Video resumen de la 23ª de San Isidro I CANAL TOROSlinea-punteada-firma1

 

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Olía a novato en el tendido. La fecha y el cartel -novillada, fin de semana, final de la Champions…- invitaba ceder la entrada al frutero de la esquina, cumplir con el padre de la novia, atender a la vecina del quinto… de modo que el granito venteño fue ocupado por inhabituales en más de la mitad de su aforo. Los debutantes se encontraron con una novillada de Flor de Jara fiel a su encaste en cuanto a tipología, que contó con varios ejemplares que aunaron nobleza, pero sin la raza necesaria para empujar la muleta hasta el final. El primero y el sexto, que hizo una gran pelea en varas, fueron los de mejor nota.

De la terna de matadores fue Juan Miguel quien se llevó el gato al agua. Novillero veterano, con más antigüedad que rodaje, se mostró sin embargo preparado para cambiar de escalafón. Su pundonor sin reservas y una escalofriante voltereta le sirvieron para cortar una oreja que debe canjear por un contrato para el doctorado. Se vio con tablas también a Alejandro Marcos, cuyo debe fue el manejo del acero, mientras Ángel Sánchez, dejó su sello de torero con proyección, con cualidades para crecer y contar en un futuro, pero no disfrutó de los astados aptos para repetir el aldabonazo de principio de temporada. Lució al sexto en el caballo, manejó a su lote con suficiencia y saludó una ovación.

El cuarto tuvo los típicos defectos del santacoloma sin raza, porque nunca se empleó y salió de cada muletazo mirando a las batuecas. Por el pitón zurdo además tendió a vencerse y en un pase de pecho cogió de modo horroroso a Juan Miguel. Preocupó sobre todo la caída a la arena, con todo el peso sobre el cuello. Se levantó aturdido, se volvió a poner delante del astado sin hacer ningún gesto de cara a la galería y, muy metido entre los pitones, metió a la gente en la faena. Volvió a encoger el corazón de los espectadores pasándose al novillo por la espalda, con riesgo evidente, y tras una gran estocada el público, sensibilizado por la tremenda voltereta, demandó la oreja para el torero madrileño, que recogió y paseó antes de ingresar en la enfermería.

Ya había dejado constancia de sus intenciones cuando se fue a los medios a saludar por tafalleras a portagayola al primero, un novillo que no terminó de humillar de salida y se quiso quitar el palo en varas. Mejoró tras la brega del segundo tercio y a la muleta embistió con cierto ritmo, por fuera, abriéndose a los vuelos y facilitando la ligazón de los muletazos del novillero de Colmenar de Oreja, que lo llamó desde los medios para principiar faena sin preámbulos, sobre la mano zurda. Anduvo seguro el torero, con oficio, dentro de una labor en la que sobresalió la primera parte, cuando el animal tuvo más empuje. Luego perdió celo, comenzó a salir desentendido del engaño y la labor se difuminó.

El otro momento emotivo del espectáculo aconteció en el sexto, un precioso astado al que Ángel Sánchez lució en el caballo, y el animal respondió arrancándose de lejos y empujando fijo en el peto. Quizá se desgastó mucho el animal, sobre todo en el primer puyazo, y a la muleta llegó tardeando mucho antes de tomar el engaño. Lo esperó mucho el torero madrileño, le corrió la mano con limpieza y buenas formas, sobre todo por el lado derecho, pero por el izquierdo el viaje no era el mismo y cuando regresó a la derecha al cárdeno le quedaba poco dentro.

A su primero, lo devolvió el presidente sin motivo ni argumento. El sustituto de Dolores Rufino, feo de tipo, sin hechuras definidas, hizo cosas de corraleado de salida, frenándose en el capote y barbeando tablas. Se dobló por bajo Ángel Sánchez en el inicio de trasteo para darle celo y entre las dos rayas planteó una labor asentada, de buena colocación, que se vio un tanto empañada por la tendencia del animal a puntear las telas. No le sirvió al de Alcobendas para ratificar la excelente impresión causada en este mismo ruedo a principio de temporada. Eso sí, enmendó su error de aquella tarde con un soberano espadazo.

Más zancudo el segundo, pero muy en la línea de la cara. Repitió con codicia de salida y también se desplazó en dos quites de Ángel Sánchez y de su propio matador, Alejandro Marcos, que principió faena cerrado en tablas, donde el novillo se desplazó con más recorrido y más ritmo que luego en los medios, donde se quedó en la cadera. Resolvió con tablas el salmantino, ya a las puertas de la alternativa, pero pese a su nobleza, la escasa raza del animal impidió que la labor cobrara altura.

El quinto, por alzada y tipología, pareció venir de Lora del Río más que de Colmenar Viejo. En lo único que se pareció a su encaste fue en lo pronto que se definió, pues ya en los primeros tercios se vio que ni humillaba ni rompía para delante. A media altura, sin obligarle, lo trató Alejandro Marcos, que de uno en uno extrajo muletazos de excelente trazo y dibujo. Sólo su reiterado fallo con el acero emborronó su entonada actuación.

Hierro de Flor de Jara - España Plaza de toros de Las Ventas. 24ª de la Feria de San Isidro. Más de media plaza. Novillos de Flor de Jara, fieles a su tipología salvo el quinto y de variado juego aunque en general les faltó raza en el último tercio. Primero y sexto, que hizo pelea de bravo en el caballo, fueron los de mejor nota. Un sobrero de Dolores Rufino (3º), feo y deslucido. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Juan Miguel, silencio y oreja
Alejandro Marcos, silencio y silencio tras aviso
Ángel Sánchez, ovación y silencio

 

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