EMILIO TRIGO

Sevilla (España).La vuelta al ruedo de Rafaelillo sabía a más. Quizá, a esa oreja que el murciano había echado a perder con un defectuoso uso de la espada. Era la última de la Feria de Abril, es decir, los ‘miuras. Y Rafaelillo tuvo en sus manos el que más toreabilidad ofreció en una corrida baja de raza que no hizo ‘honor’ a la leyenda de Zahariche. José Luis Moreno, dispuesto toda la tarde, sufrió dos feas volteretas en el cuarto. Serafín Marín, que completaba el cartel, también anduvo dispuesto, pero no tuvo opción de lucimiento.

El segundo fue aplaudido al salir: estaba totalmente en la línea de la casa. El toro, aunque siempre en Miura, hizo cosas con cierto son, aunque también estuvo justo de poder. Rafaelillo anduvo con él sin fisuras y lo mató muy bien. Saludó una ovación. Frente al quinto, el único que mostró una cierta toreabilidad, Rafaelillose mostró decidido ya con el capote: dos largas cambiadas y un ramillete de verónicas fueron el prólogo de una faena basada fundamentalmente en el pitón izquierdo. Por ese lado, hubo tandas con sabor y conjunción. Piernas firmes y mente despejada del murciano, que dio una vuelta al ruedo porque la espada le robó la oreja.

José Luis Morenosorteó en primer lugar un toro que nunca descolgó, especialmente por el izquierdo. El toro no llegó a desarrollar sentido y le faltó poder. Se encontró con un torero firme y dispuesto que, aunque no pudo obtener lucimiento, sí le sacó todo lo que tenía dentro. Saludó una ovación. El cuarto fue un ‘miura’ en ‘miura’. Desarrolló sentido, buscón y muy orientado. Un toro muy hecho, hondo, largo, que ya en banderillas empezó a recortar el viaje. En el último tercio, a ese defecto añadió la falta de clase y la cara suelta. Moreno anduvo de nuevo firme y decidido con él, pero sólo pudo dejar testimonio de su voluntad. Ya en las postrimerías del trasteo, el toro le echó mano dos veces, afortunadamente sin consecuencias.

El tercero de Miurafue devuelto y salió en su lugar un sobrero de Conde de la Maza. El toro se metió por dentro en los capotes y recibió mucho castigo en el peto. Llegó a la muleta con el viaje muy corto y con la tendencia a meterse por ambos pitones, con malas intenciones. Serafín Marín no pudo confiarse con él. Fue silenciado. El sexto, agalgado, salió con muchos pies y no humilló en el capote de Marín. Llegó al último tercio sin clase y bajo de raza. El catalán, tesonero, se mostró algo más confiado y firme que en el toro anterior y, aunque no logró lucimiento dada la condición de su oponente, sí destacó por su actitud.

Plaza de toros de La Maestranza. Último festejo de la Feria de Abril. Tres cuartos de entrada. Se lidiaron cinco toros de Miura, bajos de raza y sin humillar, salvo el quinto, toreable y uno, como sobrero en tercer lugar, de Conde de la Maza. José Luis Moreno, ovación y ovación; Rafael Rubio ‘Rafaelillo’, ovación y vuelta al ruedo; Serafín Marín, silencio y silencio.


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