtudes entre las que destacó una embestida armoniosa, a la que el toreo le añadió una despaciosidad abruman. También arriesgó porque el toro sabía lo que se dejaba atrás. Muy derecho, encajado, reunido y de mano baja. Siempre enganchando con los vuelos. Faena importante. Lástima que la estocada desprendida tardara en cumplir su cometido porque el trofeo era una realidad.

No tuvo oportunidad Roca Rey de sacar más rédito del cuarto que pecó de falta de raza. Perfecto el peruano que pulseó la embestida para extraer los mejores momentos de su primera labor. Mató de una excelente estocada de efecto fulminante. El público lo reconoció y le valió el primer trofeo que no paseó.

No tuvo opción Roca Rey con el séptimo. Ya con la espada de verdad, levantó el dedo a la presidencia para pedir el primer sombrero de regalo de la Temporada Grande. Enorme fue este sobrero con el que Roca Rey empezó con un imposible cambio por la espalda. Entre el ‘uy’ y el ‘olé’. No estuvo fijo en el engaño pero no importó para arriesgar en cada muletazo. Firmeza absoluta… pero el toro negó la pelea. La suerte le dio la espalda esta vez con un lote infumable.

La personalidad esa intrínsecas en el toreo de El Payo. Torea encajado, trasmite aunque lo que tenga delante sea limitado. Así pasó en el sexto, un toro con pocas cualidades, que soltaba la cara por el izquierdo aunque más potable por el derecho. Lo intentó y extrajo todo lo que tenía pero no caló en los tendidos.

El natural también fue el argumento del tercer capítulo del festejo. A pesar de que el toro no tuvo dentro ls arrogancia que mostraban sus hechuras, sí que encontró sobre el pitón izquierdo la calidad que imprimió en casa muletas El Payo. La clase del toro también la puso el mexicano. Lástima que pinchó al primer encuentro antes de dejar una estocada.

Abrió el festejo Jorge Hernández Gárate que sorteó un toro con buen tranco de El Vergel. Con confianza, el rejoneador templó las embestidas varias banderillas de buena ejecución y colocación. Destacó un par al violín y una suerte con un sombrero charro con el que deleitó a los aficionados. Remató con un rejón de muerte aunque tardó en caer, lo que redujo el premio a una ovación.

Hierro de El Vergel - México Monumental Plaza México. Duodécima de la Temporada Grande. Más de tres cuartos en el tendido numerado. Un toro de El Vergel, para rejones, y siete de Los Encinos, el quinto fue premiado con el arrastre lento y el séptimo de regalo, bien presentados y de juego dispar. Hierro de Los Encinos - México
El rejoneador Jorge Hernández Gárate, ovación;
Sebastián Castella, ovación y dos orejas;
El Payo, ovación y silencio;
Roca Rey, oreja que no paseó, silencio y silencio.