Después del fuego cruzado entre apoderados de toreros y la empresa de Madrid hay un antes.  Y  después del después,  un luego. Luego es que Javier Valverde no puede ser sustituido por torero alguno en la corrida de Partido de Resina por una razón de antes: nunca fue contratado ni dio el visto bueno para ella. Por tanto, y en evidente lógica de sucesos, quien nunca fue contratado, jamás podrá ser sustituido. Parece pecata minuta, pero si a este luego le añadimos ciertos antes y todo esa cruce de misiles que hablan de mentirosos, falsas verdades (Oscar Chopera ha inventado un nuevo eufemismo del término mentira) incumplimientos, etc…nos preguntamos que está pasando para tanta balacera.

Sobre las ILP’s, la de Madrid, propuesta por un caracartón con la expresión  de un mulo asomado a una tapia es nada. Políticamente, Madrid está a salvo pues ningún sector político pretende prohibir nada. Pero quizá ya haya una ILP o peor. La gestión del coso, su capacidad parta generar riqueza, ilusión, afición, es absolutamente castrista. Las Ventas es La Habana, pero sin negritos. La Comunidad debería crear un secretaría de toros para desarrollar un nuevo e innovador modelo de gestión a partir de ser BIC (Bien de Interés Cultural) o decirle al abonado, de una vez para siempre, que ellos son los subvencionadores de esta plaza y que ni en sus sueños más húmedos sueñen con una oferta de calidad.

Claro que, ni el los sueños más húmedos se sueña con una acción decidida por parte de doña Esperanza Aguirre e Ignacio González. Más bien le vienen bien los mil kilos de los viejos del canon en tiempos de crisis, dejar que corra el aire, dar una nueva prórroga y esperar a que escampe. Pero en toreo va a llover toda la vida mientras nadie quiera techar de una vez estas gestiones paternalitas, castristas, semicomunistas, intervencionistas, esclavistas y negativistas cuyo último fin no es que el toreo crezca sino que se adocene. Que se domestique el público, el aficionado, el torero. Que nada pase y que, si pasa, se le salude.