Seguir a @Mundotorocom

Es tiempo de rostros. De voces y caras, de mirar a los ojos. Es, ahora más que nunca, momento para los líderes, hombres y mujeres que hagan creíble un plan, una idea, un proyecto, una frase, un argumento. Las gentes de la sociedad actual quieren ver, oler, palpar. Mirar a los ojos cuando se les pide algo, cuando se les ofrece algo. Y sin embargo, el toreo, los toreros, se han alejado, casi como norma, del ‘vis a vis’. Se han alejado de la gente porque se están alejando de los portavoces y representantes naturales de los públicos: los periodistas.

Han reinventado un modelo de comunicación que incomunica: el comunicado de prensa. Todos son Rajoy hablando con un plasma. Nadie sabe qué mirada pone el artista o el empresario o el apoderado cuando nos quiere decir algo. Nos mandan un email, mal redactado casi siempre, fuera de hora, el peor día de la semana. Una lástima. Ahora todos quieren un comunicado y salir en la prensa no taurina, un cóctel inverosímil.

Esta lejanía, esta incomunicación, esta falta de tacto con la sociedad actual, con las necesidades de los públicos, ha conformado la peor etapa de comunicación e imagen de la fiesta. Si contamos los comunicados, suman más que los que haya podido enviar en toda su historia la Coca Cola o todos los artistas de todos los espectáculos artísticos. Porque todo el mundo sabe que un comunicado jamás comunica nada. Puede que una convocatoria, una atención, pero comunicar es de talentosos. Y eso, con todos los respetos, al toreo le falta.

Este medio comienza a estar al otro lado de los comunicados y se debate si ese pésimo ‘café para todos’ en el que quieren convertir el periodismo, es adecuado para su filosofía y visión de la Fiesta, del toreo, del periodismo, de la imagen y comunicación. Pensamos que se está imponiendo una incomunicada, inhumana y estéril forma de (in)comunicar. Y quizá nos bajemos de ese tren. De toros saben los ganaderos, de torear los toreros, se supone. De periodismo saben los periodistas, de comunicación los comunicadores. Un arte éste de sutil trato, de estudio diario de los hombres y las mujeres con las que se comparten espacio y tiempo social.

Estamos por decidir si proclamarnos República independiente de los (in)comunicados de prensa.  

Comparte: