icono-sumario A la otra orilla del odio, una decencia casi insólita, la de miles de personas que abarrotaron un coso para ejercer algo que, de no ejercerse, nos convierte a todos en eunucos morales

CRV > Bogotálinea-pie-fotos-noticias

Se quebró el mundo. Qué cosa parimos décadas atrás para merecer este enojo de los dioses, vaya usted a saber. Hay un presente antisistema que va contra el sistema sin saber con qué otro sistema sustituir el que no desean. Quizá por no saberlo, odian. Odiar. Cuanto más pequeño es un corazón, más odio le cabe. Esos jóvenes que, extramuros de la Santa María de Bogotá hicieron guerra de guerrillas al final de la Corrida del Regreso, en grupos de matones organizados, son la constatación de que su juventud es una farsa: todo ser humano que no sea capaz de borrar el odio es, irremediablemente, viejo. Más viejo que el sistema contra el que guerrean. A la otra orilla del odio, una decencia casi insólita, la de miles de personas que abarrotaron un coso para ejercer algo que, de no ejercerse, nos convierte a todos en eunucos morales. En indecentes. Cinco años después, se ejerció el derecho en una memorable jornada donde mil doscientos policías han reconocido que desconocían violencia extrema de los mal llamados animalistas. Desde hoy, desde el día de la Libertad, pasan a ser denominados Bestialistas. Ellos y quienes los pagan son la bestia, la indecencia y síntoma de que el humanismo evolutivo del ser humano, está perseguido.

Fue la corrida prologada por la ilusión de ver toros de nuevo, esperada tanto tiempo que casi lo que sucediera en ella tenía la fortaleza de una anécdota. Hay fechas tan honorables que devoran lo que sucede. Y que sucedió que, con un lote de toros donde salió el vulgar, el que se dejó, el noble mansito y el bueno y el agresivo, vimos con ojos de buen ver a ese torero que son dos toreros, Roca Rey. Uno anda metido en la arrogancia de un toreo que declama con insistencia insolente que aquí están mis cojones. El otro, quizá aún secuestrado por el descrito, aún tímido y a la espera de independizarse de aquél, es un torero de un temple limpio y despacioso, personal y genuino, capaz de crecer muy por encima de la testosterona y el arrojo. Vimos una faena de trazo impecable de El Juli, muy fallón con la espada, y tandas de muletazos notables de un torero digno, el más emocionado hoy, Luis Bolívar.

Luego de los himnos de Colombia y Bogotá, que suenan a filarmónica de once mil gargantas, ovacionados, los toreros, gritos de libertad, olés para dar el visto bueno a los ruidos de disparos de los gases lacrimógenos, olés para Bolívar en un toro, tercero, que embistió my bien, por afuera, rajadito y noble, olés de calado fuerte para Juli en el cuarto, y olés y más expresiones para ese toreo de sacarse el toro por donde más imposible parece y más cerca del cuerpo imposible: Roca Rey. Este nuevo anda en pie de guerra. Se iba la corrida sin triunfo y, ya en el sexto, la lió con el capote en el recibo, galleando hacia el peto con intento de dejar al toro con una larga de rodillas y luego, un quite capote a la espalda.

Toro de raza contada con los dedos, noble y de embestir a media altura, aquí más en lo de ‘murube’ que los otros, y, después de un pase cambiado en la distancia sacado por la espalda y muestras de ese torero de pelos en los ‘guevos’, este Roca dejó un ratito suelto al Roca de colocación perfecta, presentación del engaño milimétrica, suavidad en los toques y despaciosidad en el trazo. Tres tandas de un torero de cuidado. Pero fue luego cuando pegó fuego: al consentir al toro entre los muslos para sacárselo dentro de un ¡ay¡ enorme, prólogo de unas luquesinas, pinchazo y estocada trasera efectiva. Un alboroto formó este gallo que confirmaba. Este toro llevó el brindis a los novilleros que tantos días se jugaron la vida en las puertas de la plaza, exigiendo libertad. Gran detalle.

Había peleado Roca Rey en los medios con el estrecho y deslucido primero, toro de cara por arriba y más en los medios. Más cerca de tablas fue más dócil, pero con la raza mermada. Fue faena que subía pronto en eco y bajaba a la que le tropezaba el engaño. Este toro fue de movilidad incómoda y el segundo, estrecho y con cara, de movilidad agresiva, tratando de reponer y listo. Lo supo El Juli, que se dobló de inicio, expuso por los dos pitones y acabó tocándole los costados con la muleta, como debía de ser.

Más bajo y de mejores hechuras, estrecho de sienes, engatillado y bizco, el cuarto tuvo nobleza, de mejor pitón derecho. Le cogió el aire pronto El Juli, que le enjaretó tres tandas con la mano derecha impecables en todo. Una faena de eximir la bondad del toro, que era mucha, y la raza, que no era tanta. Cuando tenía las dos orejas en la mano, se las dejo ir en un pinchazo hondo trasero y el descabello. Ese toro y el tercero, más bajo, de buen tranco, embistiendo por fuera de los vuelos, amagando con rajarse, fueron los mejores para torear. Bolívar, que lo recibió con una larga, lo toreó con aplomo en los medios, sin dejar que se fuera o se desentendiera de las telas, dándole celo entre pase y pase. Apuró al máximo el toreo, tardó en doblar el toro tras estocada y la cosa quedó en oreja. Brindó con honores la faena a un hombre de honor, Felipe Negret. Ese fue toro para triunfar y, aunque hubo quien tomó por bueno al quinto, fue solo toro manejable, de vida escasa y viveza mas escasa aún, para faena de buscarle las vueltas.

Eso fue lo que paso en la corrida. Pero el día fue más que eso. Era el día de la Libertad. Se andan alineando los astros y anuncian  de posibles catástrofes y, siendo el mundo de la tauromaquia fiel reflejo de lo que sucede al mundo, estemos al loro. El Pato Donald (Trump) en la Casa Blanca dice que va a levantar un muro contra México, que, sin duda, construirán peones chicanos. Ha eliminado de la web de la Casa Blanca el lenguaje español. Le sobra. Sólo quiere el suyo, el que el pronuncia con tono palurdo y de matón a medio beber. Francia, Italia, Austria… populismo y antisistema sin decirnos qué sistema es el que oponen más allá del odio. De cualquier manifestación de odio. Y los antis globales forman parte de toda esta alineación de astros.

Creado el Comité Internacional de la Persecución, la Libertad camina como entre huevos, tímida, a punto de romper una cáscara. Esos Bestialistas que dicen amar a los animales, solo ejercen el peor de los sentimientos del humano. Nos odian. No por ser taurinos, o aficionados. Nos odian porque incluso siendo acosados y perseguidos por las calles como hoy, nosotros no hemos aprendido a odiar. Y ya se sabe que todo lo que no aprende a odiar es joven, perpetuo y libre. Viva Bogotá. Vamos a darles guerra. Mucha guerra. Pelearemos cada palmo de tierra que nos pertenece para seguir siendo libres en tauromaquia.

Hierro de Ernesto Gutiérrez - Colombia Plaza de toros de la Santamaría de Bogotá (Colombia). Primera de la Feria de La Libertad. Corrida de reapertura del coso. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Ernesto Gutiérrez, de buena presencia y variado juego. logo-mundotoro-fichas-crónicas
El Juli, silencio y vuelta al ruedo.
Luis Bolívar, oreja y división.
Roca Rey, que confirmaba alternativa, vuelta al ruedo tras petición de oreja y dos orejas.
Gustavo García ‘El Jeringa’ saludó en banderillas del tercero, Ricardo Santana en el quinto y Carlos Garrido en ambos.